Daniel Quintero, contra las cuerdas

Con la apertura de indagación preliminar contra el alcalde de Medellín y otros funcionarios de EPM, la Procuraduría termina de oscurecer el panorama que afronta Daniel Quintero. El mandatario debe aceptar que la oposición en el Concejo se le creció y tomar la decisiones más acertadas frente a Hidroituango y Empresas Públicas de Medellín para evitar que su imagen siga cayendo.

La Procuraduría Provincial del Valle de Aburrá abrió indagación preliminar en contra del alcalde de Medellín, el gerente general de las Empresas Públicas de Medellín (EPM), Jorge Andrés Carrillo Cardoso, y los miembros de la junta directiva por presuntamente haber incurrido en irregularidades al nombrar al actual gerente. Esta decisión es solo uno de los ingredientes de las horas oscuras que afronta el mandatario paisa.

Daniel Quintero se transó en una serie de disputas, en las que ha querido imponer su ley y su norma, que de a poco se le empiezan a volver dolores de cabeza y ante las que ha demostrado y asegurado que no quiere ceder.

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Una de estas discusiones se ha dado alrededor de la gerencia de EPM, la que puede considerarse la joya de la corona en Medellín, la empresa que agrupa la mayoría de los servicios públicos de la capital paisa, Antioquia, y una buena cantidad de municipios en el país. El manejo de esta ha generado confrontaciones en las que el mismo Quintero ha querido dejar claro que el que manda es él.

La indagatoria de la Procuraduría se da días después de que El Colombiano revelara chats de wasapearme en los que se evidencia el interés del equipo de Daniel Quintero de poner las fichas que deseaban en EPM cuando estaba bajo la gerencia de Álvaro Guillermo Rendón López, quien duró 13 meses en el cargo.

Según publicó el medio, el exgerente dijo que “había sido presionado desde la Alcaldía para nombrar en cargos vitales a personas cercanas a Quintero, presión ejercida por la secretaria privada, María Camila Villamizar Assaf”.

Por no ‘copiarle’ al alcalde, sacaron a Rendón López de su cargo, aunque en repetidas ocasiones la administración municipal aseguró que había renunciado.

Esta decisión tiene contra las cuerdas al alcalde, en parte, porque el exgerente interpuso una demanda en contra del municipio por las presiones ejercidas por Villamizar Assaf. Además, ella estaba, al parecer, inhabilitada para realizar los movimientos que quería en EPM.

Hidroituango

A este episodio, se suma la disputa que Daniel Quintero tiene en contra de la constructora de Hidroituango, en la que busca por todos lo medios lograr que una nueva empresa entre a finalizar las obras del megaproyecto hidroeléctrico.

Es tal la preocupación que están desencadenando las decisiones de Quintero, que el mismo Gobierno nacional entró a terciar en este asunto, buscando que el alcalde no termine generando un verdadero caos que obligue a pagar 5 billones de dólares al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en caso de que la primera turbina del proyecto no entre en funcionamiento en junio de 2022.

Los tumbos que viene dando el alcalde también han significado que desde el mismo Concejo de Medellín le estén dando la espalda. Quintero se enfrentó a la corporación luego de que esta no aprobara la venta de UNE, la filial de telecomunicaciones de EPM, pues los concejales manifestaron que no hay claridad de por qué se quiere hacer la venta y menos cuál es el valor de las acciones de la empresa.

A través de redes sociales, el alcalde y su equipo la emprendieron contra los concejales y los terminaron llamando “sinvergüenzas“.

La polvareda levantada contra el Concejo tuvo un punto álgido por cuenta de los supuestos seguimientos a concejales de la oposición en los últimos días y por los reclamos de Quintero por la coalición conformada por los ochos concejales del Centro Democrático y tres más de otros movimientos políticos con la intención de quedar con las mayorías en la mesa directiva para 2022.

En medio de esta pelea, el alcalde pudo darse un respiro, pues el Concejo de Medellín eligió como presidente para el año entrante al conservador Lucas Cañas, afín a la administración municipal actual. Este movimiento evidenció una fractura de la que se venía hablando desde hace meses con cuatro concejales que no le están ‘copiando’ a Álvaro Uribe, quien había manifestado que el único candidato del Centro Democrático para presidir el Concejo era Simón Molina. Molina obtuvo el segundo lugar con siete votos, dos menos que Cañas.

La ‘pelea de guapos’

La actualidad del mandatario paisa no es para nada favorable, y tienden a seguir en caída, viniendo de menos a más, con las decisiones que viene tomando. Daniel Quintero empezó su alcaldía con una aprobación del 84 por ciento, que se mantuvo entre abril y junio de 2020, según Invamer. En agosto del año pasado, bajó a 71 por ciento, y 2021 lo arrancó con 56 por ciento. En la más reciente encuesta conocida, 46 por ciento de los consultados en Medellín aprobaban la gestión de Quintero, mientras 53 por ciento la desaprobaba.

Pero los dolores de cabeza también vienen de las peleas que el alcalde se casó con algunos medios de comunicación, especialmente El Colombiano. A esto se suma el manejo que se le está dando al canal público local, Telemedellín, que en las últimas semanas ha estado en medio de polémicas porque las directivas han manifestado que la parrilla de programación se enfocará en “limpiarle la imagen al alcalde”.

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A mediados de septiembre, Quintero y el expresidente Álvaro Uribe se enfrascaron en una disputa en Twitter, en la que el segundo terminó bloqueando al primero. Una pelea de ‘guapos’.

A raíz de esta discusión, Daniel Quintero interpuso una acción para que Álvaro Uribe se rectificara de llamarlo “ladrón”. Sin embargo, en la tarde del martes 9 de noviembre, se conoció que el Tribunal Administrativo de Antioquia negó la petición en segunda instancia.

Tras conocer la decisión, el alcalde de Medellín escribió en su Twitter: “Respeto fallo de segunda instancia de Tribunal de Antioquia que negó nuestro derecho al buen nombre dejando que Uribe, amparado en la libertad de expresión, nos calumniara de manera infame a mí y a mi familia. Incluso el debate político debe tener límites éticos”.

Quintero, en este momento, se encuentra en una posición en la que de a poco algunos aliados se le han ido retirando, por lo que deberá medir lo que hace y dice para evitar que su imagen se siga yendo a pique.

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