Cinco conclusiones del debate presidencial sobre el medioambiente

En el debate ambiental, los candidatos abordaron problemáticas como la deforestación y el acaparamiento de tierras, pero no profundizaron en las propuestas para solucionarlas. Gustavo Petro fue el gran ausente.

En la recta final de las elecciones presidenciales, los candidatos Sergio Fajardo, Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández volvieron a dialogar sobre los principales desafíos de Colombia en materia ambiental, en un debate organizado por Noticias Caracol este domingo. 

Los ejes del debate fueron la protección de los bosques, los terrenos baldíos, la deforestación, la ganadería y los cultivos agroextensivos. 

Los candidatos reconocieron que la deforestación está ligada a la tenencia de la tierra y aseguraron que es una problemática crucial de sus agendas ambientales. Así mismo, resaltaron la necesidad de restaurar los territorios afectados y de trabajar mancomunadamente con los campesinos que se encuentran en las zonas protegidas y en los territorios con vocación ganadera. 

Sus propuestas fueron muy similares y dejaron varias dudas, sobre todo, por cómo serán ejecutadas, un hecho que fue resaltado a mitad del espacio por el antropólogo y arqueólogo Carlos Castaño-Uribe, quien les pidió profundizar en la manera en la que definirían qué hacer con los bosques del país, que se constituyen como un importante capital ambiental y económico.

Gustavo Petro fue invitado al espacio, pero su campaña envió una carta excusándose por no estar presente, lo que generó indignación en redes sociales porque él se ha presentado como un abanderado de la “transición energética”.

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  1. Acabar con la deforestación y proteger los bosques es un objetivo común pero ninguno ofrece propuestas profundas

Desde hace varias décadas, el medioambiente y la acción climática se han convertido en un eje central de las conversaciones a nivel mundial. En Colombia, también se han dado distintos debates alrededor de estas problemáticas, si se tiene en cuenta que las selvas están amenazadas por los incendios y por los grupos ilegales que promueven la tala y la ganadería. 

Para protegerlas, Gutiérrez propuso avanzar en una transición energética de manera responsable, generando estímulos en las comunidades para detener los procesos de deforestación. “Si las comunidades no tienen una actividad económica, lo que hacen es buscar una”, señaló. El candidato, sin embargo, en ningún momento precisó que los grandes deforestadores no son los campesinos. 

Fajardo, por su parte, propuso modificar el modelo extractivista que ha gobernado el país y que ha demostrado ser “un fracaso”. En este sentido, recordó la importancia de formalizar a los campesinos y aseguró que “ellos no son artífices del negocio detrás de la deforestación”.

También resaltó la importancia de reforestar y restaurar la zonas afectadas por esta actividad y añadió que en un gobierno suyo pondría en marcha la trazabilidad para hacer un seguimiento de la legalidad de cómo se obtienen los productos, incluso desde el punto de consumo. “Para que se sepa, por ejemplo, de dónde viene cada porción de carne. Eso ya lo están haciendo otros países”, dijo. 

Ahora bien, tanto Fajardo como Gutiérrez plantearon terminar con la deforestación para 2030, acompañando el proceso con la restauración ecológica. No obstante, además de la formalización de la tierra, los estímulos a comunidades y educación ambiental, no se entiende muy bien cómo lograrán el objetivo, partiendo de que la deforestación es un problema con el que lleva lidiando el país durante años. 

Las cifras lo demuestran. Solo en 2020 se perdieron 171.685 hectáreas de bosque, un 8 por ciento más frente a 2019. En 2021, los datos fueron similares: fueron deforestadas 170.000 hectáreas.

Deforestación en la Amazonía - Foto: Greenpeace
Deforestación en la Amazonía. Foto: Greenpeace
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  1. Todos están de acuerdo con actualizar el catastro multipropósito

El desconocimiento de la cantidad de predios baldíos–tierras sin dueño– que hay en Colombia ha facilitado su apropiación ilegal y, como consecuencia, se ha ido perdiendo terreno forestal. De hecho, en los últimos cinco años, Colombia perdió 900.000 hectáreas de bosques en predios baldíos, según la Fundación para la Conservación y el Desarrollo (FCDS). 

Para llenar ese vacío, tanto Sergio Fajardo como Federico Gutiérrez proponen adelantar un catastro multipropósito para conocer la situación de los predios y darle fin a la inseguridad jurídica. 

Ahora bien, solo Fajardo hizo énfasis en la importancia de asegurarles a las comunidades el acceso a la tierra, a través de su formalización. “Tenemos que formalizar 7 millones de hectáreas que hoy están en manos que no tienen un título formal de campesinos”, aseguró. 

