Seis claves para identificar si alguien cercano tiene depresión

Los especialistas dan pautas para descubrir si algún familiar o amigo está entre los afectados. El encierro, el miedo al virus, el desempleo y otras situaciones tienen disparados los problemas de salud mental.

Los expertos en todo el mundo vaticinan que dentro de unos meses, o quizás años, habrá una nueva pandemia. Pero esta vez será de enfermedades y trastornos como la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático, derivadas de la actual crisis por el Covid.

Un estudio hecho en Canadá, que recogió datos de más de 199.000 personas de seis países y que fue publicado en la revista Psychiatry Research, arrojó datos preocupantes. Un 24 por ciento de los encuestados sufría de insomnio, un 22 de estrés postraumático y un 31 de depresión o ansiedad

Colombia vive una situación similar. Un análisis con 18.061 personas, hecho por la Universidad Javeriana de Cali, la Universidad de Barcelona (UBAT) y el Colegio Colombiano de Psicólogos, concluyó que un 29 por ciento de los consultados presentaba síntomas de ansiedad y un 35 de depresión. 

No es el único signo de que algo está pasando. También aumentó el número de llamadas a la línea de orientación psicológica (192) del Ministerio de Salud, que ayuda a las personas con síntomas de trastornos mentales, lo mismo que las consultas a los profesionales. 

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El psiquiatra y psicoanalista Ariel Alarcón Prada, por ejemplo, cuenta que a un chat que tiene con otros colegas, profesores de la Universidad del Rosario, escriben cada rato: “’necesito que alguien me reciba un paciente, porque ya no tengo capacidad’ y nadie contesta, porque estamos todos llenos de trabajo”.

En ese contexto, las personas que rodean a quien está pasando por una crisis de salud mental son muy importantes. No solo tienen la posibilidad de descubrir que algo sucede, sino que pueden acudir en su ayuda y buscar orientación profesional.

Estas son, según los profesionales, algunas claves para identificar si alguien cercano tiene depresión:

1. Más que simple tristeza 

No siempre es fácil identificar a una persona que pasa por una crisis depresiva. En muchos casos, los afectados disfrazan sus verdaderos sentimientos y aparentan que todo está bien, incluso con una sonrisa que puede resultar muy convincente. 

En el caso de la pandemia, sin embargo, el hecho de que las personas estén la mayor parte del tiempo juntos, permite observar mejor y notar ciertas pautas de comportamiento. 

La persona muestra desinterés por lo que antes disfrutaba, como cocinar, comer, tener sexo, escuchar cierto tipo de música o hacer ejercicio

La clave, según la psicóloga María Elena López, autora de varias obras sobre inteligencia familiar, está en fijarse en la intensidad y la frecuencia de algunos síntomas.

El principal de ellos, sobre todo en adultos, es la tristeza. Pero a diferencia de una tristeza normal o pasajera (todas las personas tienen días o semanas difíciles, en las que su ánimo está bajo), en el caso de depresión dura más y no siempre hay razones para que la persona se sienta así. 

El psiquiatra Alarcón lo explica como “una tristeza intensa por más de dos semanas y sin una causa aparente”

Los especialistas, sin embargo, coinciden en que incluso en los casos en los que la persona pasa por un duelo, una ruptura amorosa o tiene problemas laborales y familiares, hay que evaluar la intensidad y la duración de la tristeza. También de otros comportamientos asociados, como la tendencia a aislarse de los seres queridos. 

2. No disfruta lo que le apasiona

Otra señal muy frecuente de depresión es cuando la persona muestra desinterés por lo que antes disfrutaba, como cocinar, comer, tener sexo, escuchar cierto tipo de música o hacer ejercicio. Incluso por actividades sencillas como ver películas y series de televisión. 

Como en el caso de la tristeza, este desinterés debe durar varias semanas y ser constante, hasta el punto de que la persona tenga dificultad para concentrarse, recordar eventos o interesarse por otros asuntos.

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También se puede ver en el trabajo. Una persona triste puede seguir trabajando con cierta independencia, mientras que una deprimida tiene dificultad incluso para desarrollar labores cotidianas y su trabajo adecuadamente. 

Y esto puede estar acompañado de fatiga, cansancio permanente o falta de energía.

3. Irritabilidad y ansiedad

Cuando están deprimidos, los niños, adolescentes y adultos mayores tienden a estar irritables, agresivos, susceptibles e intolerantes. Esto porque no siempre pueden expresar sus sentimientos.

Es más, esa irritabilidad los lleva a tener estallidos emocionales continuos y agresivos. 

Muchas veces los adolescentes y algunas personas de la tercera edad tienden a tener estos comportamientos en su día a día. Por ese motivo el psiquiatra infantil Felipe Agudelo Hernandez recomienda comparar los estallidos recientes con su actuación normal. 

“Las personas deben identificar un factor diferencial con su comportamiento diario -explica-. Están más irritables de lo normal, no soportan cosas que antes soportaban y uno los ve bastante más agresivos”. 

Los niños no siempre pueden expresar su tristeza de forma clara y consiente, por lo que tienden a tener una actitud de falta de atención e irritabilidad. Foto: Med Ahabchane en Pixabay 

Estos síntomas también pueden presentarse en los adultos, algunas veces acompañados de ansiedad y preocupación. La doctora López dice que las personas normalmente tienen la sensación de estar atrapados o paralizados por el miedo y se sienten con los nervios de punta. 

