Finales de la NBA: la memorable lucha por el anillo entre Phoenix Suns y Milwaukee Bucks

El duelo entre los Phoenix Suns y los Milwaukee Bucks en las finales de la NBA de 2021 ya es considerado un clásico del baloncesto estadounidense. Actuaciones históricas, récords inesperados y un final incierto han hecho de estas finales un paraíso para los fanáticos de este deporte. Tras cinco juegos, la ventaja es de los Bucks, que lideran la serie 3-2 e intentarán ganar este martes su primer anillo en 50 años.

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En aquel momento, 1971, los Bucks eran comandados por la leyenda Oscar Robertson y por Lew Alcindor, un joven pívot que apenas disputaba su segunda temporada en la liga y que sería el MVP de esas finales de la NBA. Al año siguiente, Alcindor adoptaría el nombre de Kareem Abdul-Jabbar.

Quien lidera ahora a los Bucks para terminar con la sequía de medio siglo es el griego Giannis Antetokounmpo, exuberante en su físico e imparable cerca del aro. Giannis llegó tocado al duelo con los Suns, tras una lesión en las finales de la conferencia Este contra los Atlanta Hawks. El griego jugó el primer partido de la serie con visibles problemas físicos, pero ha recuperado su mejor forma a medida que han pasado los minutos de la serie.

Giannis Antetokounmpo intenta contener un mate de Devin Booker en el quinto juego de las finales de la NBA. Foto: Christian Petersen / Getty Images / AFP

Finales de alto vuelo

Para los Bucks de Antetokoumpo, tomar ventaja de 3-2 no ha sido nada fácil. Delante tienen a unos Suns que han demostrado ser un equipo completo y versátil durante toda la temporada. Cuentan con el escolta Devin Booker, que tras cinco temporadas en la liga hasta ahora juega sus primeros playoffs. Su actuación en los juegos decisivos de este año lo ha convertido en el jugador que más puntos ha hecho en su debut en postemporada en la historia de la NBA. Su agresividad y talento en el poste alto le han valido comparaciones con Kobe Bryant.

Los Suns también tienen en sus filas a Deandre Ayton, pívot clave en el juego interior, y hábil corrigiendo la trayectoria de los rebotes ofensivos, devolviéndolos al aro rival como si estuviese jugando voleibol. Y si Ayton domina el juego en la pintura, aleros como Jae Crowder, Mikal Bridges y Cameron Johnson constituyen una amenaza desde la zona de triples.

Chris Paul, defendido por Jrue Holiday durante el quinto juego de las finales. Foto: Ronald Martínez / Getty Images /AFP

A este reparto coral lo lidera Chris Paul, un veterano que maneja los tiempos del partido a su antojo, a pesar de estar jugando hasta ahora, con 36 años, sus primeras finales de la NBA. Paul brilló sobre todo en los dos primeros juegos de la serie, ganados por los Suns. Su falta de peso en los últimos tres juegos es una de las razones por las que los Bucks han remontado un 2-0.

La otra razón, a grandes rasgos, es la corrección del rol de Giannis dentro de los Bucks. En los primeros juegos de la serie, la ofensiva del equipo de Milwaukee se reducía casi por completo a buscar al griego en la zona pintada, sin importar si se encontraba en una posición favorable. Incluso, por momentos Giannis parecía ser el base del equipo, una tarea que lo aleja del aro, donde es incontenible. Además, esa función le corresponde a los otros dos grandes nombres de los Bucks: Khris Middleton y Jrue Holiday.

El cambio de los Bucks

A medida que Giannis ha dejado el protagonismo en la base de la jugada a Middleton y Holiday, los Bucks han conseguido más versatilidad en ataque. Lejos de los reflectores, Middleton es un jugador con muchos recursos ofensivos. Domina el poste bajo, pero también lanza triples con facilidad, incluso ante grandes defensas. Además, es lo que se considera un jugador clutch, aquel asume responsabilidades y suma más puntos en los últimos minutos del juego, cuando quema el balón.

Chris Middleton supera a Devin Booker gracias a un pick and roll por parte de Giannis Antetokounmpo en el juego 5 de las finales de la NBA. Foto: Ronald Martínez / Getty / AFP

Pero Giannis estaba tomando la responsabilidad en los minutos finales durante los primeros partidos, una terrible estrategia del técnico de los Bucks, Mike Budenholzer. El griego es inconsistente en los triples, y muchas veces las defensas prefieren hacerle faltas personales en los últimos minutos, porque el Giannis tiene una debilidad crónica: sus lanzamientos de tiro libre.

Su problema ha pasado incluso a lo folclórico. Los fanáticos rivales cuentan al unísono los segundos que se demora el Giannis en lanzar la falta. Intentan ponerlo nervioso, y muchas veces tienen éxito. En la actual postemporada, la efectividad del griego desde la línea de faltas es de apenas 55.6 por ciento. Una cifra preocupante, ya que en la NBA actual el acierto de los grandes jugadores ofensivos oscila entre un 80 y 90 por ciento. A esto se sumó que cuando Giannis no estaba en cancha su equipo no podía sostener el ritmo de los Suns. En consecuencia, no podía tomarse muchos minutos de descanso.

