El problema con Karli Morgenthau

Nuestra columnista de series habla sobre la villana de Falcon y el soldado del invierno, la más reciente serie de Disney+.

Atención: esta reseña contiene 'spoilers' y detalles sobre la trama. Si aún no la ha visto y no quiere que se la cuenten, vuelva más adelante...

El viernes pasado, después de seis episodios, vimos el final de Falcon y el soldado del invierno, la segunda serie de Marvel en Disney+. 

Los protagonistas de esta historia fueron Sam Wilson y Bucky Barnes, los dos mejores amigos de Steve Rogers, el anterior Capitán América. 

Cada uno de ellos tiene su propio arco y un cambio en su vida: Bucky decide dejar de “vengar” y empezar a pedir perdón.

Sam, por su parte, empieza devolviendo el escudo que Steve le regaló y termina aceptando su papel como el nuevo Capitán América

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Y aunque podría escribir una columna sobre cada una de esas dos evoluciones y de cómo lo mejor de la serie es la química entre los dos protagonistas, hay otro tema del que no he podido dejar de pensar: lo mal manejada que estuvo Karli Morgenthau, la villana de la historia.

En una escena del primer episodio, Sam explica que, después del blip provocado por Thanos, “durante cinco años, las personas fueron bienvenidas a países en los que antes los dejaban por fuera. 

Había casas y trabajos. Todos estaban contentos por tener a gente alrededor para reconstruir. No era solo una comunidad uniéndose, sino el mundo entero uniéndose”. 

Reseña Falcon y el soldado de invierno
Sam Wilson, uno de los protagonistas de la historia, se debate entre aceptar o no el papel de nuevo Capitán América. Foto: Disney+

Pero después, cuando regresaron todas las personas que habían desaparecido, el mundo otra vez volvió a sus costumbres de no colaborar y cerrar las fronteras. 

El Concejo de Repatriación Global se formó para ayudar a reorganizar todo, pero los recursos no llegaban y mucha gente terminó sin hogar, en centros para refugiados.

En ese contexto, Karli y su grupo, The Flag Smashers, surgieron porque querían un mundo sin fronteras, sin patriotismo, en el que todo el mundo ayudara a todo el mundo. 

La palabra clave es “disonante”. En una escena ella es una revolucionaria idealista, en la otra es una villana sin conciencia. 

El problema es que todo este contexto y toda esta motivación son cosas que nos dicen los personajes, no son cosas que nos muestra la serie. 

No vemos ese mundo de colaboración después del blip y tampoco vemos el mundo posterior en el que esa colaboración desapareció. 

No vemos los campos de refugiados donde la gente muere de hambre. No vemos la historia, el sufrimiento y el trauma de Karli, las cosas que la radicalizaron, que la hicieron sentir que debía actuar. 

No cumplen con una de las reglas más importantes de la narrativa: “muéstralo, no lo digas”. 

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¿Qué es lo que sí vemos? Primero, a Karli y a su grupo llevando vacunas, medicina y comida a personas en campamentos de refugiados. Y después, en el episodio siguiente, a Karli bombardeando un edificio y asesinando a personas inocentes sin remordimiento.

Un usuario de Twitter, Oliver Darkshire, lo dijo de una forma muy interesante: “Siempre hay un punto en las historias de superhéroes en el que el ‘villano’ empieza a parecer tan razonable en comparación con el nacionalismo capitalista desenfrenado de nuestro status quo los escritores tienen que embutir un episodio violento disonante en caso de que la audiencia cambie de bando”. 

La palabra clave ahí es “disonante”. En una escena, Karli es una revolucionaria idealista, en la otra es una villana sin conciencia. 

Es como si la serie no se decidiera, o más bien como si no supiera cómo escribir un personaje como ella y por eso la ponen a hacer lo que le conviene a cada escena. 

En un momento, Karli amenaza a la hermana de Sam, pero cuando él le reclama, ella dice que “jamás le haría nada”. 

Después de asesinar al mejor amigo de John Walker, le dice que su intención no era esa. Y, en su escena final, sus últimas palabras a Sam son “lo siento”

¿En serio? ¿Lo siente? ¿Por qué? ¿Qué la hizo pedir perdón? ¿Qué ha cambiado en su forma de ver el mundo si hacía un par de escenas estaba diciendo que podían asesinar a los rehenes? 

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Es difícil escribir una villana complicada cuando no entiendes realmente sus motivaciones ni su personalidad. Había algo interesante allí, en cómo la diferencia entre “terroristas” y “revolucionarios” es quién está contando la historia, pero en últimas, Karli y su grupo son una colección de frases ambiguas que suenan “radicales”

Y lo que es quizás más triste es que su suerte en la historia suma a una tendencia que veo en Marvel: que los villanos que tienen ideas radicales y que quieren tumbar el status quo, mueren. Pero bueno, quizás desear algo distinto es pedirle mucho a una franquicia que en parte está parada en una visión militarista y patriótica. 

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