Guerra interna entre demócratas deja los millonarios planes de Biden en el limbo

Desde que llegó a la Casa Blanca, una de las grandes apuestas de Joe Biden ha sido poner en marcha su millonario plan de infraestructura para Estados Unidos. Durante meses, el mandatario y sus colaboradores han negociado para conseguir su aprobación en el Congreso, de ligera mayoría demócrata. Sin embargo, una guerra fratricida dentro del partido gobernante tiene en problemas los planes de Biden.

En la noche del jueves, la situación forzó a aplazar la votación en el Congreso del vasto plan de gastos. Los legisladores del propio partido Demócrata resolvieron aplazar sine die la votación del plan. Su valor es de 1,2 billones de dólares, presupuesto con el que Biden esperaba tener el visto bueno de la mayoría del Congreso.

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La presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se había comprometido a organizar una votación esta semana con congresistas de centro, ansiosos por aprobar cuanto antes este proyecto tan popular entre los votantes.

Pero el ala izquierda del partido prometió frustrar la votación por no haber recibido un compromiso claro para aprobar un proyecto de gastos sociales por 3.500 millones de dólares. Las negociaciones entre los demócratas que controlan la Cámara de Representantes seguirán el viernes.

Según Jen Psaki, portavoz de la Casa Blanca, “hubo mucho progresos esta semana y estamos más cerca que nunca de un acuerdo“. Sin embargo, Psaki estima que para aprobar el plan “vamos a necesitar más tiempo“.

Una victoria clave

En la tarde, el presidente había logrado in extremis una extensión presupuestal que evitó el cierre de los servicios públicos federales. Por 254 votos a 175, la Cámara de Representantes aprobó una ley enviada por el Senado para prolongar el actual presupuesto hasta el 3 de diciembre.

Joe Biden, presidente de Estados Unidos. Foto: Anna Moneymaker/Getty Images/AFP
El gobierno de Joe Biden busca evitar el primer default en la historia de la mayor potencia económica mundial. Foto: Anna Moneymaker/Getty Images/AFP

Biden promulgó rápidamente el texto para evitar un corte abrupto del dinero a los servicios federales desde la medianoche. En paralelo a las negociaciones de su plan de infraestructura, Biden enfrenta la amenaza de un histórico default si el Congreso no eleva el tope de endeudamiento del gobierno.

Por eso, el mandatario festejó la aprobación de la extensión presupuestal. Afirmó que la luz verde a “esta ley nos recuerda que cooperación entre los partidos es posible“.

Default: tiempo limitado

El Congreso vive horas cruciales. Los legisladores deben ahora aumentar antes del 18 de octubre la capacidad de endeudamiento del país si quieren evitar el primer default en la historia de la mayor potencia económica mundial. “El tiempo es limitado, el peligro es real“, remarcó Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado.

Los republicanos rechazan suspender el límite de emisión de deuda, pues consideran que sería un cheque en blanco para el gobierno de Biden. Por eso dejaron la decisión en manos de los demócratas, que deberán apelar a sus propios votos para aprobar esta medida a través de una maniobra parlamentaria que podría tomar tiempo.

Pero Schumer asegura que “esta vía es demasiado arriesgada“. Señala que la deuda se acumuló sobre todo bajo anteriores gobiernos.

Por su parte, la Cámara de Representantes aprobó esta semana un texto que prevé suspender el techo de la deuda hasta diciembre de 2022. Pero sin apoyo republicano en el Senado, la iniciativa nació muerta.

Hay mucha incertidumbre acerca de cuál será la solución que halle el Congreso. Un manto de duda rodea estos planes clave del gobierno de Biden, que implican un gasto estimado en torno a los 5 billones de dólares.

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La administración Biden ya está tratando de preparar a la opinión pública para la eventualidad de una postergación de la adopción de estos megaproyectos. “No es un gran cataclismo si no hay votación hoy“, había dicho a CNN la secretaria de Energía, Jennifer Granholm.

Pero aquí también se acaba el tiempo: los demócratas corren el riesgo de perder sus ajustadas mayorías en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2022.

*Con información de AFP

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