Las salas de cine intentan superar la peor crisis de su historia

La situación está tan mal que, incluso con varias salas abiertas, la industria tiene cifras que no se veían desde los años noventa. Algunos teatros independientes incluso cerraron. Este es el difícil panorama.

Hasta antes de la llegada intempestiva del coronavirus, el cine era una de las industrias culturales que más crecía en Colombia. 

No solo por la cantidad y la calidad de las películas producidas, muchas destacadas en los festivales más importantes del mundo, sino también porque los colombianos iban cada vez más a las salas. 

Las cifras de espectadores y el recaudo de la taquilla, crecían a un ritmo acelerado desde 2011: en 2019, por ejemplo, se vendieron más de 73 millones de boletas (un 14% más que en 2018) y se recaudaron 652.575 millones de pesos (un 13,6% más que el año anterior).

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Ni las plataformas de streaming, como Netflix o Amazon Prime, frenaron ese impulso que no solo beneficiaba a las grandes cadenas, sino a las salas independientes que exhibían películas que no tenían tanto espacio en el circuito comercial

Pero como sucedió en todo el mundo y en casi todos los sectores económicos, la pandemia cambió las cosas. En marzo de 2020, con la llegada de los primeros casos de covid-19 a Colombia, los exhibidores cerraron las salas. 

El recaudo de taquilla fue de 9.300 millones de pesos entre el 14 de marzo y el 31 de diciembre de 2020: una caída del 98% con respecto al mismo periodo del 2019. Un retroceso de casi dos décadas. 

Cinemark, Cinepolis, Procinal o Royal Films solo abrieron salas a finales del año pasado con un aforo del 30 por ciento, pero el temor de la gente a entrar a sitios cerrados, la amenaza de nuevos picos de contagios, y la falta de estrenos de los estudios de Hollywood, conspiran en su contra.

Aún así, desde el 1 de junio, Cine Colombia, el exhibidor más grande, reabrirá sus salas.

Un hueco difícil de superar

A pesar de esta noticia, la situación para la industria no es buena. La crisis creada por la pandemia dejó un hueco que nadie tiene claro cómo ni cuándo reponer. 

El recaudo de taquilla, la principal entrada de estas empresas, fue de 9.300 millones de pesos entre el 14 de marzo (la fecha del cierre de las salas) y el 31 de diciembre de 2020: una caída del 98% con respecto al mismo periodo de 2019. En otras palabras, un retroceso de casi dos décadas

Eso sin contar con que la mayoría siguen con varios gastos fijos y compromisos contractuales, que han tenido que renegociar o cumplir. 

Cine Colombia, por ejemplo, que decidió seguir pagando los salarios de sus empleados al inicio de la crisis, tuvo que llegar a un acuerdo con ellos para suspender los contratos en mayo a cambio de seguirles consignando la mitad del sueldo. 

Varias salas permanecen abiertas para el público, con un 30% del aforo, pero aún muchos no se atreven a asistir. Foto: Christian Camilo Arévalo.

Pero eso tampoco fue sostenible y, un mes después, tuvieron que ofrecer un plan de retiro voluntario (un paquete económico a cambio de la salida del personal), al que se acogieron casi la mitad de los 2.000 empleados que tenían en enero de 2020. 

La mayoría de los exhibidores buscaron soluciones y, en el caso de Cine Colombia y Procinal, se aventuraron con el autocine, pero no alcanzó para cubrir los grandes gastos. 

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Otros mantuvieron abiertos sus restaurantes y ofrecieron domicilios para llevar palomitas, gaseosa y perro caliente hasta las casas. 

Y hubo otro intento, como el de Cine Colombia o Cinema Paraíso, con el servicio del streaming, desde sus propias plataformas, para alquilar películas independientes y verlas online.

Aún así, siguieron perdiendo plata y ni siquiera los que abrieron las salas en noviembre, cuando el gobierno autorizó, se han recuperado

Voces de la crisis

Pablo Umaña Cuellar, presidente de Cinemark Colombia, explica: “Hoy, abiertos, perdemos dinero. Con el aforo del 30% no sobrevive la industria. Para eso se necesita que el distanciamiento entre cada grupo sea de 1.10 metros.

Otro problema es que no hay películas para estrenar. La pandemia también golpeó a los estudios de Hollywood, que suspendieron la producción de varias películas y, ante el cierre de los teatros en Estados Unidos y Europa, aplazaron algunos de sus estrenos más esperados. 

Hoy Cine Tonalá está oficialmente clausurado y la antigua sede, en la que cientos de cinéfilos se reunían los fines de semana, está desocupada.

Al final, aceptaron que cintas como Mulán o Mujer Maravilla 1984 (que esperaban convertirse en las más vistas del año pasado) se estrenaran en streaming. 

