“El último comunicado del ELN es una cachetada al presidente Petro”: David Luna

Por: Clara María Mejía Zea*

Sin guardarse nada, el senador de Cambio Radical y una de las caras más visibles de oposición —aparte del Uribismo— al Gobierno de Gustavo Petro, habla de las negociaciones de paz con el ELN, de la reforma política —que califica como un “zoológico lleno de micos y orangutanes”— e invita al exsenador Gustavo Bolívar a denunciar, pero con nombre propio, a los corruptos en el Congreso que dice es “el 60 por ciento” de esa colectividad, pues, de lo contrario, estaría cometiendo un delito por omisión.

Clara María Mejía Zea: En una entrevista con el exsenador Gustavo Bolívar, en Semana, dice que el 60 por ciento del Congreso es corrupto. ¿Qué opina?

David Luna: Lo primero que hay que decir es que el senador Bolívar debe denunciar a quienes considere corruptos. En Colombia, la omisión de denuncia es un delito y él lo estaría cometiendo.

Lo segundo es que se ha vuelto popular generalizar, decir que todos los congresistas son corruptos o que todos los de derecha son paramilitares o que todos los de izquierda son guerrilleros. A mí me parece que eso no tiene sentido. Cuando hay acusaciones hay que personalizarlas.

En tercer lugar, creo que la política se debe hacer con base en las ideas, en los debates, en las propuestas, para que la gente tenga una mejor oportunidad de vida, no con base en las agresiones.

Petro hizo campaña con base en el pesimismo, en la estigmatización, obviamente en algo muy complejo como es hacer creer que todo estaba mal, y mire las consecuencias que estamos en estos momentos viviendo. Unas consecuencias muy complejas y se le están devolviendo esas afirmaciones, producto de que creía que el mundo era fácil de cambiar y no es así, si no hay interés y acuerdos para hacerlo colectivamente.  

C.M.M.Z: El exsenador mencionó que en el Congreso hay trata de personas y mafias. ¿Qué tan real es?

D.L: Pues yo las desconozco. No sé cuáles serán y vuelvo y repito: el exsenador Bolívar tendrá que denunciarlas. Lo que me sorprendió, adicional a eso, fue que haya dicho que el presidente Petro está enterado de las mañas y artimañas que tienen los miembros de su propia bancada. El presidente Petro debería pronunciarse al respecto, porque la acusación que le hace Bolívar a él es gravísima y, en ese sentido, la política tiene que estar atravesada, no solo por buenas intenciones, sino por sinceridad.

C.M.M.Z: ¿O sea que usted cree que en el Congreso no hay corrupción?

D.L: Seguramente hay mucha, pero yo, particularmente, no conozco un caso que me haya obligado a denunciar. Por ejemplo, yo soy de los que cree que los cupos indicativos que se le dan a los congresistas para invertir en sus regiones deberían ser totalmente públicos.

Yo fui congresista entre 2006 y 2010 y, ahora que volví, no he recibido un cupo indicativo. La gente debería saber que a tal persona le dieron un cupo para invertir en un puente en tal región. Eso debería ser público. Ahí dicen que hay corrupción y esa corrupción le corresponde al Ministerio de Hacienda evitarla, porque realmente es el ordenador del gasto.

Yo creo que hay un Congreso que necesita reconectar con la opinión pública, pero necesitamos tener Congreso. Quienes quieren cerrar los Congresos son los dictadores de izquierda y de derecha: el señor Bolsonaro, en Brasil, y el señor Castillo, en Perú; el señor Trump, en Estados Unidos, y el señor Kirchner, en Argentina.

C.M.M.Z: En ese sentido, hablemos también del sueldo de los congresistas, que ha sido tan polémico.

D.L: El Congreso se tiene que reconectar con la opinión pública y, para lograrlo, no tiene que hacer comerciales, no tiene que hacer propaganda, lo que tiene que hacer es acciones, hechos. El sueldo de los congresistas, claro que hay que disminuirlo y hay que hacerlo urgentemente.

Yo presenté un proyecto de reforma constitucional para que a los congresistas no se les pague un solo peso, para que puedan ellos ejercer su actividad profesional y de manera ad honorem; ser un representante de la ciudadanía. Ni siquiera se le dio trámite a mi proyecto, no se le nombraron ni ponentes. Los otros proyectos que se están tramitando ojalá lleguen a feliz término.

