COP26: ¿por qué la lucha contra el cambio climático debe tener visión de género?

Las mujeres son las más afectadas por el cambio climático. Además, la desigualdad de género limita su capacidad para adaptarse a este fenómeno, lo que pone en riesgo su seguridad alimentaria. Esta problemática requiere atención de las delegaciones en Glasgow.

El cambio climático es el principal desafío que enfrenta la humanidad en materia ambiental. Sus consecuencias van desde el aumento de las precipitaciones hasta sequías severas, eventos que ponen en peligro la salud y la seguridad alimentaria de la humanidad.

Con el fin de adaptarse a este fenómeno y limitar su impacto, 120 países se reúnen en Glasgow (Escocia), en la COP26, la cumbre mundial contra el cambio climático que comenzó el pasado 31 de octubre y que se extenderá hasta el próximo 12 de noviembre.

En el encuentro, los Estados dan a conocer las metas que se proponen para los próximos años y que están encaminadas a la neutralidad de carbono y a la protección de la biodiversidad mundial, coyuntura que permite recordar la importancia de que la comunidad internacional y los diferentes gobiernos planteen medidas y políticas que incorporen la igualdad de género en los planes para hacerles frente a las catástrofes.

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¿Por qué hacerlo?

Las mujeres son las más afectadas por este fenómeno. Esta realidad fue expuesta por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en un informe de 2019. De acuerdo con la organización, en los fenómenos climáticos extremos ocurridos en los últimos 20 años, la proporción de fallecimientos entre mujeres fue superior al 60 por ciento.

A esto se le suma que, luego de estos sucesos, las mujeres son quienes se ven más expuestas a la inseguridad alimentaria –falta de disponibilidad de alimentos o la falta de recursos para obtenerlos–, ya que los medios de vida de muchas de ellas dependen directamente de los recursos naturales, lo que precisamente hace que sean más vulnerables ante inundaciones y largas olas de calor.

A nivel global, la inseguridad alimentaria afecta en mayor proporción a las mujeres, una realidad que es mucho más compleja en América Latina. La prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en la región, para 2019, fue del 32,2 por ciento en mujeres y del 25,7 por ciento en hombres, según un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).

Al indagar sobre las razones de esta diferencia, la FAO encontró que en la región existen dificultades que impiden que las mujeres accedan a recursos, insumos y oportunidades de empleo, lo que se traduce en una limitación de sus ingresos y una mayor pobreza, condiciones que se ven agravadas ante una eventual catástrofe ambiental.

De hecho, a pesar de que las mujeres producen entre 60 y 80 por ciento de los alimentos en los países en vía de desarrollo y la mitad en todo el mundo, ellas tienen un acceso más restringido a recursos como la propiedad de la tierra y reciben menos ingresos por su labor.

Cambio climático
Las mujeres son quienes se ven más expuestas a la inseguridad alimentaria.

Esta necesidad se ha abordado en el pasado

Para las distintas organizaciones que monitorean la situación, los vínculos entre el cambio climático y el género son reales. Por esto, en la década de los noventa, en el acuerdo de las Naciones Unidas para promover el desarrollo sostenible (Programa 21) se incorporó un capítulo que hizo especial énfasis en medidas a favor de la mujer para alcanzar un desarrollo equitativo.  

A través de esta iniciativa se propuso a los gobiernos, entre otras cosas, aumentar el número de mujeres en los procesos de planificación y toma de decisiones relacionados con la lucha contra el calentamiento global y la afectación del medioambiente, y considerar estrategias para terminar con los obstáculos que impiden la plena participación de la mujer en la vida pública.

Más adelante, como recuerda la ONU, se expidieron mandatos de género en acuerdos multilaterales de ambiente, como fue el caso de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) y el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), en el cual se incluyó la necesidad de “una participación equitativa de los beneficios derivados del uso de la biodiversidad”.

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Por este mismo camino, en el Acuerdo de París se indica que quienes se suscribieron al mismo “deberían respetar, promover y tener en cuenta sus respectivas obligaciones relativas, (…) la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer”.

Finalmente, la recomendación General 37 del Comité de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) sobre las dimensiones de género en la reducción del riesgo de desastres en el contexto del cambio climático de 2018 señaló que “los Estados partes y otros interesados tienen la obligación de tomar medidas concretas para hacer frente a la discriminación contra las mujeres en las esferas del (…) cambio climático”.

Por su parte, Colombia ratificó “su compromiso para lograr la transversalización del enfoque de género en todos los niveles de la gestión del cambio climático”, a partir de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), según ha dado a conocer el Ministerio de Ambiente

A partir de esto, el Gobierno creó el ‘Programa de Fortalecimiento de Capacidades en Género y Cambio Climático’, con el que busca capacitar sobre conceptos de género y su relación directa con el cambio climático y trabajar en políticas públicas que aborden la temática.

Estos esfuerzos, sin embargo, se quedan cortos ante el panorama del país, pues ni siquiera se ha logrado la protección de las defensoras medioambientales, quienes son fundamentales para las fuentes de agua y zonas protegidas, así como en garantizar los medios de subsistencia.

Las mujeres en el futuro del planeta

Las mujeres son un agente activo en la preservación ecológica desde tiempos ancestrales, pues han contribuido a la preservación y el mantenimiento de los ecosistemas, sin dejar de lado el desarrollo de sus comunidades. Un equilibrio que los países hoy intentan desesperadamente alcanzar.

Cambio climático
Este es un año crucial para la acción climática, de acuerdo con los científicos.

De igual manera, las mujeres han sido cruciales para la mitigación del cambio climático al abanderar diferentes iniciativas para proteger los ecosistemas. En Colombia, por ejemplo, muchas organizaciones de mujeres ambientalistas centran sus esfuerzos en el cuidado y preservación del bosque seco. Este es el caso de la fundación Mujeres por la Conservación, que ha involucrado a las mujeres de las comunidades rurales en el cuidado de las reservas naturales.

También han cumplido un papel relevante en la conservación de la biodiversidad. En el municipio de Cabrera (Cundinamarca), por ejemplo, han luchado por la conservación del oso andino y la protección de su hábitat.

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Por todo esto es crucial que los representantes de los países que hacen presencia en Escocia tengan en cuenta a las mujeres a la hora de proponer y adoptar medidas para hacerle frente al cambio climático. Es también relevante que no se olviden de aquellas que se encuentran en la ruralidad, que tienen una relación especial con la naturaleza y que son las más vulnerables ante la crisis climática.

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