“Al capitalismo no le conviene una mujer emancipada”: Gloria Susana Esquivel

La escritora bogotana habló con Diario Criterio sobre su libro ¡Dinamita!, la lucha de las mujeres del siglo XX, y el presente y el futuro del movimiento feminista en Colombia.  

¡Dinamita! nació como un encargo de la editorial (Lumen) a la escritora bogotana Gloria Susana Esquivel. Y en sus manos, se convirtió en un compendio con 14 mujeres rebeldes del siglo XX que repasa la historia de Colombia desde una perspectiva totalmente distinta a la usual.

No son simples biografías, tampoco perfiles literarios o anécdotas. Como casi todas las protagonistas fueron feministas declaradas o encarnaron la lucha por los derechos de las mujeres en un contexto mucho más conservador que hoy, cada texto es una mirada muy personal a la lucha feminista y a la sociedad colombiana. 

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Gloria Susana, quien tiene un podcast sobre el tema (Womansplaining), no solo repasa lo que hizo rebeldes a estas mujeres, sino que analiza lo que significaron las propuestas de ellas en ese momento y lo mucho que se ha avanzado (o no) con respecto a esos mismos temas. 

Diario Criterio habló con ella. 

DIARIO CRITERIO: Las 14 mujeres que eligió no solo se rebelaron contra el papel que la sociedad les imponía por ser mujeres, sino que tuvieron una agenda feminista. ¿Fue difícil encontrar mujeres con esas características en el siglo XX?

Gloria Susana Esquivel: Al inicio yo no tenía una lista ni nada parecido, porque no conocía muy bien a muchas de las mujeres que terminaron saliendo. Sin embargo, a medida que investigaba nuevos nombres, vi lo que tenían en común y caí en cuenta de que lo que me interesaba era que tuvieran agendas feministas (así ellas no se consideraran feministas en ese momento) y que estuvieran del lado más progresista del espectro político. Eso hizo más fácil descartar a las que no me interesaban. No incluí, por ejemplo, a Emilia Pardo Umaña, la primera mujer periodista, porque se opuso al voto femenino. Tampoco a varias sufragistas que estaban en contra de que las mujeres fueran a la universidad. 

DIARIO CRITERIO: En el epílogo dice que mientras escribía, se acercó tanto a estas mujeres, que llegó a sentir que “conversaban”. ¿Cuál fue la conversación más difícil?

G.S.E: La de Elisa Mujica, una mujer muy compleja, con una vida llena de contradicciones. Comenzó su vida intelectual siendo marxista y luego se volvió una católica bastante ceñida al dogma. Por eso, en los años sesenta y setenta, cuando en Colombia estaban comenzando a aparecer discusiones sobre los derechos sexuales de la mujer, ella se opuso a muchos de ellos, como la anticoncepción. Pero al mismo tiempo, como escritora, tenía muy clara su vocación: aunque pensaba que las mujeres habían nacido para ser madres, decía que ella había nacido para ser escritora y por eso no se iba a casar ni iba a tener hijos. Esas contradicciones me parecían fascinantes, pero fueron difíciles de entender. 

Lo que me interesaba era que tuvieran agendas feministas (así ellas no se consideraran feministas en ese momento) y que estuvieran del lado más progresista del espectro político.

DIARIO CRITERIO: ¿Y la más gratificante?

G.S.E: Clemencia Lucena, una artista que yo no conocía y que murió muy joven. Ella militaba en la izquierda y aunque le entregó completamente su vida y su arte a esa causa política, dentro de su movimiento la despreciaban y no la respetaban.  Su vida me sirvió mucho para entender las discusiones y las fracturas que hay con las mujeres dentro de los partidos de izquierda en este momento. 

DIARIO CRITERIO: ¿Este libro le cambió la perspectiva que tenía sobre el feminismo en Colombia y sobre las mujeres del siglo XX?

G.S.E: Sobre el feminismo, la enriqueció. Yo, la verdad, no sabía que el movimiento en Colombia era tan antiguo. Pensé que había nacido en 1968 y fue una sorpresa descubrir que existía desde 1936. Frente a la mujer en el siglo XX no mucho, en el sentido de que conozco muy bien la historia de mis abuelas, de mis madres, de mis tías y veo como ellas encarnaron esas discusiones que muchas de estas mujeres llevaron a la esfera pública.

De hecho, lo que yo quería era eso: contar la historia de estas mujeres, no a través de anécdotas individuales, que no llevan a nada, sino transmitiendo los debates políticos, sociales e intelectuales en los que estuvieron involucradas. Era un poco entender la historia de Colombia desde su perspectiva. Una mirada que siempre se ha quedado por fuera.  

DIARIO CRITERIO: Casi todas las artistas y escritoras de ¡Dinamita! fueron menospreciadas por los críticos de su época, pero de unos años para acá sus obras han sido rescatadas y gozan de cierta fama. ¿A qué se debe esto?

G.S.E: Estas mujeres casi siempre estuvieron haciendo cosas en contravía de lo que hacían sus colegas hombres, que eran avalados por la crítica de ese momento. Beatriz González, por ejemplo, pintaba en cortina cuando muchos aplaudían los óleos de Fernando Botero. Y Marvel Moreno, contemporánea de los escritores del Boom Latinoamericano, no estaba interesada en ningún tipo de realismo mágico ni en emular la fórmula de las mariposas amarillas. Ellas estaban en lo suyo y por eso no las entendían. Pero ahora, con la distancia, los nuevos críticos se han dado cuenta de que en realidad fueron muy vanguardistas. 