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C.M.M.Z: ¿Qué otros cambios haría al Congreso?

D.L.: Hay que reducir las vacaciones del Congreso. El Congreso tiene un receso legislativo exageradamente amplio. Ese proyecto, también presentado por mí y por otros, se ha aprobado en cuatro debates. Le faltan cuatro más. Ojalá se logre prontamente.

Es muy fácil darle varilla y palo al Congreso, porque, como son tantos, pues, simplemente no se identifica quién es el verdadero responsable.

C.M.M.Z: Pero, senador, en Colombia se tiene el concepto de que el congresista es ladrón por naturaleza…

D.L: Pues, sí. Y se tiene ese concepto porque, durante mucho tiempo, el Congreso ha sido objeto de constantes críticas. ¿Sabe de quién? de los que quieren llegar a ser congresistas y muchos de ellos llegan a hacer lo mismo o a hacer peores cosas.

A mí me sorprendió esta campaña donde todos dijeron “voy a renunciar al sueldo”, pero ninguno ha renunciado al sueldo.

El Congreso existe porque es el control de lo que hace un presidente con excesivo poder. 

Yo, después de terminar mi labor como ministro de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), tenía un cargo en el sector privado, tenía buenas condiciones; y tomé la determinación de volver al Congreso porque creo que hay mucho por hacer y sobre todo porque uno no se puede callar ante unos cambios que están proponiendo y que son muy complejos para la sociedad.

¿O qué va a decir un pensionado que se le quiere desviar su pensión después de que ahorró durante 20, 30 o 40 años, para tener una vejez tranquila?, ¿o qué va a decir una persona que pueda que lo atienda mal su EPS, pero que, finalmente, tiene la obligación de atenderle?, ¿o qué puede decir una persona que viva en Las Américas, en Bogotá, que haya una protesta al frente y que no llegue la autoridad para defender su bien y su honra?

En ese tipo de cosas es que hay que reflexionar y de las cuales hay que hablar, para saber cómo enfrentar el proceso.

C.M.M.Z: Al presidente Petro le ha tocado echar reversa en algunas de sus decisiones: la compra de los aviones de guerra, el cese bilateral del fuego con el ELN y la terminación de los contratos por prestación de servicios a los servidores públicos. ¿Qué está pasando en el Gobierno?

D.L: Es el costo de hacer campaña con base en la mentira es el costo de hacer campaña solo para ganar, es el costo de hacer campaña solo para convencer incautos. Cuando a usted le dicen, siendo una persona entre 18 y 22 años, que le van a condonar su deuda del Icetex pues obviamente se motiva y sale y vota por el candidato que haga esa propuesta. Bueno ese candidato, que fue Petro, llegó al Gobierno y no solamente no condonó las deudas si no que estableció criterios mucho más complejos de los que existían en el pasado.

Cuando usted como Presidente dice no voy a invertir un solo peso en armamento, pero llega al Gobierno y le dicen que hay unos problemas de seguridad nacional muy complejos y hay unos aviones que están en pésimas condiciones, eso lo obliga a tomar una serie de decisiones distintas.

La irresponsabilidad política en estos momentos de polarización ha llegado a su máxima expresión y lamentablemente las redes sociales no están ayudando para que la gente tome mejores decisiones. Cuando yo fui Ministro de Tecnologías de la Información hacía un esfuerzo para informarle a la ciudadanía que tomar decisiones en caliente es muy peligroso, como solamente informarse por medio de links sin ni siquiera abrir las noticias.

Petro tiene una gran responsabilidad porque generó unas expectativas altísimas, muchas de ellas falsas, que ya la gente empieza a entender que no eran o no son ciertas y seguramente vendrá un desgaste. Yo por eso he dicho que prefiero perder elecciones antes de comprometerme con cosas que no soy capaz de cumplir. Hay que poder dormir medianamente tranquilo y para lograrlo hay que decir la verdad.

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C.M.M.Z: ¿Qué cosas ha hecho bien el gobierno de Gustavo Petro?  

D.L: Pues yo creo que tres. La primera insistir en la necesidad de llegar al fin de una guerra trágica en Colombia a través de los diálogos de negociación. La vía del diálogo siempre va a ser mejor que la vía del conflicto. Y, sí. En las negociaciones siempre se cometen errores, porque no son perfectas, no tienen un libreto; porque tú no negocias siempre con la misma persona, pero, con todo y eso, prefiero una mala negociación a una buena guerra.