4. Insomnio, hipersomnio y problemas al dormir

Las personas deprimidas o ansiosas suelen tener alteraciones persistentes a la hora de dormir. Pueden pasar noches enteras sin pegar el ojo y otras con dificultad para conciliar el sueño aunque se sientan cansados y sin energía. 

Casi siempre, además, se despiertan con la sensación de que su sueño no fue reparador. 

En otros casos, puede presentarse la situación contraria, que los especialistas llaman hipersomnio. Es decir, dormir muchas horas y tener problemas para despertarse o para levantarse de la cama, ya sea por falta de ánimo o porque a pesar de dormir tanto se sienten cansados y con sueño. Una sensación que los acompaña durante todo el día.

5. Síntomas físicos y retrasos en el desarrollo

En los casos más graves la depresión se puede somatizar y degenera en problemas físicos. 

Los niños deprimidos, por ejemplo, según el doctor Agudelo, suelen tener dolor abdominal permanente y vómito sin razón aparente. También pueden presentar un aumento o una disminución anormal del apetito. 

El consejo es preguntarle cómo se está sintiendo, comentarle que ha venido notado cosas extrañas en su comportamiento, asegurarle que está ahí para ayudar e insinuarle que hay que buscar ayuda profesional. 

Los adultos, por otro lado, tienden a tener dolores de cabeza inexplicables y, sobre todo cuando la depresión está acompañada de ansiedad, perciben sensaciones corporales extrañas como aumento del ritmo cardíaco (taquicardia), respiración acelerada (hiperventilación), tensión muscular, escalofríos, sudoración o temblores.

Otra señal de alerta en el caso de los más pequeños y los ancianos es el retraso en el desarrollo cognitivo. Los niños, por ejemplo, tienen dificultades a nivel de memoria y aprendizaje, y quienes los rodean normalmente notan una disminución en la atención. 

Hay situaciones en las que los pequeños incluso se devuelven a etapas del desarrollo que ya habían superado: se vuelven a orinar en la ropa, vuelven a pedir seno e incluso pueden dejar de hablar aunque ya hayan dicho sus primeras palabras. 

Las personas de la tercera edad también pueden tener problemas de memoria y dificultades a la hora de hacer cálculos matemáticos que antes podían resolver fácilmente.

Lo más grave en esos casos es que los familiares tienden a pensar que se trata de un tema normal de la vejez o de otra enfermedad, como la demencia y el alzheimer, y no consultan a los psicólogos. 

6. Actitudes raras en niños y adultos mayores

Cuando los niños están deprimidos no siempre pueden expresar su tristeza de forma consciente, así que los adultos tienen que chequear las actividades que realizan en el día a día. 

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Para el doctor Agudelo, “hay unas connotaciones depresivas en lo que hacen, así que toca estar pendiente de sus dibujos, sus historias, sus videojuegos favoritos, la música que escuchan, los programas de televisión que ven y los símbolos que usan”.

Los adolescentes, en cambio, empiezan a ver todo a través de la desesperanza, la culpa, la angustia y otro tipo de ideas que, a simple vista, son bastante exageradas, incluso en ellos. 

“Es como si se pusieran unos lentes oscuros y vieran el pasado, el presente y el futuro a través de ahí, con unas ideas muy depresivas”, explica Agudelo. 

Algo similar pasa con los abuelos y las personas de la tercera edad. Empiezan a decir que no quieren vivir más o que ya no tienen ningún propósito en la vida, dejan de interesarse por sus cosas, pueden llegar a abandonar los medicamentos o a abusar de ellos, e incluso hablan de repartir su herencia y sus bienes, aunque no tengan problemas graves de salud. 

¿Qué hacer?

La principal recomendación es buscar ayuda profesional, pero antes los especialistas creen que la persona debe acercarse al afectado y hablarle directamente, sin presionarlo o atacarlo.

El consejo es preguntarle cómo se está sintiendo, comentarle que ha venido notado cosas extrañas en su comportamiento, asegurarle que está ahí para ayudar e insinuarle que si se trata de una depresión, habría que buscar algún tipo de ayuda profesional. 

El desespero y la ansiedad pueden ser síntomas de un caso de depresión. Foto: Gerd Altmann en Pixabay.

“Hoy en día incluso hay varios test en línea para identificar si alguna persona pasa por una depresión leve, moderada o severa (como el de Beck o el de Hamilton)”, explica el doctor Alarcón. 

Una estrategia a seguir, en ese sentido, podría ser que la persona haga el test y si los niveles puntúan por encima de leve, consulte al especialista.

En algunos casos, las personas que pasan por una depresión se sienten mejor cuando hablan y expresan lo que sienten, pero esa conversación no debe ser forzada, o el efecto será el contrario. 

Por eso, se recomienda mostrarle a la persona que tiene una red de apoyo fuerte de amigos y familiares que están ahí por si lo necesita. 

Eso sí, en los casos más graves, y según la doctora López, “es muy importante consultar con el médico general, internista o de familia, aun cuando la persona diga que no lo desea”

Al final, lo mejor es estar pendiente, apoyar a las personas cercanas y buscar ayuda si lo necesitan. 

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