  1. Concuerdan en que hay que castigar a los responsables de la deforestación, pero no son explícitos en la forma en la que lo harán

Como lo exhibe en su programa de gobierno, Fajardo sugirió adelantar un trabajo de investigación para encontrar a los verdaderos culpables de la deforestación, en lugar de seguir castigando a los “eslabones más débiles”. No obstante, no explicó cómo se adelantaría dicho proceso y, sobre todo, cómo garantizaría que efectivamente los campesinos y otras comunidades no se vean afectadas. 

Gutiérrez aseguró que también centrará sus esfuerzos en sancionar y castigar y que la labor la hará a través de la Operación Artemisa, la estrategia militar para luchar contra la deforestación que nació en 2019 y que ha sido bastante criticada. De hecho, expertos coinciden en que debe ser redireccionada. 

Varias de las críticas se centran justamente en que esa estrategia se está centrando en “eslabones más débiles”, y no en quienes tienen las grandes maquinarias, lo que ha generado un malestar social en las comunidades que habitan en estas zonas, según han señalado diferentes organizaciones ambientales y líderes. 

A su vez, organizaciones como la Fundación Ideas para la Paz (FIP) han indicado que el costo-beneficio de las intervenciones de Artemisa para capturar a las grandes cabezas de la deforestación no ha sido el esperado para el Estado. “Algunas estimaciones señalan que un solo despliegue, en el marco de la Operación Artemisa, tuvo un costo de 800 millones de pesos, dejando como balance 17 capturas de personas que en la mayoría de los casos fueron dejadas en libertad”, dijo la organización.

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  1. Poca mención del Acuerdo de Paz y su relación con el medioambiente

La firma del Acuerdo de Paz fue vista por varios expertos como una oportunidad para reparar daños ambientales, para reducir la deforestación y tener un mayor control sobre las áreas de conservación. No obstante, esto no ha sido posible debido a la poca implementación de lo pactado. 

La escasa implementación “ha dejado unos espacios a los que el Estado no llega. Así se han derivado dinámicas como el acaparamiento de tierras, la construcción de vías ilegales, el avance de la ganadería extensiva, los cultivos ilícitos, entre otras”, explicó Simón Uribe, profesor de la Universidad del Rosario, a Rutas del Conflicto. 

Y es que precisamente la academia ha sido enfática en recordar la relación entre la paz y el medioambiente. No obstante, durante el debate, sólo Fajardo hizo mención al acuerdo y a cómo su cumplimiento ayudaría a resolver problemáticas como la de la tierra. 

“Siguiendo el Acuerdo de Paz, que no lo podemos olvidar, tenemos que formalizar 7 millones de hectáreas, que hoy están en manos que no tienen un título formal de campesinos. Tenemos que adjudicar 3 millones de hectáreas, como dice el compromiso de ese acuerdo, que no ha cumplido este Gobierno”, señaló. 

  1. Ninguno hizo mención de las comunidades que hoy protegen los bosques

En varias zonas del país, resguardos indígenas y consejos comunitarios lideran la titánica labor de proteger los bosques así como otros ecosistemas. Sin embargo, ningún candidato destacó la labor de estas comunidades ni hizo referencia a cómo sería el trabajo mancomunado con ellas, a pesar de que la protección de los bosques fue el eje central del encuentro. 

Y es que si se va a llevar a cabo una estrategia o un plan para acabar con la deforestación, este debe contar con la participación de quienes hacen parte de dichas áreas, así como del pleno respeto de sus derechos políticos y culturales, como ha destacado en diferentes ocasiones el Instituto Humboldt. 

Bosques presentes en comunidades y resguardos
Bosques presentes en comunidades y resguardos. Foto: Instituto Humboldt.

Ahora bien, el candidato Fajardo describe en su plan de gobierno que los conocimientos de estas comunidades son “fundamentales para una adecuada gestión del ambiente”. A su vez, indica que “el trabajo cercano con las comunidades indígenas y afrocolombianas será el primer paso para alcanzar la resiliencia climática en diversas zonas rurales”. 

Por su parte, en su plan de gobierno, Gutiérrez no hace una referencia explícita a los resguardos indígenas sino que habla de “comunidades”. No menciona un trabajo colectivo con las mismas. 

*Rodolfo Hernández no dio propuestas específicas durante todo el debate, sino que centró su argumentación en la necesidad de acabar la corrupción y escoger mejores gobernantes. “El problema de Colombia es que está administrada por una gran mayoría de políticos ladrones. Mire lo que producen. Todo lo que hablemos se puede corregir, pero no con estos políticos”, dijo. 

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