COP27: Amazonia colombiana recibirá 25 millones de dólares

El fondo para la selva tropical se destinará a programas del Gobierno, como el pago a las familias locales que se dedicarán a cuidar los ecosistemas. El secretario general de la ONU invitó a los países miembros a firmar un “pacto histórico” para enfrentar la crisis climática.

En el marco de la participación del Gobierno colombiano en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP27), en Sharm El Sheij (Egipto), se conoció que habrá un encuentro internacional en el stand de Colombia, en el cual Noruega, Alemania y Reino Unido anunciarán una primera donación para el fondo de la Amazonia que fue solicitado por el presidente de la república, Gustavo Petro.

Serán 25 millones de dólares en una primera fase que se destinarán a los programas propuestos por Colombia para preservar la selva, como el pago a las familias locales que se dedicarán a cuidar los ecosistemas.

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Petro arribó a Egipto acompañado por el canciller Álvaro Leyva; la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, y la ministra de Ambiente, Susana Muhamad. Para este martes tiene agendada su participación en el Diálogo regional de alto nivel: Amazonía como pilar del equilibrio climático y de la vida. Luego, intervendrá de nuevo en el Debate General de la COP27.

Casi 200 países aprobaron este 6 de noviembre debatir la idea de un fondo de daños y pérdidas por el cambio climático, durante el inicio de la COP27, dominada por la preocupación ante los fenómenos meteorológicos extremos.

Hemos sufrido, a lo largo de este año, acontecimientos (meteorológicos) dolorosos (…) Todos estos episodios representan una lección que debe ser aprendida“, declaró en la apertura el ministro de Relaciones Exteriores egipcio, Sameh Shoukry, al asumir la presidencia de la Conferencia.

La idea de un fondo mundial de “daños y pérdidas es una exigencia antigua de los países pobres y en desarrollo, los más afectados por el calentamiento del planeta.

El año pasado, en la COP26, los países miembros se comprometieron, por ejemplo, a aumentar sus cuotas de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y revisar el avance de dichas metas en la conferencia de este año.

Pero, hasta ahora, solo una veintena ha anunciado compromisos más exigentes.

La COP27 también relanzará el debate sobre los 100.000 millones de dólares que los países en desarrollo deberían recibir anualmente de los países ricos, mediante préstamos o donaciones, para luchar contra el cambio climático. Un proyecto que se ha ejecutado solo parcialmente y lleva dos años de retraso.

El año 2022 ha sido prolífico en catástrofes naturales que los científicos atribuyen, en gran medida, a la influencia humana en el cambio climático.

Secretario general de la ONU pide firmar un “pacto histórico” en la COP27

El combate por el clima es “una cuestión de vida o muerte“, destacó recientemente el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Por ello, la cita en Sharm el Sheij, que se prolongará hasta el 18 de noviembre, “debe sentar las bases de una acción climática más rápida y más valiente“, añadió.

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Los países ricos y en desarrollo deben firmar un “pacto histórico” para enfrentar el problema climático, pidió Guterres.

Pero la COP27 no solo arrastra pactos incumplidos, sino que enfrenta debates nuevos y complicados, como el de los perjuicios causados por dos siglos de uso masivo de combustibles de origen fósil.

Los países ricos aceptaron el año pasado en Glasgow (Escocia) abrir el capítulo de “daños y pérdidas” provocados por el cambio climático, pero solo en forma de “diálogo“.

El presidente estadounidense, Joe Biden, ha prometido desplazarse a Sharm el Sheij, pero brevemente, el 11 de noviembre.

También se espera la presencia, más adelante, del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, invitado inesperadamente por Egipto.

El líder de izquierda ya afirmó que la preservación de la Amazonía será una de sus prioridades principales, tras la gestión del mandatario de ultraderecha Jair Bolsonaro, que favoreció las actividades madereras y mineras en la mayor selva tropical del planeta.

El equilibrio chino

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) deberían bajar en un 45 por ciento para 2030, con el fin de mantener una esperanza mínima de que el calentamiento del planeta se limite a +1,5 grados centígrados, que era el objetivo más ambicioso que la COP15 de París fijó hace siete años.

Pero el mundo se encamina, como mínimo, a un aumento de la temperatura media de 2,4 grados centígrados —al ritmo actual—, incluso del 2,8, según los modelos más alarmistas.

El año estuvo marcado, entre otras catástrofes, por las inundaciones devastadoras en Pakistán o las destrucciones causadas en Cuba y el sureste de Estados Unidos por el huracán Ian, y las emisiones récord de efecto invernadero por la necesidad acuciante de gas y petróleo con el fin de paliar la reducción de las exportaciones de hidrocarburos debida a la invasión rusa de Ucrania.

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China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero, tiene la intención de mantener un “equilibrio” de sus fuentes de energía, entre renovables y de origen fósil, anunció recientemente el presidente de la potencia asiática, Xi Jinping.

Las COP anteriores, escaparate de buenas intenciones, se habían comprometido a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Sin embargo, parece que esta promesa será otro anuncio incumplido, ya que el club de los países exportadores de petróleo (Opep) calculó en días pasados que la demanda de crudo crecerá hasta 2035, en particular entre los países en vías de desarrollo.

Con AFP

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