DIARIO CRITERIO: Dice que “para una mujer escritora, en la Colombia del siglo XX, ser rebelde consistía en manifestar abiertamente una vocación y querer ejercerla”. ¿La escritura femenina sigue siendo una especie de subversión hoy? 

G.S.E: Sí. Sobre todo en América Latina, en donde sigue habiendo un imaginario de que la mujer debe ser un ama de casa o una súper ejecutiva que tiene que sacar el tiempo para limpiar, ordenar la casa, hacer las tareas con los niños y cocinar. Para escribir se necesita tiempo y soledad, entonces yo creo que sí hay una subversión muy grande en decir “no voy a cuidar de mis hijos en este momento”, “no voy a aceptar un trabajo que me exija 24 horas”, “no voy a dedicarme a las tareas de cuidado”, y todo para sentarse a escribir. Las mujeres hoy no tenemos tiempo libre. 

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DIARIO CRITERIO: En el libro afirma que le inquieta releer los textos de Esmeralda Arboleda porque ella imagina un futuro en el que el movimiento feminista alcanza muchas más conquistas de las que realmente tiene hoy. ¿Cree que ella y las otras 13 mujeres estarían decepcionadas?

G.S.E: La decepción de estas mujeres no sería frente al movimiento feminista, sino frente a la sociedad. Porque el movimiento ha logrado mucho gracias a que las mujeres se paran siempre en la raya. El problema es que hoy, en pleno año 2021, todavía se debate si la mujer puede o no decidir sobre su cuerpo, y la sociedad sigue generando trabas y pensando que la mujer es una menor de edad que no puede tomar decisiones. Es más, en muchas cosas seguimos en lo mismo: distribuyendo inequitativamente las tareas del cuidado, sacando de la escuela a muchas niñas para que se encarguen de la casa, etc.

DIARIO CRITERIO: En el libro escribe que “la palabra feminista pareciera estar teñida con un significado obsceno”. Y de hecho, aunque el movimiento ha crecido, aún muchas mujeres prefieren huirle al término ¿por qué? 

G.S.E: Hay muchos prejuicios frente al feminismo. Aún hay una concepción muy extendida de que las feministas quieren matar a todos los hombres o de que son unas exterminadoras con guadaña que quieren castrar todo lo que tenga un pene, y esto hace que muchas mujeres se alejen del movimiento. Eso se da por muchas razones, como por ejemplo la representación errada que los medios de comunicación hacen de nosotras. En realidad, el feminismo busca que la sociedad patriarcal, que también pone muchas cargas sobre los hombres, se acabe. Busca la igualdad entre hombres y mujeres, nada más que eso.

El problema es que hoy, en pleno año 2021, todavía se debate si la mujer puede o no decidir sobre su cuerpo, y la sociedad sigue generando trabas y pensando que la mujer es una menor de edad que no puede tomar decisiones.

DIARIO CRITERIO: En el contexto actual, en el cual hay una especie de despertar del movimiento social en Colombia, sobre todo en los jóvenes, ¿qué perspectivas cree que tiene el feminismo?

G.S.E: Yo creo que los jóvenes definitivamente son la fuerza política más importante que tiene el país en este momento. Y también que el movimiento feminista colombiano está en un su momento más masivo. Me emociona ver como las marchas del 8M (8 de marzo) convocan a cada vez más personas desde hace tres años. Sin embargo, aquí falta mucho para unir los diferentes movimientos dentro del feminismo, porque hay muchas diferencias entre los urbanos y los rurales, o entre los grupos progresistas y ciertos grupos antiderechos que han entrado al espectro feminista. Hasta que no comencemos a hablar entre nosotros y entender las diferencias (lo cual no implica que todas pensemos igual), no vamos a tener tanta fuerza como la del feminismo en Argentina, en donde hacen una convención nacional desde 1984.

DIARIO CRITERIO: Cree que en 100 años, cuando una mujer haga un libro sobre las rebeldes del siglo XXI, ¿ella seguirá sintiendo, como usted, que las luchas y los temas se repiten y que sigue faltando mucho o es más optimista?

G.S.E:
Los temas se repiten porque la historia no es lineal. Lo que sí creo es que en este momento el feminismo, el movimiento antiracista y los ambientalistas están cuestionando muchísimo el paradigma del mundo capitalista extractivista en el que vivimos, y están sacudiendo todas las estructuras. Pero no sé si en esa pugna el resultado será un cambio. Sobre todo porque entre más crecen estas luchas sociales, también crece la resistencia por parte de los conservadores y de los movimientos antiderechos.  

DIARIO CRITERIO: Es la pugna política actual…

G.S.E: Sí, esa es la discusión política en este momento: si la lucha social va a lograr transformar los viejos paradigmas. Mientras sigamos en el modelo capitalista extractivista actual, estos temas van a volver a aparecer en 100 años, si es que en 100 años todavía nos queda planeta. Y todo porque al capitalismo no le conviene una mujer emancipada y siempre necesita un cuerpo subordinado a otro. Habrá que ver qué pasa. Yo soy muy optimista respecto al movimiento actual y tengo mucha curiosidad por saber qué pasará en las próximas elecciones.

Foto de apertura: Lina Botero

3 Comentarios

  1. Excelente entrevista. Estoy de acuerdo con la escritora Esquivel, aún nuestra sociedad no está preparada para parar aceptar el liderazgo de las mujeres, a pesar de los progresos que se han dado. Esta es un libro de lectura obligatoria 👏👏👏