Cuatro grandes que cumplen 50

Para entender al menos una parte del sentido de esta columna-homenaje es necesario remontarse a la época en que los discos de larga duración (o LP, sigla en inglés de long play) comenzaban a ser de veras importantes en la historia del rock. En efecto, hace 50 años era relevante saber si un álbum había sido prensado y editado en Colombia, Estados Unidos, Gran Bretaña o Alemania. No solo por la calidad del sonido sino también porque en el ámbito del rock las portadas eran casi tan importantes como la música, y era muy común que hubiera diferencias notables entre los prensajes realizados en los diferentes países. Esto seguramente suena irrelevante en estos tiempos de plataformas con 60 millones de títulos disponibles, de carpetas almacenadas en un computador, una tableta o cualquier otro dispositivo. Por eso vale la pena no solamente hablar de la música sino también de las artes gráficas de los vinilos de cuatro grandes álbumes de bandas, todas ellas británicas, que en este noviembre cumplieron o cumplirán 50 años.

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Son cuatro álbumes muy diferentes y resulta imposible compararlos, así que aquí van en orden de aparición.

Led Zeppelin IV (editado el 8 de noviembre) es el más relevante de todos ellos por el gran alcance que tuvo entre audiencias muy amplias en todo el mundo y porque los ocho temas que lo componen todos son clásicos del rock. La lista la encabeza Stairway to heaven, sin lugar a dudas, pero muy cerca están otras cumbres de la banda: Black dog y Rock n roll, dos temas de altísimo voltaje, en contraste con el largo crescendo de Stairway to heraven que comienza como una balada del folclor británico, luego se asoma al blues y termina con una poderosa descarga de energía. Pero también resultan sublimes The battle on Evenmore y Going to California, dos baladas impregnadas de aires folclóricos y una atmósfera de misterio, así como las bastante más eléctricas When the levee breaks, Four sticks y Misty mountain hop, con su comienzo no en guitarra sino en piano eléctrico, algo poco usual en esta banda británica, integrada por el guitarrista Jimmy Page, el cantante Robert Plant, el bajista y teclista John Paul Jones y el baterista John Bonham.

Su portada, en la que no aparece el nombre de la banda, muestra la foto de un anciano que carga en su espalda un cargamento de leña, enmarcada y colgada en la pared descascarada de una casa en ruinas.

Cuatro días después apareció en el Reino Unido Nursery cryme, el tercer álbum de la agrupación Genesis, que en aquellos tiempos era apenas conocida por un público muy reducido. Su portada es inquietante, un óleo que parodia la era victoriana en el que una enfermera juega crocket con las cabezas de unos niños, y que unos pocos años después inspiró el verso: ‘Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie/ juegan cricket bajo la luna’, que aparece en el tema Canción de Alicia en el país, escrito por Charly García.

En este álbum llegaron al grupo dos músicos que resultarían determinantes en su evolución y consolidación. El guitarrista Steve Hackett y el baterista Phil Collins, quien años después, en el apogeo pop de la banda, sería su cantante y figura más reconocida. Ellos se unieron al vocalista y flautista Peter Gabriel, al bajista Mike Rutherford y al teclista Tony Banks.

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Nursery cryme (algo así como “crimen de la enfermería”, aunque la ‘y’ de cryme se presta a un juego de palabras con cry, llanto) arranca con The musical box, un tema épico que define los alcances de Genesis en su etapa de rock progresivo, en el que se mezclan pasajes de una sutileza extrema en los que predominan las guitarras acústicas de 12 cuerdas con despliegues de rock cargado de decibeles y drama. Otros dos temas en esa onda son The return of the giant hogweed, con un final digno de una orquesta wagneriana, y The fountain of Salmacis. El disco lo completan For absent friends, Seven stones, canciones más tranquilas y de estructuras más convencionales, y la muy juguetona Harold the barrell.

A medida que Genesis fue adquiriendo más notoriedad y reconocimiento, los nuevos seguidores se volcaron sobre los álbumes anteriores a 1973 y esto hizo que Nursery cryme adquiriera con la perspectiva del tiempo su verdadera dimensión.

Un día después apareció en Gran Bretaña Meddle, el sexto álbum de Pink Floyd, que puede considerarse como el final de una etapa de búsqueda y la antesala de la consagración definitiva, que llegaría dos años más tarde con The dark side of the moon, y que ratificarían Wish you were here, Animals y The wall.

Este es un álbum muy curioso. La primara cara (recuerden que estamos en tiempos del vinilo) la componen temas muy diversos. Abre la tanda el muy energético tema instrumental One of theses days. Le siguen dos canciones bastante tranquilas: A pillow of winds y Fearless, que termina con el emblemático “You never walk alone”, cantado por los hinchas del Liverpool. Luego viene San Tropez, un delicioso tema muy cercano al lounge y cierra la cara Seamus, un blues que lleva el nombre del perro que aúlla mientras suena la guitarra.

