Inglaterra sufrió, pero jugará la final de la Eurocopa contra Italia en Wembley

Los ingleses derrotaron a Dinamarca 2-1 en la prórroga con un polémico penal. Ahora buscarán el primer campeonato europeo de su historia y su segundo título oficial desde el Mundial de 1966.

En el fútbol nada está escrito. Es un cliché, pero es cierto. Desde hace días muchos daban por sentado que Inglaterra, que había eliminado a Alemania y goleado a Ucrania en octavos y cuartos de la Eurocopa, iba a clasificar fácilmente a la final. Que en Wembley, su estadio, iba a pasar por encima de Dinamarca sin muchos aprietos.

Pero la realidad fue muy distinta: el equipo danés, que ha tenido un viaje increíble en este torneo desde el episodio en el que un grupo de paramédicos tuvieron que reanimar a Christian Erikksen en pleno partido, no planeaba darse por vencido tan fácil.

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A punta de aguante y manejo de la pelota, hizo ver mal a Inglaterra, y no solo logró un empate 1-1 durante los 90 minutos, sino que perdió gracias a un penal polémico al final del primer tiempo de la prórroga. Un simple toque con la rodilla de un defensa danés a Rahim Sterling que el árbitro, con complicidad del VAR, consideró falta.

Kane falló el tiro, que fue detenido por Kasper Schmeichel, pero en el rebote pudo mandarla al fondo de la red y puso las cosas 2-1. Suficiente para que Inglaterra vuelva a la final de un torneo oficial luego de 55 años, cuando ganó el Mundial ante Alemania en el mismo estadio.

Ahora el equipo de Gareth Southgate podrá pelear por su primer campeonato europeo y por su primer título desde 1966. Lo hará en su estadio, Wembley, pero ante un rival muy duro: Italia, que busca su segunda Eurocopa después de la de 1968.

Un partido parejo

El partido, un poco plano y sin muchas jugadas interesantes durante los primeros 15 minutos, no fue el recital inglés que muchos estaban esperando. Aunque los ingleses tenían el dominio del balón, los daneses se veían cómodos, alternando la presión asfixiante con unas líneas más hundidas.

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Los daneses se fueron acomodando y se acercaron peligrosos al arco inglés. Luke Shaw cometió falta sobre Andreas Christensen y en ese tiro libre, a 25 metros de la portería, llegó el gol de Dinamarca, tras un fantástico disparo de Damsgaard (30). El único gol que ha encajado Inglaterra en el torneo.

Los locales despertaron y se lanzaron salvajemente a por el empate, especialmente Raheem Sterling, el mejor del partido. El extremo del Manchester City no lleva el brazalete de capitán, pero es el que guía y anima a su equipo.

Kasper Schmeichel evitó un gol cantado suyo con una parada de arquero de balonmano (38). El ’10’ no se rindió y gracias a él Inglaterra consiguió el empate a los 39 minutos: fue a través de un autogol de Kjaer, quien se había deslizado para que Sterling no recibiera completamente solo frente al arco vikingo un pase de Bukayo Saka.

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El partido no perdió intensidad con el empate. Los atacantes daneses destrozaban los nervios del público inglés, mientras Harry Maguire rozaba el segundo de su selección con un cabezazo salvado por una magistral estirada de Schmeichel.

Así, Inglaterra fue encerrando a Dinamarca, aunque sin llegar con peligro. Kasper Hjulmand -el técnico danés- quiso reaccionar, haciendo tres cambios de una tacada, pero la selección local estaba muy bien plantada. Schmeichel de hecho volvió a salvar, mandando a córner un centro, con destino al arco, de Mason Mount (73).

Los ingleses no aprovecharon su hora de posesión y los daneses volvieron a merodear por el área blanca en los diez minutos finales del encuentro.

La jugada de la polémica

El partido terminó 1-1 y tuvieron que jugarse los 30 minutos de prórroga.  Inglaterra salió con toda al ataque y estuvo a punto de hacer el segundo con un disparo de Kane dentro del área, detenido otra vez por Schmeichel (94).

La defensa danesa parecía incapaz de controlar las acometidas inglesas por los costados. El balón volaba por el área visitante y Wembley rugía, empequeñeciendo más y más a Dinamarca.

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Fue Sterling, delantero del Manchester City, quien le dio el pase a la final a Inglaterra. En una de sus espectaculares arrancadas penetró en el área danesa y ante un toque de la rodilla de Joakim Maehle se tiró al suelo. El árbitro pitó penal y el VAR no lo corrigió.

Schmeichel detuvo el disparo de Kane, pero el delantero no se rindió y en el rebote puso el 2-1. El partido ya iba por el minuto 104 y Wembley celebraba el muy posible paso a la final de su equipo.

Dinamarca, exhausta, no generó peligro en el segundo tiempo de la prórroga y no pudo seguir sorprendiendo al mundo del fútbol, como lo hizo en 1992 cuando ganó la Eurocopa ante Alemania.

Al final, Inglaterra manejó el partido y tuvo claras oportunidades de hacer el segundo. Por eso cuando el árbitro pitó el final, y en el estadio cantaban el Football’s coming home (el fútbol vuelve a casa), el grito de batalla de los ingleses durante estos 55 años de fracasos, nadie tuvo dudas de que el mejor equipo había clasificado.

Eso sí: lo hizo con un penal dudoso, que terminó por cambiar el destino del partido.

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Ahora Inglaterra se jugará el partido de su vida ante Italia. El mundo observará atento el próximo domingo en el estadio de Wembley.

Con información y foto de AFP

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