Congreso de… vagos

Títulos y tesis posiblemente falsos, y legisladores que no leen lo que aprueban o que dicen cosas sin el mayor sustento científico son algunos de los escándalos que han ocurrido en el Congreso.

Un popular refrán dice: “Desde el desayuno se sabe cómo será la cena”. El dicho cuadra a la perfección con lo que ha sido la última legislatura del Congreso. Pese a los serios reparos, los honorables representantes eligieron, con el espaldarazo de Álvaro Uribe y el presidente Iván Duque, a Jennifer Arias como presidenta de la Cámara.

Escándalo tras escándalo

Han pasado cuatro meses de su elección y la representante por el Centro Democrático no ha dejado de protagonizar escándalos. Gabriel Santos, compañero de bancada, le recriminó por demorar no solo el agendamiento del debate del proyecto de ley sobre la reducción de vacaciones de los parlamentarios, sino su firma cuando fue aprobado.

Semanas después, los representantes se quejaron por la manera en que llevó a cabo la votación de la moción de censura en contra de la ministra de las TIC, Karen Abudinem, al permitir el voto secreto.

Luego, sus opositores la criticaron por cerrarles los micrófonos antes de tiempo durante el debate a la ley de presupuesto que modificaba la Ley de Garantías, reclamos que aumentaron luego de que ella pronunciara la famosa frase “Anatolio, vote sí” en la votación

Puede leer: ¿Qué le pasa al Congreso?

Sin haber salido totalmente del Anatolio Gate, Arias se vio inmiscuida en un nuevo escandaló: las denuncias por presunto plagio en su tesis de maestría, que podría tomar un curso penal con el veredicto de la Universidad Externado. Según el instituto educativo, se pudo comprobar que la representante plagió partes de su trabajo de grado.

Congresistas rajados

Este último affaire académico de Arias no ha sido el único protagonizado por los padres de la patria. En su reciente historia, varios de ellos han dado muestra de que el estudio no es su fuerte. Hay casos anecdóticos que causan indignación, pero que no son ilegales; en cambio, otros están siendo investigados y podrían tener consecuencias judiciales.

En 2012, el entonces presidente de la Cámara, Simón Gaviria, quedó en ridículo al reconocer que había “leído por encima” la reforma a la justicia que incluía varios ‘micos’, como eliminar la Comisión de Investigación de la Corte Suprema que había adelantado los procesos por parapolítica.

Gaviria coordinó la conciliación de ese proyecto de ley que había sido discutido durante casi dos años y logró que se aprobara. El problema surgió cuando todo el mundo denunció los micos que habían pasado. En una maniobra que causó suspicacias, el represente del Partido Liberal intentó enmendar la ley. Muchos se preguntaron: ¿cómo Gaviria había permitido que pasara una ley que él mismo promovió? Las dudas quedaron resueltas cuando, en una entrevista en W Radio, dijo: “No tuvimos la minucia de revisar artículo por artículo (…) El error fue mío por firmar la iniciativa, no sabía que tenía micos ni orangutanes”. Finalmente, la reforma fue hundida.

Le sugerimos: Las leyes ‘chimbas’ que el Senado aprobó en los últimos días de legislatura

Años después, en 2015, dos congresistas protagonizaron en menos de una semana hechos que pusieron en duda el nivel de conocimientos académicos y científicos. La senadora conservadora Nidia Marcela Osorio se rajó en física y ciencias humanas al decir: “Y conocemos todos una frase del filósofo Albert Einstein ‘si necesitamos o buscamos resultados diferentes, debemos hacer cosas diferentes”. Aforismo atribuido a Nicolás Maquiavelo.

El otro rajado fue el representante de la Alianza Verde Óscar Ospina. En una plenaria en la que se discutía las restricciones a los cigarrillos electrónicos, sin ruborizarse, dijo “Los nitratos tienen una profunda relación con el quiebre de defensas y por lo tanto genera daños como el sida”. La especulación, sin bases científicas, fue comparada con las palabras de Natalia París: “Los niños que están comiendo pollo (…) se están empezando a volver homosexuales”.

Títulos y Congreso

Luego de que Ernesto Macías asumiera la presidencia del Senado en julio de 2018, el periodista Édgar Artunduaga revivió los rumores sobre la presunta falsedad de su título de bachillerato. Macías, que reconoció que no fue el estudiante más aplicado, también demostró sus talentos para hacerle jugaditas a la oposición.

Algo va del embuste del fanfarrón que ‘caña’ y engaña en voz alta para engatusar a su círculo social o político, y otra inventarse colegios inexistentes y semestres de universidad irreales. Macías asumió la Alcaldía de Altamira, Huila, en mayo de 1980, y consignó en su hoja de vida que había cursado bachillerato seis años, además de dos años de universidad. Seguramente, nadie le pidió documentos, pero las dos cosas eran falsas”, escribió Artunduaga en su portal digital.

Estos rumores venían de años atrás. Incluso, en 2017, Macías había publicado un tuit en el que mostraba las fotos del certificado de bachiller emitido por el Icfes y del diploma de comunicador social de la Universidad Cooperativa de Colombia. En su defensa, el congresista del Centro Democrático dijo que había presentado estos documentos a la Corte Suprema de Justicia y que los magistrados determinaron que no eran falsos.

Puede leer: Los cacaos y empresas que le están metiendo plata a la recolección de firmas

Un caso que dejó de ser anecdótico para tener posibles consecuencias judiciales es el del senador por el Partido Liberal Julián Bedoya. El pasado mes de abril, la Universidad de Medellín anuló el reintegro del congresista por encontrar inconsistencias y anuló su título de abogado. La decisión la tomó la junta del instituto educativo luego de que en 2019 la Procuraduría le abriera una investigación para establecer si había obtenido de manera irregular su título.

Desde que comenzó el escándalo, Bedoya ha defendido su título que obtuvo de manera inusualmente rápida, como si fuera un genio del derecho. En la actualidad, interpuso una acción de tutela que está en la Corte Constitucional para que le devuelvan su calidad de abogado. Vamos a ver si la genialidad que demostró en los exámenes le servirá en la alta Corte.

Lea más en Diario Criterio: “Anatolio, vote sí”: la orden que pondría en aprietos a Jennifer Arias

3 Comentarios

  1. Estos delincuentes que no senadores han pelado el cobre descaradamente. Su trasegar en la vida llena de trampa, de avivatadas, del todo vale demuestran lo que son en su esencia: unos delincuentes, que solo saben hacer trampas para lograr su cometido a como de lugar. De pequeños seguramente se iniciaron en la trampa, en el robo de la lonchera a su compañero, en la trampa en el examen para pasar el bachillerato,en la universidad y así fueron escalando en el delito que cinicamente defienden como lo mas normal de la vida. Estos son los grandes desfalcadores del erario publico, estafadores, es decir unos malandrines que merecen estar es en la carcel

  2. “La senadora conservadora Nidia Marcela Osorio se rajó en física y ciencias humanas al decir: “Y conocemos todos una frase del filósofo Albert Einstein ‘si necesitamos o buscamos resultados diferentes, debemos hacer cosas diferentes”. Aforismo atribuido a Nicolás Maquiavelo.”
    **Este aforismo sí es de Albert Einstein. El que dice a lo último “El fin justifica los medios” es el de Maquiavelo.

Deja un comentario

Diario Criterio