Por qué Greta Thunberg asegura que la COP 26 es un “fracaso”

A una semana del cierre de las negociaciones en la COP26, la conferencia sobre el cambio climático de Glasgow, la joven activista sueca Greta Thunberg es pesimista sobre el balance del evento. Ante miles de jóvenes en la ciudad escocesa, aseguró que “no es un secreto que la COP6 es un fracaso“.

Según la activista, la conferencia “es una celebración de dos semanas del ‘aquí no pasa nada’ y bla bla bla“. Esto ya no es una conferencia del clima. Es un festival de lavado de imagen“, añadió.

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Delegados de casi 200 países están reunidos desde el pasado domingo para aumentar el recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero y migrar hacia una transición energética, con el objetivo de mantener el calentamiento del planeta en un máximo no mayor a 1,5ºC.

A lo largo de esta primera semana los países anunciaron coaliciones para reducir el consumo de combustibles fósiles, eliminar la financiación de fuentes de energía tradicionales y acelerar la transición, pero sin calendarios claros.

Nuestros líderes no están liderando, y esto se trata es de liderazgo“, concluyó Greta, señalando a la multitud.

COP26: compromisos insuficientes

Una veintena de países, incluido Estados Unidos, acordaron el jueves cesar de financiar con dinero público la extracción de combustibles fósiles fuera de sus territorios para finales de 2022. El anuncio, sin embargo, fue recibido con cautela por organizaciones ecologistas.

La iniciativa, impulsada por Gran Bretaña, el país anfitrión de la conferencia sobre el cambio climático, llega en víspera de dos grandes jornadas de movilización en las calles de la ciudad escocesa. “Invertir en proyectos relacionados con la extracción continua de energía fósil implica crecientes riesgos, sociales y económicos“, explicó el comunicado conjunto.

Canadá también firmó el texto. No obstante, están ausentes grandes consumidores e inversores de combustibles fósiles como China, Japón o Corea del Sur.

Los denominados proyectos de energía de origen fósil continuos (petróleo, gas y carbón) son los que no incluyen medidas para absorber las emisiones de carbono que producen.

Una investigación reciente de la organización Oil Change International demostró que, entre 2018 y 2020, los países industrializados del G20 invirtieron unos 188.000 millones de dólares en proyectos de extracción de estos minerales y combustibles en el extranjero, principalmente a través de bancos de desarrollo multilaterales.

Estas instituciones no están cubiertas por este compromiso. Pero el anuncio, de concretarse, significará que hasta 15.000 millones de dólares podrían ser desviados anualmente a otro tipo de proyectos de fuentes de energías no fósiles.

Y sin embargo, el 95 por ciento de las cerca de 900 empresas del sector petrolero y gas en el mundo prevén desarrollar nuevos yacimientos, según un informe de la ONG alemana Urgewald.

En otro anuncio en plena COP26, más de 40 países se comprometieron con una “transición de carbón hacia energía limpia“.

Pero grandes productores y consumidores, como Australia, China, India, Estados Unidos, Japón o Rusia, no están en esta lista.

Las emisiones de gases, en niveles casi récord

Estos anuncios se producen tras noticias preocupantes del lado de las emisiones de gases de efecto invernadero.

La pandemia del covid-19 había frenado brutalmente la economía mundial, y con ello la contaminación del planeta a causa del consumo de energía fósil. Las emisiones totales cayeron 5,4 por ciento en 2020. Pero esas emisiones volverán a subir en 2021, nada menos que 4,9 por ciento, hasta situarse a menos del 1 por ciento del récord de 2019, según un estudio del Global Carbon Project, un consorcio internacional de científicos.

Las emisiones de gas y de carbón son especialmente preocupantes, ya que crecerán este año más de lo que cayeron en 2020. Las emisiones debidas al petróleo aumentaron 4,4 por ciento en 2021.

Este informe es un jarro de agua fría“, explicó una de sus coautores, Corinne Le Quéré, profesora de cambio climático en la Universidad de East Anglia. “Demuestra lo que está sucediendo en el mundo real, mientras que aquí en Glasgow hablamos de cómo lidiar con el cambio climático“, añadió.

La consecuencia de este recalentamiento de la economía, y por ello del planeta, es que se aleja cada vez más el objetivo ideal de limitar el aumento de la temperatura a +1,5ºC.

Al ritmo actual, el mundo solo cuenta con ocho años por delante para tener el 50 por ciento de probabilidades de limitar el aumento de la temperatura al +1,5°C.

Ante el panorama, algunos ecologistas y países particularmente vulnerables, insisten en que hay que pensar en las medidas de adaptación, en lugar de intentar mitigar el profundo cambio climático.

Pero la financiación de esa adaptación es inferior entre cinco y diez veces al costo de las medidas de lucha, según la ONU.

Poca financiación

La ONU alertó que la financiación para adaptarse al cambio climático en los países en vías de desarrollo es entre cinco y diez veces inferior al costo de las medidas para luchar contra ese fenómeno. Esta financiación es uno de los capítulos en negociación en la COP26 de Glasgow.

Inger Andersen, responsable del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), comentó que esos esfuerzos “están muy lejos de ser suficientes, (el mundo) debe incrementar radicalmente sus esfuerzos para adaptarse al cambio climático“.

COP 26
Para algunos, la nueva Conferencia Internacional sobre el Clima organizada por la ONU representa un punto de inflexión para el futuro del planeta y de la humanidad. Foto: AFP.

Los países ricos proporcionaron en 2019 un total de 79.600 millones de dólares en ayudas para luchar contra el cambio climático a los países en vías de desarrollo. Pero dos tercios de esa suma fueron destinadas a los proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que se conoce como mitigación, en lugar de al capítulo de adaptación.

Según el PNUMA, las necesidades de financiación son cada vez más acuciantes: entre “140 a 300.000 millones de dólares anuales de aquí a 2030“, y entre “280 y 500.0000 millones anuales de aquí a 2050“, tan solo para los países en vías de desarrollo.

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Esos fondos son “entre cinco a diez veces superiores a los flujos de finanza pública internacional destinada a la adaptación“, asegura el informe. “Las pruebas sugieren que esta diferencia es más importante que durante el último informe de 2020 y que está aumentando“.

En un mundo que ya ha llegado a un aumento de la temperatura de +1,1°C respecto a la era preindustrial, las catástrofres climáticas se multiplican y los compromisos del clima de los Estados podrían conducir a un calentamiento “catastrófico” de +2,7°C, según la más reciente evaluación de la ONU, antes del inicio de la COP26.

Incluso si acabáramos con las emisiones de gas de efecto invernadero hoy, el impacto del cambio climático continuaría durante décadas“, destacó Inger Anderson. “Tenemos que cambiar de velocidad en la ambición para la financiación de la adaptación y su aplicación, para reducir los daños y perjuicios. Y tenemos que hacerlo ahora“.

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