COP26 y el ‘fraude’ de la compensación de carbono

La cuestión de las compensaciones voluntarias de carbono tensa los debates en la cumbre climática COP26. Activistas ambientales denuncian tácticas engañosas de las grandes empresas para mostrar un compromiso ambiental de bajo coste que no soluciona el calentamiento.

¿Qué es una compensación?

Una compensación de carbono consiste en compensar las propias emisiones financiando un proyecto que permita reducir las de otra empresa o colectivo, una táctica usada desde los años 1980.

Pueden ser proyectos de energías renovables o para favorecer el almacenamiento natural de carbono, como plantar árboles, impedir una deforestación o restaurar manglares. La lista también incluye tecnologías de extracción del CO2 del aire, una solución costosa y todavía no totalmente desarrollada. El servicio adquirido se mide en “créditos de carbono“.

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Se distingue entre los “compradores de conformidad“, que lo hacen por una obligación normativa, de los compradores voluntarios.

La presión social ha hecho que varias empresas multipliquen sus compromisos “voluntarios” para alcanzar un balance neto de emisiones para 2050 o antes con planes a menudo basados en compensaciones, lo que hace augurar una explosión del mercado de créditos de carbono.

Posible ‘boom

La transición ecológica del transporte aéreo se centra, por ahora, en mecanismos de compensación. Microsoft quiere alcanzar la neutralidad de carbono en diez años, pero también compensar el impacto acumulado desde su creación en 1975, esencialmente plantando árboles.

También numerosas energéticas como Shell, BP o ENI cuentan con plantar árboles. El lunes, TotalEnergies lanzó una operación en la República del Congo para plantar 40 millones en diez años en 40.000 hectáreas.

Según Mark Carney, exgobernador del Banco de Inglaterra y hoy emisario especial de la ONU, este mercado podría alcanzar los 100.000 millones de dólares en 2030, contra 300 millones en 2018.

Va a haber un crecimiento (…) En este momento, contratamos tanto como podemos“, dijo David Antonioli, consejero delegado de Verra, primer certificador mundial de proyectos de compensación.

COP26: críticas a la compensación de carbono

Para los defensores del clima, esta herramienta solo sirve para emisiones residuales, y debe eliminarse a medida que las empresas reduzcan su impacto.

Plantar árboles, en ocasiones, desplaza el problema: tardan años en crecer, no son eternos y ocupan superficies agrícolas necesarias para alimentar a los 7.700 millones de humanos del planeta.

Algunos proyectos de presas y reforestación afectan a comunidades autóctonas, algunos de cuyos representantes viajaron a Glasgow para denunciar “una solución falsa“.

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Laurence Tubiana, arquitecta del Acuerdo de París, alerta sobre las estrategias de lavado de imagen. “Muchas empresas, particularmente en el gas y el petróleo, incluyen muchas compensaciones en sus planes de neutralidad de carbono. Pero la investigación muestra que las compensaciones no generan ninguna reducción de emisiones sustancial. Si esto es verdad, es una forma de fraude“, denuncia.

Sí, una reforestación heroica puede resultar útil, pero tenemos que parar de decir que existe una solución natural al uso de energías fósiles. No la hay. Lo siento“, decía meses atrás el climatólogo Myles Allen respecto al entusiasmo por los árboles.

¿Cómo controlarlo?

Se ha creado un equipo especial alrededor de Mark Carney y Bill Winters, presidente del banco Standard Chartered, que reúne a banqueros, multinacionales o ONG para acompañar esta explosión del mercado de créditos de carbono.

La idea es organizar este sector fragmentado, compuesto por distintos intermediarios, vendedores y reglas poco precisas, y definir qué es una compensación adecuada. Pero las posiciones divergen, especialmente sobre los criterios de calidad. La presentación de su trabajo en la COP26 fue interrumpida por ActionAid y Greenpeace.

La militante sueca Greta Thunberg abandonó el pabellón gritando: “Stop greenwashing!“, nuevo término inglés usado para referirse al lavado de la imagen ambiental de las empresas.

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La preocupación de las ONG es legítima“, dice el jefe de Verra. Integrante de este equipo, Antonioli destaca la importancia de fijar “un nivel mínimo de rendimiento” de estos proyectos.

También hace falta “más claridad” sobre el conjunto de las medidas tomadas por las empresas para llegar a la neutralidad de carbono, cuestión que podría controlarse desde las agencias nacionales de protección del consumidor. “Si lo conseguimos, será una gran victoria“, dice.

La ONG Carbon Market Watch insiste en el rol de las leyes nacionales para regular, por ejemplo, la publicidad ambiental de las empresas.

En la apertura de la COP, el secretario general de la ONU, António Guterres, constató esta “falta de credibilidad” de los objetivos de neutralidad de carbono.

Entonces anunció la creación de un “grupo de expertos” encargado de “proponer normas para medir los compromisos de los actores no estatales“, del que todavía debe aportar detalles.

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