Desastre humanitario y xenofobia: las cifras de la crisis de migrantes en Chile

Los hechos ocurridos en la ciudad de Iquique, al norte de Chile, durante el fin de semana aún invitan a sacar conclusiones. Allí, unas 3.000 personas protestaron con banderas chilenas y carteles con lemas antimigración, vociferando contra la creciente llegada de migrantes a la ciudad.

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En medio de gritos xenófobos, un grupo quemó las pertenencias de migrantes que acampaban en las calles de Iquique y que por poco fueron golpeados por la turba. Además, las protestas en Iquique ocurrieron luego de que días antes la policía desalojara una plaza donde acampaban familias de migrantes con niños, la mayoría venezolanas.

Alerta de xenofobia

El caso es que la inclinación xenófoba en parte de los chilenos ha sido una preocupación en el último tiempo. Así lo documenta un estudio de 2017 recuperado por El Hilo. En él, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) señaló que la discriminación racial producto de las percepciones de los migrantes y pueblos indígenas por parte de los chilenos están arraigadas en la opinión pública.

En encuestas llevadas a cabo por el INDH, el 47,1 por ciento de los encuestados aseguró que “los inmigrantes les quitan el trabajo a los chilenos”. Más preocupante incluso son las observaciones étnicas. Según estas, la mayoría de los chilenos se considera “más blanco” que otros ciudadanos de países latinoamericanos, y consideran a los migrantes de la región como más “sucios” que la población chilena.

Las cifras de la crisis migratoria en Chile

Actualmente, miles de venezolanos indocumentados cruzan la frontera entre Bolivia y Chile. Huyendo de la crisis en su país, que Nicolás Maduro atribuye a las sanciones económicas de Estados Unidos en su contra.

La travesía de los migrantes recorre pasos no habilitados en el inhóspito Altiplano, poniendo en riesgo sus vidas. Unos 11 migrantes han muerto en esta ruta en el último año.

El gobierno chileno endureció este año su política migratoria, otrora solidaria y receptiva en medio de una mayor hostilidad hacia los migrantes por parte de la población.

Según un informe del Servicio Jesuita a Migrantes, los ingresos de personas a Chile por pasos clandestinos suman 23.673 hasta julio, casi 7.000 más que en todo 2020.

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En febrero de 2019 en Cúcuta, el presidente chileno Sebastián Piñera prometió una “Visa de responsabilidad democrática” para venezolanos. Pero su gobierno sólo concedió el 21 por ciento de las 164.908 solicitadas hasta diciembre de 2020.

Desde 2014, casi 500.000 venezolanos se afincaron en Chile. En su mayoría, intentan llegar a Santiago. Pero los más pobres carecen de recursos para costear un viaje hasta la capital chilena. Por eso han tenido que quedarse en Iquique u otras ciudades del norte del país, acampando en las calles en precarias condiciones.

Ataque a migrantes: vergüenza nacional

La Fiscalía chilena abrió una investigación por la protesta. El propio presidente Piñera calificó lo ocurrido de “brutal agresión”. “Estamos haciendo todo lo necesario para que ese crimen no quede impune”, aseguró Piñera en un comunicado.

Los hechos ocurridos en Iquique fueron condenados por organismos como La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y el relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos de los migrantes, Felipe González. Este último calificó el incidente como una “inadmisible humillación contra migrantes especialmente vulnerables”.

Protesta xenófoba contra migrantes en Iquique, norte de Chile. Foto: Martin Bernetti / AFP
Protesta xenófoba contra migrantes en Iquique, norte de Chile. Foto: Martin Bernetti / AFP

Por su parte, Unicef manifestó “su preocupación por la situación que están viviendo niños, niñas y adolescentes inmigrantes en Iquique”. La organización “pide al Estado garantizar y proteger sus derechos, cumpliendo de esta manera con los tratados internacionales suscritos por el país”.

Además, 24 organizaciones de ayuda a migrantes, de derechos humanos y la Asociación Venezolana en Chile repudiaron los ataques y pidieron al gobierno soluciones reales a la problemática migratoria en el norte chileno. Reclaman el acceso a albergues con condiciones sanitarias adecuadas, atención de salud, alimentos y el inicio de procesos de regularización para los migrantes.

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Entre tanto, el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, también manifestó su rechazo a la violenta protesta. Pero advirtió que el gobierno seguirá con los desalojos de migrantes “en todos los espacios públicos que se requieran” y las expulsiones de indocumentados.

Hace unos meses, las autoridades afirmaron que con las deportaciones se redujeron drásticamente los ingresos clandestinos. Pero el drama sigue, con un flujo migratorio que genera hostilidad entre muchos chilenos y que ahora causa vergüenza nacional.

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