¿Cómo manejar la frustración, la tristeza y la ansiedad en la crisis actual?

La situación por el paro nacional, la violencia en las calles y los abusos policiales tienen a muchos con problemas para concentrarse y para dormir. Los especialistas dan claves para superarlos. 

“Es imposible dormir con esta situación”. “No sé cómo hacen ustedes para concentrarse en el trabajo con todo lo que está pasando”. “Me siento frustrado, cansado y triste todo el tiempo”. “Me dan ganas de alejarme de las redes y de los noticieros, pero no puedo”. 

Frases como esas se han vuelto usuales en los últimos días en Colombia. Y no es para menos: el paro nacional, las manifestaciones, los bloqueos, los videos con abusos policiales, la violencia y la inestabilidad política y social, en general, tienen a todo el mundo preocupado, ansioso y con la cabeza a mil. 

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Un cóctel de situaciones que se suman a lo que venía pasando por los cierres,  las cuarentenas y la pandemia del covid-19, y que empeora con las redes sociales, un campo de batalla en donde, a la par de la información veraz, campea la desinformación y la manipulación de datos y de imágenes. 

La situación no es fácil y por eso, Diario Criterio consultó con tres especialistas qué hacer en estos casos y cómo manejar la situación. Esto dijeron: 

Reconocer la situación y afrontarla 

Para el psicólogo Ricardo Gómez, no todo el mundo afronta igual las situaciones de crisis, como la actual. En ese sentido, los consejos y los tratamientos (en caso de necesitarlos) varían para cada persona. 

Sin embargo, hay algunas recomendaciones generales. La principal es entender que algo está pasando y que eso está rompiendo nuestro equilibrio emocional. También comprender que se van a generar sentimientos como rabia, impotencia, miedo o incertidumbre. 

Nuestro cerebro en estos casos tiende a enfocarse en lo negativo y a pensar en todo lo que podría salir mal de aquí en adelante. Un ejercicio es tratar de visualizar no lo peor, sino lo mejor que podría pasar.

“Todos quisiéramos que esto no pasara, que todo volviera a la normalidad, pero tenemos que asumir que esto hace parte de nuestras vidas. Aceptar es inversamente proporcional a sufrir. Entre más aceptas, menos sufres”, dice la psicóloga María Elena López, autora de varias obras sobre inteligencia familiar.

Pero no se debe quedar solo en reconocer la situación. El siguiente paso es afrontarla de manera realista. 

Nuestro cerebro en estos casos tiende a enfocarse en lo negativo y a pensar en todo lo que podría salir mal de aquí en adelante. Algunos ya se imaginan que vamos a terminar “como Venezuela o en una guerra civil”, mientras que otros ya ven un estado de conmoción interior en el que suspenden elecciones y los militares asumen el poder. 

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“Hay que evaluar las ideas que nos produce la ansiedad -explica Gómez-. Hay que expresarlas, escribirlas y evaluar qué sentido tienen. Generalmente las terminamos descartando porque no tienen lógica”.

Otro ejercicio es tratar de visualizar no lo peor, sino lo mejor que podría pasar. Ya sea un acuerdo nacional o una mejora en las condiciones sociales. Eso no es imposible porque, a veces, y no es solo un cliché, de las crisis surgen las oportunidades y las mejoras. 

“No se trata de negar o minimizar la situación, sino de entenderla en su justa medida”, explica la doctora López. 

Dosificar las noticias y actuar

Otra recomendación es no abusar de las noticias y de las redes sociales, y ser selectivo. El psiquiatra Rodrigo Córdoba lo explica así: “Hay que seleccionar la información que quiero recibir e identificar quienes (medios o personas en redes) me dan información seria y verificada”.

Luego, toca buscar una especie de rutina para ver noticias y unas horas específicas para hacerlo, sin colapsar. Todo en su justa medida. “Es como el que tiene hambre y se acuesta sin comer nada, pero no puede dormir. O como el que en esa misma situación se llena de comida, y luego tampoco puede conciliar el sueño por estar lleno”, explica Córdoba. 

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Los videos de abusos policiales, vandalismo y enfrentamientos llenan las redes sociales y los noticieros de televisión.

A algunos les genera frustración y ansiedad alejarse de las noticias en esta situación. Sienten que no están haciendo lo suficiente por el país y que le están dando la espalda a los que sí hacen algo (e incluso pierden la vida). 

Para eso, el doctor Gómez recomienda tomar acciones de algún tipo, para sentir que se está participando, aportando y ayudando. 

Si está a favor del paro, puede salir a marchar durante el día o, en caso de que no quiera arriesgar su salud, puede hacer activismo en redes (moderado), enviar ayudas a quienes están en la calle o han perdido amigos y familiares, o promover la discusión argumentada con quienes no están de acuerdo. 

En caso contrario, y si le preocupan los bloqueos y la violencia de parte de los manifestantes, también puede hacer activismo y promover discusiones argumentadas. O ayudar a los comerciantes que están en problemas por la situación, comprando sus productos o donándoles plata para que rehagan sus negocios. 

Si luego de aplicar los consejos al llegar la hora de dormir no puede hacerlo, se sigue sintiendo desconcentrado la mayor parte del tiempo en su trabajo o le dan ataques de pánico, lo mejor es consultar un especialista.

Si le preocupa la división de la sociedad y la polarización, puede buscar espacios de consenso, apoyar actividades pacíficas o espacios de diálogo. 

Lo clave es que se sienta útil y que no se llene de información, y sobre todo de información poco confiable y sin contrastar. Nuevamente, todo en su justa medida. 

Relajarse, meditar y tratar de seguir sus rutinas

Porque se aleje un momento de lo que pasa no es un mal ciudadano. Tampoco es un traidor a su causa. Simplemente es una persona que necesita respirar y tranquilizarse. 

Si normalmente hace ejercicio, medita, lee o sale a caminar, no pierda esas costumbres. Además, lleve una vida saludable, coma bien y mantenga sus vínculos sociales (amigos, familia). Aislarse en estos casos es la peor decisión. 

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Hay que hacer cosas que nos produzcan placer o tranquilidad: pintar, cocinar, jugar algo, tejer, hacer yoga u otras actividades que le ayuden a poner su mente en otras cosas”, explica López. 

Si luego de aplicar todos esos consejos al llegar la hora de dormir no puede hacerlo, se sigue sintiendo desconcentrado la mayor parte del tiempo en su trabajo o le dan ataques de pánico, lo recomendable es que haga ejercicios de relajación. Como respirar de forma pausada y consciente durante varios minutos, meditar o poner música relajante. 

Si aún así su estado mental sigue descontrolado, lo recomendable es llamar a un médico o pedir ayuda a un especialista. La salud mental está por encima de todo. 

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