Salud mental en tiempos de pandemia y paro, diagnósticos y recetas de un destacado psiquiatra

Diario Criterio habló con el el psiquiatra José Posada Villa, uno de los que mejor conoce la salud mental de los colombianos. Habló sobre cómo lo ocurrido en el último año ha afectado a la población y dio sus recetas para saber y enfrentar la ansiedad, depresión y otros trastornos cada vez más comunes.

No ha sido un año fácil. La pandemia del coronavirus generó en todo el mundo una ola de angustia, estrés y zozobra que aún no termina. Y a eso se le suma el estallido social, que ya cumple un mes y ha venido generando situaciones violentas y una sensación de incertidumbre, rabia y polarización. 

Todo eso ha terminado por afectar la salud mental de muchas personas. Un tema que ya estaba en la agenda pública, pero que desde el año pasado ha ido tomando cada vez más relevancia en las conversaciones privadas, en las redes sociales y hasta en las políticas públicas. Y con razón: hay expertos que dicen que la siguiente pandemia será de afectaciones en la salud mental derivadas de la situación actual. 

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José Posada Villa es uno de los psiquiatras que más conoce y ha estudiado la salud mental en Colombia, primero como investigador, terapeuta y profesor, y segundo, como director de varios de los estudios que el Ministerio de Salud ha hecho sobre la materia.

Diario Criterio: ¿Qué trastornos aumentaron con la llegada de la pandemia? 

J.P.: La pandemia generó un estado de estrés agudo, una reacción que es completamente normal ante un riesgo o un peligro. En la medida en que ese estrés se vuelve crónico, puede crear dos cuadros fundamentales: trastornos de ansiedad y trastornos depresivos. 

Diario Criterio: ¿La pandemia aumentó las consultas y llamadas a especialistas? 

J.P.: Aumentaron los síntomas, pero no los trastornos mentales. Hay una mala interpretación de la información de estudios epidemiológicos a nivel nacional e internacional: la literatura especializada muestra que en aquellas personas que presentaban trastornos mentales, la pandemia desencadenó crisis agudas, mientras que en la población general hubo un incremento de síntomas de ansiedad y síntomas depresivos por la situación de estrés crónico. 

Ahora bien, no se pueden confundir síntomas con trastornos. Indudablemente, la situación de estrés, de síntomas depresivos y de angustia aumentó las consultas, pero eso no quiere decir que la mayoría de la población está sufriendo enfermedades psiquiátricas. 

El doctor José Posada Villa dice que han aumentado los síntomas relacionados con la salud mental, pero no los trastornos como tal.

Diario Criterio: ¿Cuáles son esos síntomas? 

J.P.: Los síntomas de depresión son tristeza profunda, llanto frecuente, cambios en el sueño, cambios en el apetito, disminución del deseo sexual, pensar en la muerte e incluso, en los casos más graves, pensar en suicidio. En cuanto a los cuadros de ansiedad, debemos saber que la ansiedad y la angustia son diferentes al miedo. La ansiedad y la angustia se presentan cuando no hay una causa real que desencadena esa sensación, mientras que en el miedo sí la hay. 

En el caso de la ansiedad, además de una sensación de tensión, de embotamiento mental, de no poder concentrarse, de estar preocupado permanentemente, se suman síntomas por lo general físicos. Lo que se conoce como somatización: dolores de cabeza, dolores de espalda, dolores articulares e incluso exacerbación de enfermedades físicas crónicas como presión arterial y artritis reumatoidea. Estas son salidas de la angustia inconsciente a través de la somatización. 

Diario Criterio: Cuando se habla de salud mental, ¿a qué se refiere exactamente?

José Posada: A Sigmund Freud, uno de los más famosos psicólogos y psiquiatras, quien inventó el psicoanálisis, le preguntaban qué era la salud mental y él decía que una persona sana mentalmente es aquella que es capaz de amar y trabajar. Esa es una síntesis hermosa. Cuando una persona es capaz de amar, trabajar y ser productivo -los estudiantes también trabajan, solo que sin sueldo- ahí hay salud mental. 