Con esa movida, las plataformas se fortalecieron aún más. Hoy, ellas distribuyen y exhiben la mayoría de las películas, negociando directamente con los estudios, lo que afecta a las distribuidoras y exhibidoras que lo hacen de forma clásica. 

Estudios como Warner incluso replantearon su modelo de negocios y decidieron que, por lo menos durante este año, sus películas se estrenarán simultáneamente en salas y en HBO Max. 

Algo similar ocurrió con Disney, el otro grande de la industria, que tiene su propia plataforma (Disney+) y con Sony Pictures, que firmó un acuerdo con Netflix. Un golpe para las salas tradicionales.

La lucha de los independientes

El caso de las salas de cine independientes es aún más grave. A los pocos meses del comienzo de la pandemia, Cine Tonalá, en Bogotá, lanzó un S.O.S. porque el cierre los tenía a punto de quebrar

La gente se movilizó, algunos donaron plata y otros comenzaron a pedir domicilios o a alquilar películas a través de un canal que la entidad montó en Mowie, pero no se pudo hacer nada. 

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Hoy el proyecto está oficialmente clausurado y la antigua sede, en la que cientos de cinéfilos se reunían los fines de semana, está desocupada, busca un nuevo arrendatario.

“Hubo una respuesta, en mi opinión, bastante tímida del sector a nuestro pedido de ayuda. Ni el gobierno, ni la institucionalidad, ni los medios de comunicación, ni otros actores de la industria nos ayudaron como lo esperábamos. Mantener el proyecto abierto hubiera generado una deuda insostenible”, explica Jaime E. Manrique, director de Laboratorios Black Velvet, de Bogoshorts (un festival de cortometrajes) y uno de los socios del proyecto.

La crisis de las salas de cine en Colombia
La antigua sede de Cine Tonalá en Bogotá, donde los cinéfilos se reunían el fin de semana, actualmente está cerrada y en arriendo. Foto: Christian Camilo Arévalo

Otro caso es el de Cinemanía, cerca del Parque de la 93 en Bogotá, un proyecto que este año cumple dos décadas. Además de la crisis económica, enfrentó la muerte de su fundador, propietario y administrador, Jacobo Reines Entelis, hace solo unos meses. 

No contestan llamadas ni mensajes, pero aún así, en su página web tienen un mensaje esperanzador: “Pronto estaremos de vuelta con nuestros estrenos”.

El caso de Cinema Paraíso, en Usaquén, es distinto. La tradicional sala de cine, inaugurada en 1998 por Federico Mejía, el mismo creador de Babilla Cinè, la distribuidora de películas independientes, también sufrió los rezagos de la pandemia, pero decidieron seguir adelante y desde febrero abrieron sus salas con aforo reducido. 

Su idea es tratar de sobrevivir el día a día sin pensar mucho en el futuro, para no agobiarse.

“En esta nueva etapa le daremos mucha más fuerza al producto colombiano, y al producto independiente adquirido en festivales y mercados internacionales de cine”, Munir Falah

Y aprovecharon el cierre para sacar adelante su propia plataforma de streaming a partir de un proyecto que ya tenían en el tintero: Cinema Paraíso On Demand, donde cualquier persona puede alquilar películas y verlas en Internet. 

La respuesta del público fue alentadora, por lo que esperan mantener ese proyecto aún cuando las salas reabran con el 100% del aforo. El propósito es que usted vea lo que no pudo ver, ya sea porque la película no llegó a Colombia o porque no duró mucho en cartelera. 

Otra de sus estrategias, con altibajos, fue apostarle al alquiler de salas privadas para que las familias o los amigos, que aún temen compartir espacio con personas desconocidas, puedan ver películas (las de la cartelera o las de la plataforma) en la pantalla grande. 

A vencer el miedo

Casi todos los exhibidores coinciden en que el otro gran reto es vencer la desconfianza de muchos espectadores, que aún temen ir a una sala de cine. 

Y han tenido que hacer mucha pedagogía: “ir a cine es uno de los planes más sanos en esta época: la gente no está hablando, ni gritando y están sentados, con el tapabocas puesto, en una sala en donde el aire acondicionado se renueva 3 veces por hora”, explica Pablo Umaña, de Cinemark. 

Además, como también lo enfatizan otros exhibidores, hasta ahora no se ha documentado ningún caso de contagio en una sala de cine. 

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En medio de todo, tienen razones para la esperanza: la película Godzilla vs Kong ha recaudado 285 millones de dólares en las taquillas del mundo, todo un hito en épocas de pandemia. 

