Series orgullosamente LGBT

Cinco series con tramas interesantes y buenos personajes.

Si ustedes corren ahorita a leer las respuestas a publicaciones en las que se resalte o celebre a un personaje LGBTQ+ en las redes sociales de Netflix, con seguridad encontrarán más de un comentario con la siguiente queja “es que ahora a todas las series les quieren meter gays”. Como si se tratara de un complot global para inundar las pantallas con “la agenda queer”, estas personas sienten que hay una sobrerepresentación de esta población en la televisión. Lo que ignoran es que, en realidad, la representación de personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero, no binarias, intersexuales, queer o asexuales en la pantalla chica sigue siendo muy baja y que, aunque en los últimos años había estado subiendo, esa tendencia no es constante. 

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Este año, GLAAD, una organización sin ánimo de lucro dedicada al activismo LGBTQ+, publicó un reporte en el que cuentan que, por primera vez en cinco años, la representación bajó en la televisión: pasó del 10.2% del total de personajes en series de televisión en 2019-2020 (que de todas formas es muy bajo pero que había sido el más alto porcentaje en la historia) a un 9.1% en la temporada de 2020-2021.

Así que aprovecharé el espacio de esta columna para recomendarles cinco series de este año con personajes maravillosos y tramas interesantes, porque, aunque algunas personas estén cansadas de “tanto gay” en las series, la televisión, además de ser una fuente de entretenimiento, es una herramienta que habla de quiénes somos como sociedad, una herramienta que puede ser usada para perpetuar estereotipos y hacer daño, o para que alguien encuentre un reflejo y se vea representada y para, quizás, ayudarles a otras personas a entender quién es. 

Dickinson – Temporada 2 (AppleTV+)

Esta serie destruye la imagen de la poeta Emily Dickinson como una solterona encerrada en su casa. En esta comedia creada por Alena Smith, la poeta (interpretada por Hailee Steinfeld) es una joven bisexual, rebelde, ingeniosa, ambiciosa, romántica, obsesionada con la muerte y enamorada de su mejor amiga y cuñada, a quien algunos expertos especulan le dedicó muchos de sus poemas.

La serie transcurre durante la segunda mitad del siglo 19 en Amherst, Massachusetts, y aunque todos los personajes usan vestuario de la época, hablan como jóvenes de esta época y hacen twerk mientras suenan canciones de A$AP Rocky, Mitski, Billie Eilish o Lizzo. Esta no es una representación históricamente exacta, pero sí es fiel al espíritu de sus poemas innovadores, apasionados y oscuros. “No puedes apagar un fuego / Una cosa es capaz de encenderse / Puede seguir, por sí sola, sin fuelle / En la noche más lenta”, dice uno de sus poemas. Esperemos que el fuego de esta serie tampoco se apague pronto. 

Feel Good – Temporada 2 (Netflix)

La segunda (y última) temporada de esta serie creada y protagonizada por Mae Martin, comediante canadiense, profundiza en lo que hizo tan interesante a la primera temporada: su relación con su novia/exnovia/novia George y cómo ese enamoramiento se parece tanto a las adicciones a las drogas que le han hecho entrar y salir de rehabilitación desde su adolescencia.

También nos enteramos un poco más del pasado de Mae y de los traumas con los que no quiere lidiar, al mismo tiempo que hace unas reflexiones muy interesantes sobre qué es lo que esperamos de las víctimas: ¿venganza? ¿Qué perdonen a sus abusadores? La respuesta para Mae, como todo en esta vida, es complicada. Y, por último, esta temporada nos dio una escena bellísima (que quizás sea spoiler, entonces advierto ya): Mae y George están hablando sobre si Mae se ve a sí misme como hombre o como mujer, Mae dice “simplemente me veo a mí”, conversan sobre qué significa ser una persona no binaria y, finalmente, George le da la respuesta perfecta: “Dime y usaré las palabras correctas”.

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It’s a Sin (HBO Max)

Un grupo de cuatro amigos y una amiga en Londres durante los años 80 viven sus vidas de recién graduados del colegio y son felices explorando su sexualidad y su libertad cuando, de repente, empieza la crisis del VIH-SIDA. Esa es la historia de esta miniserie de solo cinco episodios que me hizo llorar bastante. Y aunque me gustaría haber tenido un par de episodios más para profundizar más en la vida interior de algunos de los personajes (el elenco, liderado por Olly Alexander, cantante de Years and Years, es buenísimo), vale la pena porque, aunque habla de un momento histórico que fue traumático y triste, encuentra la forma de concentrarse en la felicidad y en ese tipo de amor que se construye con amigues que se vuelven familia. 

Pose – Temporada 3 (FX, está en Netflix)

Después de tres temporadas, esta historia sobre un grupo de mujeres trans y hombres gay durante los años 80 y 90 en Nueva York llega a su final. Y, así como lo hizo durante las dos temporadas anteriores, la serie se despidió con momentos que te rompen el corazón, pero también con momentos que te devuelven la esperanza. Desde el principio, Pose fue una serie que se destacó por contratar a talento transgénero delante y detrás de las cámaras, y, por eso, sus historias siempre se sintieron auténticas. En medio de escenas de poses inolvidables y vestuarios glamurosos en los ballrooms, esta serie logró construir una historia en lo que más importante es la comunidad que se vuelve familia y la solidaridad entre sus miembros. Con lágrimas en los ojos, nos quedaremos con el mensaje de Elektra: “Ballroom is home. Ballroom is family. Ballroom is love”. 

Special – Temporada 2 (Netflix)

La historia de Ryan, un joven gay con parálisis cerebral (o cerebral palsy en inglés), es otra serie que llegó a su final en esta temporada. En la primera, lo vimos escondiendo su discapacidad en el trabajo y, al mismo tiempo, lo vimos empezar a independizarse de su mamá. Ahora, en la segunda temporada, con episodios más largos y un equipo de escritores que apoyaron al creador Ryan O’Connell (quien basó la serie parcialmente en su vida), vemos al protagonista viviendo su vida a plenitud. Se enamora de un hombre que tiene una relación abierta, empieza a ir a un grupo de personas con discapacidades, se acuesta con un hombre que lo fetichiza y hasta hace un nuevo mejor amigo. Todo esto contado con un sentido del humor impecable, con diálogos rápidos, con decenas de referencias de cultura pop y con una voz refrescante e importante de escuchar.  

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