“Culpa es lo que sienten los papás cuando un hijo sale del clóset”

Cristina Rojas acaba de publicar ‘De colores’, un libro en el que da consejos prácticos a los padres que se enteran de que sus hijos son parte de la comunidad LGBT. Hablamos con ella. 

Durante gran parte de su vida, Cristina Rojas Tello ha trabajado el tema de la diversidad sexual. Lo ha hecho como investigadora (es antropóloga) y en la Alcaldía de Bogotá. Allá trabaja en la Dirección de Diversidad Sexual de la Secretaría Distrital de Planeación.

Pero no solo es un tema académico y profesional. La vida le ha llevado a estar al lado de miembros de su propia familia que hacen parte de la comunidad LGBT

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Por eso se considera a sí misma una activista que se ha especializado en acompañar a las familias de esas personas, que muchas veces se llenan de dudas y miedos.

De colores, su más reciente libro, es un resultado de esa carrera. Un libro sencillo y una especie de guía para que los padres apoyen a sus hijos y entiendan por lo que están pasando.

Diario Criterio habló con ella sobre el libro y sobre lo que viven los padres cuando un hijo o una hija “salen del clóset”.

Diario Criterio: ¿De dónde surgió la idea de escribir este libro?

Cristina Rojas: De Colores realmente lleva en construcción muchos años porque casi toda mi vida ha girado alrededor del tema de la diversidad sexual y de género. Pero en específico comenzó porque en mi familia hay varias personas sexualmente diversas y eso me llevó, en  2007, a volverme activista. Fundé Transfamilias, una organización que trabajaba con papás, mamás y familiares de personas LGBT, y allí estuve hasta 2017. Teníamos reuniones todos los sábados a las que llegaba gente llena de preguntas, de miedo, de dolor y de culpa porque acababan de enterarse de que tenía un hijo gay, una hija lesbiana o un familiar trans. Así que el libro nace de esa experiencia de diez años: de todas las reuniones, las voces recogidas y los aprendizajes. 

Diario Criterio: ¿Por qué decidió hacerlo tan didáctico y con el formato de preguntas y respuestas? 

C.R.: El libro aparece con el mismo objetivo que tenía el grupo: llevar respuestas y un poco de tranquilidad a la gente que vive esa situación. Mostrarles que tener un hijo o un familiar diverso no es una pesadilla, un pecado ni un delito, sino todo lo contrario, una oportunidad de aprendizaje. La oportunidad más grande que un padre o una madre tienen para aprender. Por eso también el lenguaje sencillo. La idea es que llegue a todas las personas: a la mamá que tiene un puesto de dulces en la calle, a la gran ejecutiva, al señor que trabaja en un taller mecánico o al maestro. Cualquier persona puede tener un hijo o un familiar diverso.  

De colores

Diario Criterio: No todo el que tiene un hijo o un familiar en la comunidad LGBT decide organizarse y volverse activista, ¿qué la llevó a usted a hacerlo?

C.R.: Eso tiene que ver con varias cosas. En parte con lo que uno siente que viene a hacer en este planeta: no todo el mundo nace para ser activista. También influye que fui maestra durante varios años. Pero creo que en el fondo está el hecho de que aunque no me pareció difícil entender la diversidad sexual de mis familiares, sí sufrí al darme cuenta de que ellos estaban expuestos a un entorno violento y homofóbico. Me dio miedo, miedo de que sufrieran. Y el miedo me llevó a moverme y a actuar. Por lo menos al inicio, porque ya después estaba tan empoderada en el tema, que terminé trabajándolo en la Alcaldía de Bogotá. 

Diario Criterio: ¿Cuáles son las dudas y las preguntas más frecuentes que les surgen a las personas que se enteran de que sus hijos o hijas son homosexuales, lesbianas, bisexuales o trans?

C.R.:  Casi siempre surgen las mismas preguntas: ¿En qué momento pasó y qué lo causó?, ¿por qué razón me pasa esto a mí?, y muchas dudas espirituales y religiosas. 

Diario Criterio: ¿Y cuál de todas esas cree que es la más difícil de resolver?

C.R.:  Lo más complejo es lograr que la gente cambie el chip y deje de ver la diversidad sexual como una enfermedad, como algo que se contagia y se puede curar. Buscar esas respuestas es desgastante, no lleva a ninguna parte. Tampoco vale la pena quedarse en la culpa. Las parejas comienzan a pensar en qué momento fallaron, a echarse la responsabilidad el uno al otro e incluso se terminan divorciando. Y uno entiende: venimos de generaciones que piensan que ser homosexual es un delito o una enfermedad. 

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Diario Criterio: Pero las cosas han cambiado…

C.R.:  Sí, pero en Colombia la homosexualidad fue un delito hasta 1980 y una enfermedad mental hasta 1990. Eso en términos sociales no es mucho tiempo. 40 o 30 años no son nada para una transformación social. Y es normal que cuando uno tiene una enfermedad se pregunte dónde se contagió, qué comió, con quién se juntó. Por eso lo más difícil es cambiar ese chip y que dejen de buscar respuestas que no hay, respuestas que no existen. 

Diario Criterio:  Muchos papás y mamás aceptan la diversidad de sus hijos, pero en el fondo aún creen que los pueden cambiar y guardan la esperanza de que se conviertan en heterosexuales, ¿qué consejos les da a ellos cuando se le acercan?  