Hay que cambiar las balas por los votos. Sin embargo, he visto mucha soberbia por parte de Petro en el proceso de negociación con el ELN, que espero se salve y llegue a feliz término.

En segundo lugar, siento que es un Gobierno que comenzó diciendo que respetaba a la oposición, sin embargo, eso se ha venido diluyendo.

En tercer lugar, es un Gobierno que hizo apuestas. Yo creo que hay que hacer transición energética, pero se equivocó en pretender hacerlo de un minuto para otro.

Es un Gobierno que dice que hay que promover el turismo, pero aumenta el IVA [Impuesto al Valor Agregado] de los tiquetes o de los hoteles. Una contradicción enorme.

C.M.M.Z: ¿Qué otras cosas buenas o malas reconoce del gobierno de Petro?  

D.L.: Ese cuento de que todo lo que hicieron los pasados fue malo, pues, es una equivocación. En Colombia hay políticas de estado muy exitosas, comenzadas unas por Uribe y continuadas por Santos, o viceversa; o comenzadas por Santos y continuadas por Duque. Pues, para nadie es un secreto que Uribe y Santos no son los mejores amigos, pero, miren ustedes, tuvieron la capacidad de avanzar. Yo creo que lo mismo tiene que hacer Petro.

Yo veo un Petro alcalde muy parecido al Petro presidente. Un Petro que hace muchos anuncios para copar la agenda, que hace muchos llamados para tener al ciudadano desconcentrado, pero pocas ejecuciones. Muy pocas ejecuciones. Y eso comienza a verlo afectado el ciudadano.

C.M.M.Z: Decía que cambió el concepto del Gobierno Petro con la oposición. ¿Cómo se ve reflejado?

D.L: El primero es que la aplanadora del Congreso no respeta a los que pensamos distinto. Quieren sacar todas sus normas a pupitrazo limpio y eso no tiene presentación.

En segundo lugar, ya hay acciones de persecución en contra de la oposición, en contra de los partidos que pensamos diferente.

En tercer lugar, es absolutamente claro que, cuando tenemos el interés de hacer debates de control político, para señalar las posibles equivocaciones y ojalá ser corregidas, no las agendan o hacen lo posible para aplazarlas. Ese tipo de “jugaditas”, creo yo que el Gobierno debe modificarlas. El Pacto Histórico, en el Congreso, es tan responsable como el gabinete del Pacto Histórico en el Gobierno. Ellos son un mismo equipo y tienen que actuar consecuentemente a lo que su líder señala, que es el respeto por la oposición.

C.M.M.Z: ¿Cuál cree usted que debe ser el papel del Gobierno y su bancada frente a la oposición?

D.L.: La oposición hay que entenderla como algo vital para la democracia. A mí, por ejemplo, muchos me critican en redes sociales y me dicen: “Es que usted se opone a todo”. No. Yo no me opongo a todo, yo me opongo a lo que me parece es negativo para el país y para la sociedad.

La oposición en el Congreso es débil. Somos muy pocos, porque, increíblemente, muchos partidos que no votaron por Petro para la elección Presidencia, y que piensan distintísimo a lo que Petro promueve, terminaron haciendo parte de su coalición, no sé si por mermelada o porque los convencieron. Lo único cierto es que, seamos poquitos o muchos, vamos a seguir levantando la mano pese a las amenazas; pese a la persecución, pese a las críticas, pese a que todos los días dicen que nos van a acabar.

C.M.M.Z: Usted ha sido muy crítico de la reforma política, incluso dijo que parecía “un zoológico”. ¿Qué animales hay en ese zoológico?

D.L: Bueno. Esa reforma se sigue tramitando con un orangután, un mico y un chimpancé. El orangután: si a un congresista lo eligen para períodos de cuatro años, es absurdo que se le pueda nombrar ministro. Esa norma lo único que pretende es callar a un congresista que está haciendo oposición o crítica.

Si estuviéramos en un sistema parlamentario, pues uno dice: “Bueno, los miembros del parlamento pueden ser ministros”, pero, en este caso, estamos en un sistema no presidencial, presidencialista, donde hay altísima concentración de poder en cabeza del presidente. O sea que ese, para mí, es, de lejos, el más grande de los orangutanes.

