Hasta lo del D1 está caro en Colombia; ¿qué pasa?

El país afronta un tiempo en el que productos y servicios, además de materiales para la construcción, tienen los precios elevados. La situación se da por factores como la devaluación del peso, rezagos de las marchas y dificultades en la importación.

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Ciudadanos discuten que comprar en plazas de mercados, tiendas de barrios y supermercados de productos a bajo precio ya no es tan favorable.

La carestía en productos básicos de la canasta familiar, por ejemplo, no solo es una sensación generalizada sino una realidad. Verduras, granos, aceite y otros más sufrieron un aumento en sus precios, por lo que en la actualidad no se alcanza a hacer mercado con la misma cantidad de dinero de algunos meses atrás.

Efectivamente, hay un coletazo en la economía colombiana que tiene a la mayoría de los colombianos comprando menos por más precio. “Los últimos datos que hemos venido obteniendo del Dane muestran que efectivamente estamos viendo un aumento significativo de los precios en comparación con el año anterior”, explicó Alejandro Torres García, profesor de Economía de la Universidad Eafit.

Hay un contexto que mantiene los precios al alza. El aumento de precios es jalonado por el sector de los alimentos y algunos de servicios. Además, hay relación con la devaluación del peso respecto al dólar.

Gran parte de los bienes que como consumidores demandamos en nuestros mercados son importados. Entonces, muchos alimentos, bienes semidurables, como electrodomésticos o bienes electrónicos y demás, se importan y por lo tanto si el dólar se vuelve más caro, pues esos bienes también se vuelven más caros”, precisó Torres.

Otros detalles que suman

La mirada también se pone en los insumos necesarios en la agricultura, como semillas, químicos, fertilizantes, entre otros, que al ser importados también se encarecen. Esto eleva el precio al punto que se termina trasladando al consumidor final.

La carestía también tiene un ingrediente adicional en los rezagos generados por el paro nacional. Esto rompió muchas cadenas productivas. Reactivar esas cadenas, “y ponerlas a funcionar bien, toma tiempo y también genera una restricción de oferta que afecta a los precios”, explicó el experto.

Además, está la temporada de lluvias. En ese sentido, se crean “restricciones en términos de oferta por la temporada climática”, indicó el profesor de Eafit. “Entonces, hay cosechas que se están perdiendo o hay restricciones, porque es mucho más complicado sacar esos productos porque hay problemas en las vías por los derrumbes, por ejemplo”, añadió.

Adicionalmente, “tenemos un fenómeno global de restricciones en el comercio internacional: el costo de mover una carga internacionalmente se ha duplicado hasta por diez en este año, lo que afecta los precios”, precisó Torres.

La moneda colombiana

La devaluación de la moneda es otro asunto que preocupa a los colombianos, aunque en ocasiones no se entienda con precisión a qué corresponde. La información de que el peso colombiano es la moneda más devaluada, frente al dólar, en lo que va del año debe mirarse con más precisión.

Felipe Campos, gerente de investigaciones y estrategia de Alianza Valores, explicó: “Colombia sí fue la moneda más devaluada del mundo en julio, en el año corrido, o sea, midiendo desde enero a julio. Estábamos en el top uno empatados con otras dos monedas (Turquía y Argentina). Pero es cierto: Colombia estuvo liderando la devaluación en el mundo”.

El analista añadió que en estos rankings es fundamental tener presente que generalmente no se incluye a Venezuela o monedas cuyas tasas de cambio sean determinadas puntualmente por los gobiernos.

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El peso colombiano ha mostrado mejoras en los últimos dos meses, que sigue siendo igual de preocupante, pero desde que en el país se hizo el anuncio de llegada de recursos y de negocios con fondos internacionales y empresas estatales, la dinámica le ha permitido mejoras.

Campos advierte que este fenómeno también debe mirarse más allá de tintes políticos y leerse desde un contexto amplio. Por ejemplo, países como Perú y Chile entraron al ranking, donde no es común verlos, y Colombia “está acompañada con países que tienen un común denominador y es la incertidumbre política”.

“No es que los inversionistas no quieran a la izquierda o a la derecha, no es un tema así. A los inversionistas les preocupan los cambios, la dirección que tomen los países y la incertidumbre política”, agregó el analista.

Panorama en la construcción

Esta situación también tiene un efecto en materias primas de la construcción, que es uno de los sectores que jalona la economía colombiana. Insumos como el acero y el hierro han sufrido incrementos de hasta el 40 por ciento, lo que pone en riesgo las obras privadas y públicas.

La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) expresó a través de su presidenta, Sandra Forero Ramírez, la preocupación ante el aumento: “El precio de este insumo esencial e irremplazable para la construcción de vivienda de los colombianos registra, mes tras mes, cada vez mayores aumentos, y se suma a una menor disponibilidad de producto en el mercado y tiempos de entrega sustancialmente mayores”.

Un asunto que pone en riesgo la reactivación económica del sector y que ralentiza las obras. Camacol alerta sobre el “riesgo (en) la vivienda de interés social y la reactivación del empleo”, además de que hay dificultades para conseguir otros insumos.

Torres comentó que la disminución en aranceles decidida por el Gobierno podría equilibrar la oferta y estabilizar los precios, aunque se debe esperar para ver si la estrategia funciona.

El profesor de Eafit también detalló que es difícil precisar hasta cuándo podría ir esta situación, “porque responde a todos estos factores. Lo que sí podemos esperar es que si vemos señales positivas de recuperación y reactivación en la economía en este segundo semestre, probablemente favorezca una mayor oferta y podría moderar el comportamiento de los precios”.

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2 Comentarios

  1. Lo mas comodo y mas simple seguir culpando al paro de los altos precios en la canasta familiar. Se olvida que el manejo de la economia, la corrupcion los continuos robos al erario publico y las importaciones de casi todo lo que consumimos es la causa principal de esta carestia. Los pocos o nulos incentivos a la agricultura hace que importemos desde maiz, papa, y frutas debido a los tratados lesivos del TLC que firma colombia.

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