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El lado B lo ocupa Echoes, un tema de 23 minutos y medio de duración, que es la puerta de entrada al sonido y al alcance creativo que ha caracterizado a Pink Floyd desde entonces. Es un tema en el cual se combinan largos pasajes musicales, improvisaciones y experimentaciones con efectos de sonido.

La portada, a primera vista una abstracción donde predominan el azul y el rosado (¿homenaje sutil a Picasso?) es en realidad la fotografía de una oreja sumergida que recibe ondas de sonido.

El 26 de noviembre de 1971 apareció Fragile, el cuarto álbum del grupo británico Yes. Tal como sucedió con Genesis, en este trabajo se unieron a la banda el ya muy reconocido teclista Rick Wakeman, en reemplazo de Tony Kaye, y Steve Howe, uno de los guitarristas más dotados de la historia del rock, quien reemplazó a Peter Banks. Ellos se unieron al cantante Jon Anderson, el bajista Chris Squire y el baterista Bill Bruford, y el resultado fue el que puede considerarse como el primer gran álbum de Yes, sin que esto demerite sus tres anteriores trabajos, en los cuales la banda (al igual que Pink Floyd antes de Meddle) estaba buscando su dirección definitiva.

Este es un álbum muy variado, ya que alterna temas elaborados por el grupo con participaciones de cada uno de sus integrantes casi como solistas. El álbum lo abre la extraordinaria canción Roundabout, un clásico de la banda y del rock progresivo, que se destaca por su introducción en guitarra acústica que antecede la entrada del grupo con toda su energía. Las otras canciones del grupo son la muy bonita Long distance roundaround, la frenética South side of the sky y la también clásica Heart of the sunrise, que cierra el álbum. Las participaciones individuales son una adaptación del tercer movimiento de la cuarta sinfonía de Brahms, a cargo de Rick Wakeman, quien la tituló Cans and Brahms; el interludio vocal We have heaven, de Jon Amderson; Five per cent of nothing, de Bill Brufford; The fish (Schindleria praematurus), un temazo en el que Squire muestra su destreza como bajista, y Mood for a day, una grandiosa composición de Steve Howe en la que combina guitarra clásica con algo de flamenco.

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Fragile también significó una nueva etapa en la historia de la banda porque por primera vez la portada estuvo a cargo del gran ilustrador Roger Dean, quien se encargaría de las majestuosas tapas de la edad dorada del Yes de los años setenta.

Noviembre de 1971 fue un mes muy especial en un año que ha pasado a la historia por joyas como What’s going on, de Marvin Gaye; Blue, de Joni Mitchell; Who’s next, de The Who; Sticky fingers, de los Rolling Stones; Tapestry, de Carole King; LA woman, de The Doors, y un largo etcétera que dan fe de una época en que los álbumes eran muchísimo más que una simple suma de canciones que se archivan en una carpeta de computador.

6 Comentarios

  1. Saludos cordiales desde Popayán Colombia 🇨🇴🖖🏽🎸👍🏽 don Eduardo. Con usted y don Manolo he vuelto a escuchar las bandas por álbumes, en mi juventud el desconectado de Nirvana, Fito Páez, el hasta luego de los Rodríguez, honestidad brutal, piano bar… Me ocuparon con mucho gusto gran parte de las tardes con los amigos, sin duda se aprecia más a las bandas, gracias por su trabajo y hasta luego.

    1. Juan Felipe Mejia Tunubala

      Muchas gracias don Eduardo. Qué lectura deliciosa de las añoranzas del vinilo musical de grandes grupos del rock.
      Cuándo mencionas que era importante saber si el long play era prensado en tal país por su calidad de sonido, en Cali se prensaban buenos acetatos, cierto?
      Un abrazo fuerte y gracias por su columna homenaje. Viva el rock.

    2. Diego Gabriel Sócrate

      Muy buena nota, con acertada información y descripto como crónica. Hacia rato no leía una nota bien escrita. Sobria, pero exacta. Gracias.

  2. OSCAR JAVIER RAMÍREZ VARGAS

    Qué buenas reseñas Don Eduardo. Sin duda, excelentes clásicos del rock progresivo y el Hard rock. Mientras existan amantes de este bello género, seguirán sonando, trayendo recuerdos y generando emociones. ¡Larga vida al rock!

  3. Añoranzas de una época llena de creatividad e individualidad, cuando, genios se reunían y obras maestras nacían, no era por figurar se hacía con entusiasmo , con el deseo de comunicar una idea un sentimiento, una opinión.

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