Diario Criterio: La población estaba afectada por la pandemia y ahora se suma la situación social y política ¿Usted cree que eso pudo empeorar las cosas?

J.P.: Después de más de un año de pandemia, se sumó un nuevo estrés, la movilización, la protesta y el paro; indudablemente, nos afecta. Esto se denomina emergencias o desastres complejos, una confluencia de muchos factores que están actuando sobre la salud mental de la población.  

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Además, se han visto afectados aspectos psicosociales como la pérdida de empleo, preocupación por familiares y amigos, etcétera. Esto ha tenido un efecto acumulativo y se vuelve crónico. No es el estrés agudo el que enferma, eso es una reacción normal de un ser humano ante una situación de peligro, pero cuando se vuelve crónico -después de semanas, meses y años en que no se soluciona-  la salud mental se ve afectada. 

Diario Criterio: ¿Qué puede hacer una persona que sienta estos síntomas o que nota que alguien cercano los está sintiendo? 

J.P.: Hay un trípode sobre el que se apoya la salud mental positiva: una nutrición equilibrada, el ejercicio físico y dormir bien. En la medida en que los ciudadanos mantengan esos tres elementos, se consolidará una base fundamental para la salud mental. 

Por otro lado, hay una cantidad de aspectos de salud mental positiva para los cuales no necesariamente hay que recurrir a un especialista. Tiene que ver con, por ejemplo, técnicas de relajación; lo que se considera moda, pero es antiquísimo, el mindfulness. Estudios técnicos y científicos muy estructurados nos demuestran las bondades del mindfulness para la salud mental. 

Diario Criterio: ¿Qué otros aspectos se pueden incluir? 

J.P.: El contacto con la naturaleza. En Escocia, los servicios de salud autorizan que los profesionales en salud mental formulen una o dos horas de contacto con la naturaleza, caminar por un parque, estar en un bosque.  Otro aspecto son las redes de apoyo social,  tener un amigo, un compañero, un amante, una pareja, lo que sea que permita compartir. Es súper importante sentirse apoyado socialmente. 

No soy muy dogmático, pero tengo claro que la espiritualidad y trascendencia -sea cristianismo, catolicismo, budismo, musulmán- es muy importantes para la salud mental,  sobre todo para la población en Colombia. 

“No se pueden confundir síntomas con trastornos. La situación de estrés, de síntomas depresivos y de angustia aumentó la consulta, pero eso no quiere decir que la mayoría esté sufriendo enfermedades psiquiátricas”. 

Diario Criterio: ¿En qué momento es necesario consultar a un especialista?

J.P.: Cuando estos síntomas de ansiedad, estrés y angustia se acumulan de tal manera que producen disfunciones en la persona. Es decir, cuando la sintomatología es tan frecuente y tan fuerte que hace que mi rol como pareja, como estudiante, como trabajador, dentro de la familia o dentro de la sociedad, se vean alterados. Con estos síntomas podemos sospechar,  desde el punto de vista psiquiátrico, que hay un trastorno mental. En ese momento hay que buscar la ayuda de un profesional. 

Diario Criterio: Quisiera preguntarle por dos de los síntomas que uno más nota en redes sociales y hablando con amigos: el insomnio y la falta de concentración en el trabajo y en las actividades diarias.  ¿Qué se puede hacer?

J.P.: Son reacciones normales ante situaciones anormales. Lo anormal, en esta situación de pandemia y con la protesta, sería no estresarse o no perder el sueño y la concentración. Si una persona se sintiera completamente tranquila, atacada de la risa, relajada y fresca,  yo la mandaría al psiquiatra, porque habría perdido contacto con la realidad. 