El mico: el que pretende que una persona que es elegida por el Partido Liberal, Conservador, Cambio Radical o Pacto Histórico pueda cambiarse de partido. Si a mí me eligieron por defender a la Fuerza Pública, como lo hago, ¿qué tal que me pueda cambiar a un partido que constantemente ataca a la Fuerza Pública? ¿Qué falta de responsabilidad política con el elector?

Otra peor, y que puede ser el chimpancé, ¿qué tal esa normita que pretende que los que están hoy como congresistas prácticamente tengan garantizada su elección dentro de tres años, simplemente por ser congresistas? ¿Dónde está el debate democrático?, ¿dónde está el debate de la competencia por las ideas?

Esa es una reforma política hecha a la medida para que el Pacto Histórico se fortalezca como partido, para que los partidos que hacemos oposición desaparezcamos y, básicamente, para que la manzanilla, la mermelada, sea el plato fuerte de estos procesos.

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C.M.M.Z: ¿Y no hay elefante en ese zoológico?  

D.L: Pues podría uno decir que sí, pero, afortunadamente, logramos evitarlo en la primera vuelta, que fue quitarle las facultades a la Procuraduría General de la Nación para sancionar corruptos. Sin embargo, en la Cámara de Representantes, revivieron ese elefante y vamos en esta segunda vuelta a tratar de evitarlo.

C.M.M.Z: ¿No tiene nada positivo esa reforma, senador?

D.L: A mí no me gusta y no me gusta por una simple razón: porque se está diciendo que es una reforma para acabar el clientelismo y lo que hace es aumentarlo. Porque se está diciendo que es una reforma para acabar con la corrupción y lo que hace es promoverla.

Yo creo que, para hacer una reforma política, si verdaderamente se quiere hacer en Colombia, hay que cambiar la forma de elección, no solamente del Congreso, sino también de las entidades regionales.

Yo creo que los presidentes, los gobernadores y los alcaldes todos deberían ser elegidos en una misma fecha para que todos inicien sus periodos al tiempo y haya coordinación. Además, ahí nos ahorraríamos casi 500.000 millones de pesos que servirían, por ejemplo, para los damnificados de la tragedia del Cauca de esta semana.

Si uno quiere cambiar la forma de hacer política, pues, tiene que cambiar la forma de elegir a los congresistas. Hay departamentos que no tienen senadores simplemente porque son muy poco habitados.

Entonces, si uno quiere una verdadera reforma política, lo que se requiere son cambios estructurales, no cambios politiqueros como los que está planteando este proyecto.

C.M.M.Z: ¿Qué piensa del diálogo con el ELN?

D.L: Por supuesto que apoyamos ese diálogo. Es mucho mejor como país, como sociedad, como víctimas, lograr un acuerdo por la vía del diálogo (seguramente tendrá críticos, como lo tuvo el de las Farc) que continuar en una guerra interminable.

Hablo del ELN, que ese es un grupo guerrillero con inspiración política, cosa muy distinta son los bandidos o los narcotraficantes del Clan del Golfo u otras bandas criminales que se dedican al delito urbano.

Pero, con el ELN, hay que tratar de hacer un esfuerzo grande para, de una vez por todas, acabar con ese conflicto.

Apoyamos el proceso, pero también hemos sido críticos de lo que recientemente ha pasado. ¿Cómo es posible que un presidente de la República, que tiene un comisionado de Paz, un jefe de negociación con el ELN, un ministro de Defensa y un grupo de personas dentro de ese equipo de negociación, cometa semejante equivocación de declarar un cese bilateral al fuego sin habérselo consultado a nuestras Fuerzas Militares y sin habérselo consultado al ELN? ¡Por Dios! Eso deja mucho que desear. El último comunicado del ELN es una cachetada al presidente Petro.

También hay que entender que, si Petro toma la determinación de reactivar las operaciones militares en contra del ELN, mi sugerencia es que nunca las suspenda, que haga como funcionó el proceso de paz con las FARC: negociaban por un lado y, por el otro lado, se protegía a la sociedad civil que es, finalmente, la que termina sufriendo.

Yo le he recomendado al Gobierno, en varias ocasiones —pero, obviamente, les entra por un oído y les sale por el otro—, que bien vale la pena el principio de que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Y dos, que la Fuerza Pública ejerza el control territorial y que proteja a la sociedad civil mientras esa negociación se da.

