Las cosas que el dinero no puede comprar

Hay cosas que el dinero no puede comprar, como por ejemplo, un buen gobierno cuando el presidente se llama Iván Duque Márquez. Veamos por qué.

Duque, al contrario de los demás presidentes, se negó a gozar de una pequeña luna de miel con los colombianos, pues a los dos meses de haberse posesionado, su ministro Carrasquilla, un tecnócrata dientes de sable, radicó ante el Congreso de la República una brutal reforma tributaria denominada Ley de Financiamiento que torpemente apuntaba a chupar más sangre de las anémicas arterias de los pobres, al universalizar el IVA a todos los productos de la canasta familiar.

Aunque el congreso le aprobó con modificaciones dicho engendro, la Corte Constitucional se la tumbó por vicios de procedimiento durante su trámite. Después de la dura reacción a la reforma, Uribe le pidió a Carrasquilla que busque otras opciones distintas a gravar toda la canasta familiar” y el ministro le aceptó al patrón.

Les hizo mala cara a las normas sobre el proceso de paz, obteniendo lánguidos resultados en Reforma Rural Integral, en curules para las víctimas, en reincorporación y en reparación. Más bien se dedicó a apoyar objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP. Aunque al proceso no lo pudieron volver trizas, lo dejaron andando en muletas. Uribe había señalado que los acuerdos con las Farc eran un “golpe de Estado a la democracia”.

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Se negó a hacer presencia en los territorios en los dos paros nacionales que él mismo causó con reformas inapropiadas. Menospreció a indígenas, afros, campesinos y estudiantes, cuando las tensiones sociales se desataron y se expresaron en bloqueos a carreteras y vías internas. Por su indolencia y por criminalizar la protesta social, convirtió al de este año en el estallido más importante de nuestra historia, desde la Revolución de los Comuneros. “El Ejército en las calles es urgente y mejor que estar registrando la noticia del asesinato y la destrucción vandálica” escribió Uribe en un tuit.

Brutalidad policial en las protestas en Colombia. Foto: AFP
Brutalidad policial en las protestas en Colombia. Foto: AFP

Durante su mandato desmontó los diálogos con el ELN y volvimos a la guerra abierta que ingenuamente creímos superada, crecieron las disidencias de las FARC, las Bacrin, retornaron las masacres y el asesinato de los líderes sociales, que nos han dejado mal parados ante la comunidad internacional.  Uribe había señalado que “con el Acuerdo de Paz, es normal, yo creo que hay que bajarlo de la Constitución”

No logró sacar a Maduro, pese a que el 1 de febrero de 2019, vaticinó que “al gobierno de Maduro le quedan muy pocas horas”, e inició un cerco diplomático, con concierto incluido, y apoyo a un disque presidente interino, que terminaron en un estruendoso fracaso. Como están las cosas hoy, le quedan menos horas de gobierno a Duque que a Maduro. Estoy pesimista sobre cualquier salida y muy pensativo sobre que esa dictadura se está estabilizando” reflexionaba preocupado el año pasado el expresidente Uribe.

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Igual aconteció con la innecesaria intromisión en los asuntos internos de los Estados Unidos, cuando el gobierno de Duque le apostó a la reelección de Trump en momentos que ya se preveía el triunfo de Biden. Este salto al vacío ahora lo está pagando con un abierto distanciamiento. “Y que en los Estados Unidos (gobierno Biden) también escuchen a quienes piensan diferente del pacto con Farc”, clamó temeroso Uribe después de conocerse el triunfo demócrata.

Ha sido folclórico y desacertado en el manejo del Covid. Folclórico porque se expuso innecesariamente con un programa diario de televisión que terminó pareciendo un monólogo estilo Chávez con su “Aló Presidente”.  En cuanto al manejo de la pandemia propiamente dicha, llegamos en junio de este año, a tener el índice de muertes por millón de habitantes más alto del mundo. “Lo único que hemos hecho es respaldar al presidente Iván Duque, pero nos vemos obligados a pedir más” dijo Uribe sobre el manejo de la pandemia por parte de su ahijado.

Además ha tenido ministros desastrosos como sus tres cancilleres: Carlos Holmes Trujillo, Claudia Blum y Martha Lucía Ramírez, que dejan como saldo una frontera cerrada con Venezuela, y lejanías con gobiernos de USA y de Europa; ministros tenebrosos como Carrasquilla y Abudinen; ministros malos como Botero en defensa, Alicia Arango en Trabajo, Nancy Patricia Gutiérrez en el Interior y Ángela María Orozco en Transporte; además de numerosos ministros que pasaron de agache y no dejaron que se les recordara ni el nombre. 

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Ahora, para colocarle una cucaracha al pastel, Duque logró que un congreso obstinado en no representar los intereses populares modificara de manera truculenta la Ley de Garantías, dejando sin efectos la prohibición de que se celebren convenios interadministrativos a menos de cuatro meses de las elecciones.

Le abrió la puerta a la compra de votos y a la corrupción de manera vergonzosa. Lo triste, lo insólito es que uno de los más encarnizados defensores de la Ley de Garantías era el senador Duque, que había trinado de manera categórica, cuando el presidente Santos pretendió hacer lo que ahora él hace: “Hay cosas que el dinero no puede comprar…una de ellas eliminar la Ley de Garantías. El país está indignado con esta propuesta politiquera”.

Cierto, hay cosas que el dinero no puede comprar, ni siquiera tumbando la ley de garantías, como por ejemplo, que el uribismo pueda volver a colocar presidente.

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9 Comentarios

  1. Alfonso Díaz Bonilla

    Excelente columna, muy buen comentario por lo que pasa en nuestro país y los gobiernos corruptos como lo han manejado las derechas desde más de cincuenta años, sigue así Pedro Luis eres un intelectual a carta cabal, gran abrazo.

  2. Excelente narración del prontuario Duque . Ya lo compartí con el ánimo de recordarlo y que sea tenido en cuenta para las próximas votaciones . Ni un voto más por el centro democrático .
    Debería hacer uno para el partido de la U a ver si se lo mandamos a Katerin Ibarguen , porque a ella como que le faltó leer .

  3. Ana Milena Cortes

    Quen buen resumen de la triste realidad por la q atraviesa nuestro pais a raiz del nefasto gobierno q dia a dia desmedra mas y mas lo poco q queda. El acaboce, solo queda la esperanza de poder e terminarlos en la proximas elecciones

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