C.R.: Muchos de ellos están en una especie de negación, como sucede en los duelos. Pasaba mucho con los papás de los chicos o chicas bisexuales. Tenían la esperanza de que fuera solo una etapa y de que más adelante volverían a ser heterosexuales. Otros llegaban hablando de las terapias de reconversión de las iglesias. Yo en esos casos les recomiendo que no se queden esperando algo que muy seguramente no sucederá jamás. Que no miren hacia el futuro, sino que se paren desde el presente y el ahora. ¿Qué pueden hacer para entender más a su hijo o hija diversa?, ¿cómo pueden acompañarlo y prevenir la discriminación y la violencia en contra suya? Ese es el camino. 

“Tener un hijo o un familiar diverso no es una pesadilla, un pecado ni un delito, sino todo lo contrario: una oportunidad de aprendizaje. La oportunidad más grande que un padre o una madre tienen para crecer”.

Diario Criterio: ¿Qué debe tener en cuenta una persona que decide acompañar y aceptar a su hijo o hija diverso? 

C.R.: Yo siempre he dicho que los hijos son maestros y vienen al mundo para enseñarnos cosas. Y entre más raro y diferente sea un hijo, más cosas tengo por aprender. Por eso creo que tener un hijo diverso sexualmente es como ganarse una beca para una maestría. Te va a permitir ver el mundo de otra forma, ser más sensible con la diferencia e incluso preguntarse por los propios prejuicios que no sabías que tenías. Hay gente que me dice “yo nunca he tenido nada en contra de los gais, pero cuando supe que mi hijo lo era, me dio muy duro”. Y claro: esa situación te confronta con tus miedos y prejuicios, con el qué dirán y te permite ver la verdadera cara de la gente.

Diario Criterio: En su libro habla de los padres de los niños que a muy temprana edad comienzan a mostrar comportamientos y actitudes diversas, ¿qué consejo les da a ellos?

C.R.: La diversidad sexual es una de las grandes escuelas para la humanidad. No solo para las personas LGBT, sino para todo el mundo. Gracias a ella nos damos cuenta de lo binarios y jerarquizados que somos, y de cómo lo encasillamos todo. Tanto, que cualquier salida del molde nos produce incomodidad y alerta. Eso pasa con muchos papás o mamás que ven, por ejemplo, a un hijo jugar con una Barbie y se escandalizan. Por eso, mi consejo es que dejen que sus pequeños crezcan silvestres. Y por silvestres me refiero a que los dejen ser ellos mismos, teniendo claro que los van a tener que cuidar y proteger mucho, porque un niño silvestre en un medio muy radical seguramente va a ser mirado con recelo y con rabia. Pero tampoco hay que encasillarlos, por eso a mí no me gusta hablar de niños gais o de niñas lesbianas.

Diario Criterio: ¿Por qué? 

C.R.: Porque es lo mismo que hacen con un niño al que le celebran sus actitudes heterosexuales, como cuando tiene novia o habla de las niñas. Es encasillarlo. Lo que hay que hacer es dejarlos jugar, explorar y que vayan descubriendo qué quieren ser. No necesariamente un niño que juega con una Barbie va a ser gay, puede que en el futuro sea un excelente padre o un hombre heterosexual dulce y cariñoso. Lo mismo pasa con una niña a la que le gusta el fútbol. Lo que toca es estar constantemente al lado de ellos para que confíen y, si descubren que son gais, puedan contarlo sin miedo.

Diario Criterio:  Dentro de la comunidad LGBT, la población trans es tal vez la más discriminada y violentada: ¿algún consejo para los papás o familiares de personas trans? 

C.R.: Si ser homosexual es difícil, ser trans es aún más difícil. Por eso, tener un hijo o un familiar trans requiere mucho acompañamiento y preparación. Es fundamental asesorarse en el tema con fuentes serias (no todo lo que está en internet lo es) que den tranquilidad y ayuden a acercarse a esa persona para apoyarla. Un tránsito sano se hace al lado de la familia, pero no es sencillo para nadie pasar, por ejemplo, de tener un hijo a tener una hija. Es difícil, pero hay que tener en cuenta que en algunas comunidades indígenas, como los Dakota o los Sioux, ven a las personas que nacen como lo que aquí llamaríamos trans, como gente con doble espíritu y los toman como sabios o chamanes. ¡Qué forma tan diferente de acercarse a la diversidad!

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Diario Criterio: ¿Cómo invitar a alguien que no hace parte de la comunidad o que no tiene familiares LGBT para que lean este libro?

C.R.: Cuando hablamos de temas de género y de diversidad uno de inmediato piensa en las mujeres o en las personas LGBT, pero en realidad este tema nos ha afectado a todos. Incluso a la franja de población que aparentemente tiene todos los privilegios: los hombres heterosexuales de edad mediana (entre 30 y 45 años). Ellos históricamente, por el solo hecho de ser hombres han tenido que prestar servicio e ir a la guerra por causas y razones que muchas veces ni comparten. Tampoco los ven bien cuando hablan de cuidar a sus hijos (aunque cada vez lo hacen más), cuando lloran, cuando abrazan a un amigo. Por eso, este libro puede ayudarnos a todos a cuestionar esas cosas que nos han impuesto y que creemos que son naturales.

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