C.M.M.Z: Usted tiene fuertes diferencias con el canciller Álvaro Leyva

D.L: Yo respeto mucho al doctor Álvaro Leyva, pero creo que en su condición de Canciller se ha equivocado en repetidas ocasiones. La primera de ellas, el absurdo de haber votado en la OEA [Organización de Estados Americanos] a favor de Nicaragua, un régimen que claramente viola los derechos humanos.

La segunda de ellas, creo que había que reestablecer conversaciones con Venezuela y reabrir la frontera, pero hay que decirle frontalmente a Maduro que él ha violado permanentemente los derechos humanos en Venezuela y que tiene que convocar a unas elecciones limpias.

Y, lo último, y lo más importante, lo que se dice en campaña se debe hacer en el Gobierno. Petro dijo que no iba a nombrar embajadores amigos o políticos y está es una carta de menú larguísima de muchísimas personas ya nombradas que no pertenecen a la carrera diplomática.

C.M.M.Z: Hablábamos ahora de las redes sociales y de su influencia en la política…

D.L: Hay tres cosas sobre el tema de redes sociales: lo primero es que uno no puede, ante ninguna circunstancia, tratar de regular las redes sociales. Ese es un mecanismo, un método, un desfogue que tiene la ciudadanía para opinar. Yo, en ese sentido, creo que los proyectos que pretenden establecer cortapisas para las redes sociales son equivocados, porque comienzan por ahí y terminan afectando la libre expresión o la libertad de prensa.  

Lo segundo, muy pero muy delicado, lo que denunció Twitter recientemente sobre la manipulación de la campaña desde Rusia. Eso no solamente ha pasado en Colombia. Eso pasó con el Brexit, con las elecciones de Estados Unidos.

Lo que yo quiero trasmitir es que la gente tiene que entender que lo que dice una red social no es absoluto; hay que confirmar el contenido de esa información porque les están metiendo los dedos en la boca, porque los están engañando en muchos casos y, en muchos otros, porque son robots que están funcionando perfectamente para esa actividad.

C.M.M.Z: Y, ¿lo tercero?

D.L.: La indignación se expresa en las marchas que están protegidas por la Constitución Política…. Me parece que hay que diferenciar entre la constitucionalidad y el derecho que tiene cualquier ciudadano de salir a marchar, a expresar o a opinar, y la imposibilidad que tiene cualquier ciudadano de salir con un martillo a romper un bien público, a pegarle a una persona que piensa distinto o, lo que es peor, a asesinarla.

Y eso es de lado y lado, no solamente hay abusos de autoridad por parte de la Fuerza Pública o de la Policía; también de los manifestantes. ¿O es que se nos olvida que hay ya condenado uno de los líderes de las marchas, no por concierto para delinquir, sino por homicidio y por tortura? Y, en ese sentido, creo yo que las cosas hay que decirlas por su nombre.

C.M.M.Z: ¿Qué piensa de que esos marchantes se conviertan en gestores de paz? 

D.L: Pues, mire. A mí lo que me parece es que la Ley de Orden Público no autoriza al Gobierno para tomar ese tipo de decisiones. Eso fue un mico que trataron de meterle a la Ley de Paz Total o a la Ley de Orden Público y que nosotros mismos denunciamos y que ellos mismos resolvieron retirar del proyecto.

Todo esto para decirle que, evidentemente, un presidente puede designar gestores de paz. Lo hizo Uribe, lo hizo Santos, lo hizo Duque, lo puede hacer Petro, perfectamente; pero cumpliendo todas y cada una de las garantías que exige la ley, que es clara en señalar que si hay una serie de conductas probadas debe haber una serie evidentemente de controles. Petro dijo: “Todos los que están hoy procesados van a pasar navidad con sus familias”, y mentira, no fue así, porque se dieron cuenta de que hay un trecho muy grande entre lo dicho y lo hecho.

*Clara María Mejía Zea (Medellín, 1974) tiene más de 25 años en el oficio. Trabajó como redactora en la revista Cromos, libretista en Caracol Televisión, editora general de la revista Jet-Set y documentalista en Teleantioquia. Estudió periodismo y comunicación social en la Universidad de La Sabana e hizo el curso Más allá de la escritura, de Isabel Allende, impartido por Cursiva y Penguin Random House, España, que la impulsó a dedicarse a la escritura. Recientemente publicó su primer libro, Mis primeras citas, y abrió un canal de YouTube, Clara María Mejía Zea, en el que entrevista a famosos sobre sus citas más curiosas.
Instagram: Tatumejia. Facebook: Clara María Mejía.
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