Desmonte del 4×1000 empezó con pie derecho su tránsito en el Congreso

El proyecto de ley que busca el desmonte del 4×1000 fue aprobado en primer debate. Eliminar este impuesto representa crear otros para que los ingresos de la nación no se vean afectados. Se pasaría de un tributo regresivo a uno progresivo.

Sin duda, uno de los impuestos que más se conoce entre los colombianos es el del 4×1000 —que empezó como 2×1000—, un tributo que nació en 1998 como una manera de apoyar al sistema financiero en la crisis que afrontaba por esa época.

Aunque se creó de forma temporal con una vigencia programada hasta el 31 de diciembre de 1999, quedó permanente y fue de manera progresiva pasando a 3×1000 y luego a 4×1000.

La noticia esta semana de que un proyecto de ley que busca el desmonte gradual del 4×1000 fue aprobado en primer debate, puso en el panorama nuevamente la discusión del impuesto, sobre el que la Asociación Bancaria de Colombia (Asobancaria) ha dicho en varias ocasiones es necesario eliminar, pues “presenta repercusiones negativas sobre el bolsillo de las familias colombianas”.

De hecho, en marzo de este año Alejandro Vera, vicepresidente técnico de la entidad, le dijo a Portafolio, que “es claro que el 4×1000 es un impuesto distorsionante que promueve el sobreuso del efectivo en la economía”.

Apegado a esto, se ha buscado promover desde el Congreso el desmonte del 4×1000 y plantear alternativas que permitan seguir recibiendo los ingresos que este genera a través de otros mecanismos. Fue la representante a la Cámara Katherine Miranda, una de las que impulsa la iniciativa, quien celebró este primer paso a través de sus redes sociales que esta eliminación sería gradual a partir de 2023 para que en 2026 ya no se cobre.

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“Vamos a sopesar el ingreso que deja de recibir la nación a través de este impuesto, por impuesto a los salarios más altos, salarios a partir de los 25 millones de pesos”, explicó Miranda en un video colgado en su cuenta de Twitter, y en el mismo agregó que “también se eliminarán los beneficios tributarios de las megainversiones que van a ascender alrededor de los 9 billones de pesos”.

Lo que dice Asobancaria

Tal como lo detalla la parlamentaria, la eliminación de este gravamen implica tener una alternativa que permita sopesar los ingresos que la nación recauda por el mismo, unos 8 billones de pesos anuales, por lo que es necesario tener en cuenta esas alternativas que se plantean. Se estaría viendo en este escenario una especie de reforma tributaria ‘pequeña’ que apunta en esos aspectos al cambio de tributos.

Lo otro es que, en caso de que se desmonte, podrían darse una aceleración en la digitalización de la banca, pues los ciudadanos evitan las transacciones electrónicas para evitar este pago. Asobancaria propuso en 2018 que se evitara el cobro de este impuesto para el pago o transferencias electrónicas, entre ellas se contaban las transferencias interbancarias, los giros de cheque de gerencia, las compras en comercio con tarjetas, entre otras.

El hecho de que este impuesto exista genera resistencia para que las personas vayan a utilizar los canales digitales”, le dijo a Diario Criterio Oscar Manco López, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), quien es doctor en Economía y consultor.

Manco López agregó que la eliminación del gravamen del 4×1000 fue, también, una recomendación de la Comisión de Expertos antes de la reforma tributaria cuando Alberto Carrasquilla aún estaba en el Ministerio de Hacienda.

Pero su eliminación aún no se gesta. Por ello, el proyecto de ley que superó el primer debate podría materializar esta recomendación. Ahora, no hay que perder de vista que estas cargas tributarias recaerían en otros impuestos.

El docente explicó que en caso de que el proyecto surta su trámite, se estaría pasando de un impuesto regresivo a uno progresivo.

De impuesto regresivo a progresivo

Un impuesto regresivo es aquel que es igual para toda la población, independiente de los ingresos y del patrimonio que se tenga, por ello afecta más a quienes tienen menores ingresos. El ejemplo más común es el del IVA, que se les cobra a todos por igual —y en este caso el 4×1000—. Al hablar de un impuesto progresivo, el foco se pone en que a mayor ingreso, mayor es el gravamen.

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La propuesta de desmontar el 4×1000 aún está servida para el debate y tiene pendientes tres discusiones más antes de que pueda ser avalada o no. Está en un escenario de discusión previo a elecciones donde candidatos al Congreso como a la presidencia podrían aprovecharlo en sus campañas. Lo clave acá es entender que el desmonte de este impuesto representaría otras decisiones y propuestas para que la nación no pierda el ingreso que se recibe con el 4×1000, además, que desmontarlo impulsaría el uso de la digitalización bancaria, e incentivaría el volumen de transacciones a través de la banca tradicional y electrónica.

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