La diabetes se está convirtiendo en una “pandemia silenciosa” en Colombia

Los casos de diabetes han aumentado en los últimos años. Para los expertos, se trata de una pandemia silenciosa, agravada por las barreras para acceder a la insulina, medicamento esencial para regular el azúcar en la sangre. Diario Criterio dialogó con médicos para conocer cuáles son los factores que explican la situación de la enfermedad en el país.

Óscar Guerrero va con uno de sus hijos a reclamar su insulina. Tiene 78 años. Su doctor le da una fórmula que le permite recibir el medicamento los primeros días de cada mes. La diabetes ya ha hecho estragos en su cuerpo: sus riñones no responden como deberían, hay días en los que el azúcar en su sangre alcanza niveles altísimos y controlar su presión arterial se ha vuelto una tarea compleja.

Como él, hay otras 1.676.885 personas que padecen la enfermedad, según las cifras más actualizadas del organismo no gubernamental Cuenta de Alto Costo (CAC). Algunas de ellas cuentan con servicios de salud que les permiten acceder al medicamento con facilidad, como en su caso. Otras, por el contrario, se encuentran con barreras para obtenerlo.

“La diabetes es una enfermedad crónica que requiere ser detectada prontamente. Para tratarla es crucial tener el medicamento a tiempo y así prevenir las complicaciones. Pero desafortunadamente es de las más desprotegidas en el sistema de aseguramiento en salud”, dijo a Diario Criterio Mario Hernández, profesor y coordinador del Doctorado Interfacultades en Salud Pública de la Universidad Nacional. 

Estos factores han convertido a la enfermedad en una “pandemia silenciosa”, según explicó. De hecho, este es precisamente el planteamiento central de un trabajo de tesis desarrollado por el médico Luis Édgar Parra Salas, especialista en bioética y candidato a doctor en Salud Pública de la Universidad Nacional. Trabajo dirigido por Hernández. 

De acuerdo con esta investigación, “el sistema de aseguramiento hace que la brecha de desigualdad aumente, pues aunque existe un ‘fondo público’ (…) los recursos públicos se transfieren a las EPS por medio de un pago por afiliado desigual entre los dos regímenes: contributivo y subsidiado”.

Según Hernández, el problema de raíz en el país es que se delegó la administración de los recursos públicos a unas intermediarias “que se lucran con esa función, haciendo que en los espacios en los que no hay ganancias no se presten los servicios de salud”. Es decir, el sistema se ajusta en las zonas donde hay rentabilidad, pero en las que no, los servicios de salud son escasos o nulos. 

A esto se le suma que la enfermedad viene aumentando su tasa de incidencia y prevalencia. Según la CAC, en 2018 había aproximadamente 4.000.0000 de personas con la enfermedad. Para 2019, esta cifra aumentó a 4.539.694. Este crecimiento ha sido una tendencia. No obstante, en 2020 se dio un caso especial y es que la cifra disminuyó a 1.676.885, debido a la pandemia y las dificultades de llevar un registro óptimo. 

Diabetes - AFP
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El papel de la insulina

La insulina es una hormona que se produce de manera natural en el cuerpo humano y que mantiene los niveles de glucosa o azúcar en la sangre en equilibrio. Cuando su producción se afecta o no es administrada por el cuerpo de una manera correcta, las personas desarrollan diabetes. 

Para compensar a quienes presentaban estas dificultades, antes se extraía la hormona de los cerdos y las vacas para luego inyectarla en los pacientes diabéticos, según explicó a Diario Criterio Dilcia Luján, endocrinóloga de la Asociación Colombiana de Diabetes. “Era un proceso difícil, algunas personas desarrollaban alergias, y eso hacía que se considerara como la última opción”, dijo. 

Ahora, la situación es diferente:  la insulina que se consigue es “tan ideal que la máquina que mide los niveles de insulina a una persona con la enfermedad es incapaz de detectar si lo que está midiendo es lo que la persona se inyectó o lo que su páncreas produce”, precisó la experta. 

La diabetes puede ser de dos tipos (1 y 2), y uno de ellos requiere que la persona se inyecte la hormona todos los días para mantener su salud estable. “La insulina es supremamente valiosa para cualquier etapa de la diabetes tipo dos, que es la diabetes más común. Para la diabetes tipo uno, es el único tratamiento eficaz y efectivo”, dijo. 

La diabetes tipo uno es cuando la persona no genera insulina, por lo que no puede controlar el nivel de glucosa en la sangre. La diabetes tipo dos se presenta cuando el cuerpo de la persona no usa la insulina de forma adecuada. A medida que esta última empeora, el páncreas puede disminuir la producción de la hormona. 

De esta forma, la insulina se ha convertido en un medicamento vital para que los pacientes puedan llevar una salud estable. Cuando las personas no pueden acceder a ella, como sucede en el país, presentan complicaciones: “se puede dar una alteración de los ojos, que es lo que conocemos como retinopatía diabética, una de las causas principales de ceguera en el mundo. También se pueden afectar los riñones y se pueden producir neuropatías diabéticas. Hablamos a su vez de la enfermedad coronaria, de la enfermedad arterial periférica, que puede llevar al pie diabético”, dijo la endocrinóloga. 

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La patente y la propiedad intelectual

El obstáculo del acceso a la insulina no es solo un problema nacional sino global. De acuerdo con el doctor Parra, la dificultad central radica en que la industria farmacéutica desarrolla los medicamentos con base en la propiedad intelectual. “La insulina fue la primera molécula o proteína hecha con tecnología biomédica, con la manipulación de los genes en ciertas bacterias, lo que se llamó ‘insulina recombinante’; pero quien tiene la patente pone el precio, porque tiene la propiedad intelectual”, expresó Parra en su investigación. 

Es decir, las grandes empresas tienen las patentes y el procedimiento biotecnológico para producir la hormona, pero el acceso a ese conocimiento queda limitado. “Se ha dado una apropiación indebida del conocimiento, que es un bien común, por parte de transnacionales farmacéuticas, que se han apropiado de él a través de las patentes, eso hace que pongan el precio que quieren, aunque los costos de producción sean muy bajos”, añadió Hernández. 

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¿Qué hacer para garantizar el acceso al medicamento en Colombia?

De acuerdo con Hernández, se debe descentralizar la administración de los recursos públicos para la salud. Para este fin, se han planteado distintas propuestas. Una de ellas es la de reformar el sistema de aseguramiento en salud para convertirlo en un sistema de seguro nacional de salud. “Esto para que se recupere la administración pública de los recursos que ponemos todos a través de la cotización obligatoria”, aseguró. 

Esto último, según explicó, debería ir amarrado a una reforma fiscal. “Debe hacerse porque la estructura fiscal protege a los enriquecidos y castiga a los sectores medios y bajos”, dijo. 

Luego de esto, sería necesario además la integración de los recursos públicos en un fondo que haga una asignación territorial de los mismos, pero no para los municipios o departamentos, sino para regiones o territorios de salud. “En Colombia desapareció el territorio. Eso tiene que cambiar. Se trata de un proceso en el que se le debe hacer veeduría a la gestión de los recursos. Debe existir también una red de atención integrada que comience por una atención primaria a la alimentación, para prevenir. No hay que restarle importancia a la prevención de las enfermedades crónicas”, aseguró.

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