‘Dios y Patria’, el cuestionado lema de una institución en crisis

¿Debería cambiarse el lema ‘Dios y Patria’ de la Policía? Esta pregunta quedó en el aire luego de que Humberto de la Calle lo sugiriera en un trino. ¿De dónde surgió el lema y por qué hizo esta propuesta el exnegociador de paz?

En medio de la controversia por lo sucedido en la Escuela de Policía Simón Bolívar de Tuluá, donde cadetes se disfrazaron como nazis, Humberto de la Calle propuso cambiar el lema ‘Dios y Patria‘ por la consigna ‘Por el Estado de derecho’. 

“No quiero meter cizaña divisoria. Pero el saludo ‘Dios y Patria’ de la Policía hay que cambiarlo. Nada contra Dios. Pero esa invocación y el tono suenan muy maluco”, escribió De la Calle en Twitter el viernes.

Su propuesta no caló muy bien en los militantes del Centro Democrático, quienes han demostrado en distintas ocasiones su apoyo incondicional e irrebatible a la fuerza pública. Por esto, no pasó mucho tiempo para que salieran a refutarlo.

El senador Carlos Felipe Mejía fue uno de los primeros en hacerlo. Para Mejía, los “negociadores del fraude de La Habana, como buenos socialistas y alcahuetas de bandidos, quieren sacar a Dios de todo. Pero en este país no lo lograrán”. 

Otra de las respuestas vino por parte de la senadora María Fernanda Cabal, quien aseguró que De la Calle no honró su palabra “cuando afirmó que, si ganaba el NO en el plebiscito, no iba el Acuerdo. Vaya cinismo de quien se burla de la voluntad del pueblo”.

La senadora María del Rosario Guerra y Juan Carlos Pinzón, embajador de Colombia en Estados Unidos, se expresaron en un sentido similar.

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¿Por qué genera molestia cambiar el lema Dios y Patria?

El historiador Arnoby Fajardo explicó a Diario Criterio que la propuesta pudo generar estas reacciones debido a que la Policía surgió en un periodo en el que se planteó el reconocimiento de Dios como fuente suprema de autoridad. “Por eso, podría decirse que ‘Dios’ y la ‘Patria’ son las dos fuentes de legitimidad que tiene la institución”, dijo. 

En este sentido, manifestó que hacer el cambio en el lema podría afectar la identidad de la Policía, su idiosincrasia y la manera en la que fue pensada. “Es que parte de la práctica de la Policía está muy vinculada al componente de la fe católica. Eso también lo podemos ver en las manifestaciones religiosas en las que la institución está presente de manera activa”. 

Para el historiador, se podría decir que lo que propuso De la Calle es una revisión de los fundamentos de la legitimidad de la existencia de la Policía. “Lo que se plantea, lo digo como conjetura, es que si estamos en un país en el que se reconoce la separación de la Iglesia con el Estado, entonces ¿cuál debería ser el fundamento de legitimidad de la Policía?”.

 ¿De dónde surgió el lema ‘Dios y Patria’?

Dios y Patria - Escudo de la Policía Nacional
Dios y Patria – Escudo de la Policía Nacional

De acuerdo con la Policía Nacional, Dios significa la causa de la existencia, amor perfecto y justicia plena. Patria, por su parte, hace referencia a la tierra de nuestros ancestros y la comunidad. 

Esa leyenda, que hoy genera controversia, es utilizada por la institución desde 1957, luego de que el entonces presidente, Gustavo Rojas Pinilla, reglamentara la bandera y el escudo de las fuerzas de la Policía mediante el decreto 0149 del 25 de enero de 1957.

Decreto de la Policía 0149 de 1957
Decreto 0149 del 25 de enero de 1957.

Rojas Pinilla tomó esa idea del carlismo o el movimiento ultraconservador realista de España, surgido tras la muerte de Fernando VII y las discusiones por quién lo sucedería al trono. Dicho movimiento basaba, precisamente, su ideología bajo el lema ‘Dios, Patria, Fueros, Rey‘.

La mala imagen de la Policía 

La Policía se ha visto envuelta en diversos escándalos que han manchado su nombre. Uno de estos hechos se dio la madrugada del 9 de septiembre de 2020, con la muerte del abogado Javier Ordónez, quien fue agredido y recibió constantes descargar de taser por parte de un grupo de uniformados. 

Esta mala imagen empeoró luego de las denuncias por violencia policial que se dieron durante las manifestaciones del 9 y 10 de septiembre de 2020, desencadenadas precisamente por la muerte de Ordóñez. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), durante estos eventos, la Policía se vio implicada en abusos que dejaron como resultado 13 personas muertas y 75 heridas con armas de fuego. 