En Colombia, donde se estrenó el pasado 26 de marzo, logró reunir a 38.200 personas en un día, cuando el promedio durante la pandemia ha sido de 12.000. 

Lo que viene

Jaime E. Manrique cree que la pandemia aceleró una transformación que ya se venía dando en la industria, y que va a terminar en que las ventanas de exhibición para una película (pantalla grande y streaming) se ofrezcan más o menos simultáneas; el espectador decidirá cómo prefiere verla.

“Yo no creo –agrega Manrique– que las salas mueran, pero sí se va a reducir el consumo. Los exhibidores deben buscar alianzas más fuertes con distribuidores que no estén fácilmente disponibles en las plataformas y tener una oferta de valor más amplia”.

La crisis de las salas de cine en Colombia
Cinemanía, ubicada en el norte de Bogotá, continúa cerrado. Su dueño murió hace poco, pero en su página web prometen volver pronto. Foto: Christian Camilo Arevalo

Algo similar ha pensado Cine Colombia. Munir Falah, su presidente, dijo en su cuenta de Twitter que “en esta nueva etapa le daremos mucha más fuerza al producto colombiano, y al producto independiente adquirido en festivales y mercados internacionales de cine. Esperamos que el público colombiano responda”. 

Y, de hecho, en la reapertura estará El olvido qué seremos, la adaptación que Fernando Trueba hizo del libro de Héctor Abad Faciolince, y que ya ganó un Goya. 

Las otras son cintas ganadoras a los Óscar, que no están disponibles en plataformas legales, como Nomadland o The Father.

Los exhibidores, por ahora, esperan que el gobierno los ayude aumentando el aforo permitido en las salas y con ayudas económicas, algo que varios de ellos han pedido desde el inicio, sin éxito. 

Tienen razones para esperar algo así: la industria cinematográfica está en una de las peores crisis de su historia y lo que ocurra este año marcará su futuro.

18 Comentarios

  1. Ma. del Pilar Mendoza Acevedo

    Cuánto extrañamos ese plan de ir a cine!!!!
    Excelente artículo. Muy ilustrativo y claro. Conocer cómo se ha visto afectada la industria cultural del cine en Colombia.
    Esperamos con ansias ese 1o. de Junio

  2. La pandemia modificó repentina y drásticamente todas las dinámicas sociales. Con la aparición del virus, y en particular con la adopción de las medidas implementadas por los diferentes gobiernos; salvo contadísimas excepciones, muchos negocios sufrieron grandes afectaciones, y los cinemas no fueron la excepción.

    Curioso que con el argumento del empleo, el Gobierno Nacional pretendía obsequiar millones de dolares a una aerolinea extranjera (Avianca tiene domicilio fiscal en el extranjero y de hecho se acogió a ley de quiebras en Estados Unidos) mientras que dejó en el completo olvido industrias locales, como los cines, que generan empleo e incluso inyectan indirectamente movimiento a la economía (el gancho de muchos centros comerciales es o era precisamente su sala de cine) y luego de ello, se beneficiaban tiendas de ropa, restaurantes, etc.

    Muchas lecciones por aprender de esta crisis

  3. Muy buen artículo. Aunque muchas películas se han estrenado en streaming, yo sigo prefiriendo la pantalla grande. Nada como ver una buena película en la sala de cine.

    Seguro que esta crisis y esta pandemia nos ha obligado a todos a “reinventarnos” y los cines no son la excepción. Me alegra mucho que estén pensando en darle mucha más fuerza al producto colombiano y al producto independiente adquirido en festivales y mercados internacionales de cine.

  4. Difícil la situación para este negocio, a parte de la famosa palabra reinvenciøn del negocio, deberían preguntarse que otro negocio se puede hacer en una sala de cine? Creo que haces falta una investigación de mercado y un cmr en esta industria para sacarla adelante y hacerle reingeniería..que paso con los autocines?

  5. Sonia Mabel Guzmán Gómez

    Excelente artículo, retrata la dura realidad de la industria del cine y en particular de las salas de cine en nuestra ciudad, producto de esta situación tan compleja. Espero muy pronto poder volver a cine.

  6. Que buen artículo, quizá es doloroso leerlo sin dejar de sentir por dentro esas ganas de ver un estreno en la pantalla grande, me encanta el cine y aunque tratan por streaming rescatar algo no se Iguala la sensación que produce la pantalla grande, el sonido envolvente y las crispetas con gaseosa

  7. La pandemia ha afectado muchas industrias y muchos aspectos que nunca creíamos ver afectados.
    ¡Que buen artículo! Ahora esperar que estás apuestas y nuevas estrategias funcionen, porque aunque existe el stream, una buena sala y plan de cine no es comparable.
    Gracias por esta nueva plataforma y visión para presentar la información.