En cuanto a los trastornos del sueño, lo normal en medicina es que cualquier ser humano, por lo menos una vez al año, tenga dificultades con el sueño; pero si son más de dos semanas ya se debe consultar a un experto. La recomendación general es tener hábitos higiénicos que favorecen el sueño: horarios adecuados, no tomar sustancias estimulantes como café o gaseosas negras antes de ir a dormir,  no hacer ejercicio fuerte antes de irse a dormir sino uno relajante, vigilar la intensidad de oscuridad y de luz que necesita cada persona y no irse a dormir después de haber discutido, sino solucionarlo antes. 

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Diario Criterio: ¿Qué debemos tener en cuenta con los niños? ¿Cómo saber si algo está pasando para apoyarlos?

J.P.: Los niños y las niñas aprenden a ver el mundo a través de los ojos de los papás y de los adultos que los cuidan. Los niños aprenden a través de dos mecanismos: uno, que en psicología social se llama modelaje, es el ejemplo, y el otro es el refuerzo positivo. 

El ejemplo de los papás es fundamental. Si los niños nos ven tranquilos, van a estar tranquilos, pero si nos ven angustiados, rabiosos, irritables y con miedo, lo van a captar y a reproducir. El refuerzo positivo consiste en premiar a los niños, puede ser con pequeños regalos materiales, pero sobre todo afectivamente, cuando ellos tengan un comportamiento sano, desde el punto de vista de salud mental. En esos momentos hay que reforzarlo, felicitarlos, acariciarlos, estimularlos. Para ayudar a nuestros niños, niñas y adolescentes debemos cultivar su autoestima, autoconcepto y autoconfianza. 

Diario Criterio: ¿Cómo lidiar mejor con la virtualidad?

J.P.: Hay que desmitificar la idea del aislamiento social que nos vendieron a través de los medios masivos. Yo no estoy de acuerdo con el aislamiento social, que es distinto al aislamiento físico, esa distinción es muy importante ante las circunstancias especiales que estamos viviendo, la pandemia y ahora la protesta, las movilizaciones y el paro. 

“Si una persona se sintiera completamente tranquila, atacada de la risa, relajada y fresca en esta situación, yo la mandaría al psiquiatra, porque habría perdido contacto con la realidad”.

Diario Criterio: Mucha información circula por redes sociales y al consumirla uno puede sentir angustia. ¿Hay alguna recomendación con relación al acceso a redes y noticias? 

J.P.: Los medios masivos de comunicación y las redes sociales tienen un impacto gigantesco en la salud mental, a favor o en contra. Pero no podemos satanizarlos, todo depende del uso. Yo no recomiendo que la gente se aísle de los noticieros y de los medios de comunicación. Hacer un uso racional e inteligente, conseguir fuentes adecuadas de información y limitar el tiempo en las redes (no estar permanentemente pegado al celular), son algunas recomendaciones. 

La verdad no le hace daño a nadie, el problema son las noticias falsas que generan estrés, ansiedad y zozobra. 

Diario Criterio: ¿Hay un estigma alrededor de las enfermedades psiquiátricas? ¿Cómo podemos abordarlo?  

J.P.: Cuando uno habla de salud mental, todos se imaginan psicólogos y locos, y eso no es la salud mental. Hay un acuerdo entre los expertos a nivel internacional respecto a que lo primero que deberíamos trabajar es educación sobre salud mental en la comunidad. Esto porque hay una falta de conocimiento sobre el tema y porque el estigma es lo que más daño hace, ya que impide implementar programas de salud mental comunitaria. 

Pero el estigma más grave es el ‘autoestigma’. Si a mí me hacen un diagnóstico de esquizofrenia, de trastorno depresivo mayor o de trastorno de ansiedad, yo ‘me doy palo’ con ese diagnóstico. Pero en realidad, eso le pasa al 15 o 20 por ciento de la población. Las últimas investigaciones muestran que, si bien el estigma de las otras personas hacia las que sufren problemas y trastornos mentales es muy grave, el ‘autoestigma’ es peor, porque uno mismo se limita.

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