Estos actos, de acuerdo con la Comisión de Seguimiento del Concejo de Bogotá, continúan en la impunidad: “A más de un año de los hechos no se ha dado ninguna condena contra los responsables, en los que se presume que uniformados de la Policía dispararon indiscriminadamente contra la población civil. Un panorama evidente de impunidad o falta de esclarecimiento de estos casos de abuso policial”.

Así mismo, la comisión destacó que la Policía no demuestra intención de reconocer su responsabilidad por lo ocurrido ni de pedir perdón, a menos de que sea una obligación impuesta por orden judicial, lo que “deteriora aún más la confianza de la ciudadanía en la institución”. 

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De hecho, de acuerdo con los resultados del estudio Global Law and Order 2021, publicado la semana pasada, Colombia es uno de los países en el que los ciudadanos tienen baja confianza en la Policía, una tendencia que se comparte en América Latina. 

En promedio, según el documento, solo 49 por ciento de los latinoamericanos manifestó confiar en la fuerza pública, un dato que se ubica muy por debajo del promedio internacional, que se encuentra en 71 por ciento. Para el caso de Colombia, solo 55 por ciento de los encuestados aseguró confiar en la institución.

Abuso policial en las protestas en Colombia. Foto: AFP
Brutalidad policial en las protestas en Colombia. Foto: AFP

La imagen de la Policía Nacional también ha empeorado desde mitad del año pasado. Después de las protestas de septiembre de 2020, la desfavorabilidad de la institución subió al 64 por ciento, según Invamer. Aunque bajó al 54 por ciento, volvió a subir después de abril de este año y ahora está en 62 por ciento.

Precisamente, este aumento de la desfavorabilidad de la Policía está relacionado con las denuncias de abuso de fuerza durante el paro nacional, un tema al que incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le puso mucha atención.

Por ejemplo, en su visita a Colombia, la CIDH advirtió que la figura del traslado por protección estaba abriendo la puerta para el abuso policial, pues en algunos casos no estuvieron claros los criterios para recurrir a la figura y muchas detenciones se extendieron por más de 12 horas y “en lugares no habilitados”.

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Y la CIDH, además, sugirió separar a la Policía Nacional del Ministerio de Defensa Nacional para que tenga “un enfoque ciudadano y de derechos humanos, y evite toda posibilidad de perspectivas militares“, y para que las denuncias sobre abuso de fuerza sean asumidas por la justicia ordinaria y no la penal militar.

Una petición en ese sentido fue firmada por 67.785 colombianos a través de la plataforma Change.org. De hecho, actualmente, cursan dos proyectos de ley en el Congreso para la reforma policial. Uno de ellos fue presentado por los senadores Wilson Arias y Aída Avella, y los representantes a la Cámara Juan Carlos Lozada, Ángela María Robledo, Katherine Miranda, Inti Asprilla y Fabián Plata.

Este proyecto, que se encuentra en trámite en comisión, contiene 29 artículos y tiene propuestas que van desde la prohibición de procedimientos arbitrarios hasta la creación de mecanismos externos de control. 

El otro proyecto sobre la Policía fue presentado por Juan Diego Gómez Jiménez, María Fernanda Cabal y Alejandro Carlos Chacón, pero el enfoque es completamente diferente.

Con esta propuesta, que pasó a segundo debate en el Senado, por un lado, se plantea una nueva categoría en la Policía, denominada ‘Patrulleros de la Policía’, y también se establecen mejores condiciones, incentivos económicos y reconocimientos para los uniformados.

Por otro lado, se propone el uso legal y legítimo de la fuerza, con “la incorporación de estándares internacionales” y la modernización del Ministerio de Defensa. Es decir, este proyecto, al contrario de lo que plantea el primero, no contempla la salida de la Policía de ese ministerio. En ese sentido, los delitos de los que sean acusados los agentes continuarían siendo investigados y sancionados por la justicia militar.

El debate tiene varias aristas. La incomodidad con el obrar de la Policía hace que sean cuestionados los valores que representan, como la justicia plena, pues resulta paradójico que una institución que sienta sus valores en Dios esté implicada en hechos violentos. Al mismo tiempo, pone sobre la mesa la posibilidad de separar a las Fuerzas Armadas de la religión. Una relación dañina para muchos, pero que podría mantenerse por mucho tiempo más. Un ejemplo de ello fue lo sucedido en 2016, cuando un fallo del Consejo de Estado negó una demanda que buscaba eliminar ‘Dios’ del escudo de la institución.

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