Ahora los Bucks están más compensados en ataque, gracias también al rol de Holiday. Durante los primeros cuatro juegos de la serie, Holiday sumó apenas 15 puntos en promedio. Si bien sostenía al equipo en su rol en defensa, en donde es un jugador difícil de sortear en duelos uno contra uno, los Bucks lo necesitaban en ataque. Sin embargo, sus promedios estaban siendo decepcionantes. En el quinto juego, por fin, Antetokounmpo, Middleton y Holiday consumaron en ofensiva un partido consistente. Se convirtieron en el primer trío en la historia de la NBA en hacer cada uno 27 o más puntos en un juego de las finales.

Una serie abierta

En el juego 1 (Suns 118 – 105 Bucks) y el juego 2 (Suns 118 – 108 Bucks), los Suns ganaron en su casa, con rápidos movimientos de pelota y alta efectividad en tiros de campo. En el primer juego destacó Chris Paul, con 32 puntos y 9 asistencias, aprovechando su baja estatura ante las torres de los Bucks, escondiendo la bola y estirando las posesiones de los Suns.

Los Suns también se sirvieron de una debilidad de los Bucks. A Brook Lopez, un pívot enorme de 2,13 metros de altura, le costaba salir de la zona pintada para hacer apoyos defensivos y contener la amenaza de triples de los aleros de los Suns.

En el juego 3 en Milwaukee (Bucks 120 – 100 Suns), López comenzó a jugar menos minutos (de 28 a 21), y Antetokounmpo se despachó con 41 puntos y 13 rebotes. El griego dobló la apuesta en el juego 4 (Bucks 109 – 103 Suns), con 43 puntos y 14 rebotes. Sólo Shaquille O’neal había logrado hacer más de 40 puntos y más de 10 rebotes en dos partidos consecutivos en finales de la NBA.

En ese cuarto juego, Booker destacó con 42 puntos para los Suns. Pero se perdió casi todo el último cuarto tras acumular cinco faltas personales, que lo hacían caminar por la cornisa de la expulsión. El partido será recordado por un tapón de Giannis a Ayton en los últimos minutos del juego, cuando los Bucks tenía solo dos puntos de ventaja. La maniobra sólo se puede explicar por la impresionante capacidad atlética y técnica del griego.

Sin duda, el juego 5 en Phoenix (Suns 119 – 123 Bucks) ha sido el mejor de toda la serie. Ambos equipos lograron altos porcentajes de acierto, y en el primer cuarto los Suns alcanzaron una ventaja de 16 puntos. En todos los playoffs, los Suns no habían desaprovechado una ventaja de 10 o más puntos (lo hicieron en 13 ocasiones). Pero en el segundo cuarto, en cuestión de 4 minutos, la diferencia ya había sido neutralizada. Lo curioso es que en la mitad de esos minutos no estuvo Giannis en cancha. En ese segundo cuarto, los Bucks hicieron 43 puntos, contra 24 de los Suns.

A pesar de que Booker nuevamente destacó en la ofensiva de los Suns, con 40 puntos, los Bucks se negaban a soltar la ventaja. Jugadores de rol como los aleros Bobby Portis y Pat Connaughton sumaron triples clave, y en defensa P. J. Tucker, Holiday y Giannis se repartieron a Chris Paul y Ayton con buenos resultados.

En todo caso, el juego llegó al cierre con apenas un punto de ventaja para los Bucks. A falta de 20 segundos, Antetokounmpo y Middleton doblaron a Booker en defensa. Cuando el jugador de los Suns buscaba desesperado a quién pasar el balón, Holiday le robó la pelota y, en el contraataque, Giannis le señaló un pase elevado que terminó con un Alley oop del griego. Tras la victoria, el martes los Bucks podrán buscar en Milwaukee, su casa, el segundo anillo de su historia.

Un campeón inesperado

En el camino quedaron prematuramente los Golden State Warriors de Stephen Curry, y los actuales campeones: Los Angeles Lakers de LeBron James y Anthony Davies. También los Brooklyn Nets, el equipo conformado por tres superestrellas de la liga como Kevin Durant, James Harden y Kyrie Irving. Los dos últimos sufrieron sendas lesiones en la serie contra los Bucks, y el talento generacional de Durant no fue suficiente. Por su parte, Los Angeles Clippers también padecieron la lesión de su figura, Kawhi Leonard, en su serie contra los Suns.

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Mientras caían los nombres más rutilantes y contrastados de la liga, seguían su camino los actuales finalistas. Hace dos temporadas, los Suns eran últimos de su conferencia, y la franquicia nunca ha ganado un anillo en su historia. Y en los dos últimos años, Antetokounmpo tuvo que lidiar con aquellos que lo consideraban un gran jugador de temporada regular (MVP en 2019 y 2020) pero un lastre para los Bucks en playoffs. Esta semana, una de esas dos historias terminará con un anillo en las finales de la NBA.

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