Iván Duque y su ‘Estrategia del Caracol’

Todo es ruinas y una fachada. Duque y sus mil disfraces, su gobierno de patrón en cuerpo ajeno, la exportación de Colombia como el país de Nunca Jamás, y una Casa de Nariño convertida en la peor escenografía de una película que, otrora, ganó grandes galardones.

Empecemos por el protagonista. Un hombre que quiere ser su apellido pero solo alcanza el papel de adolescente que, entre sus búsquedas, hace cabecitas con el balón, canta, toca guitarra, se prueba mil trajes y ensaya varias entonaciones. Aquellas que empezaron con el tono conciliador de un joven que se sentía “la renovación” de la política, y ya va en la voz aguda y brabucona de mayor de Escuela Superior de Guerra (sí, esa entidad existe. Es lo único en lo que somos superiores).

Le hemos visto el atuendo de bombero, la ruana de campesino, los collares indígenas, todas las tonalidades de las camisas de las Fuerzas Militares y claro, los sombreros de distintas regiones del país con los que intenta caracterizar a Uribe. Y bueno, ni hablar de los disfraces de policía y de presidente que tan mal han caído en la sociedad colombiana. Fuera de lugar, violento, desconectado, con mensajes disparatados de quien delira consumiendo el azúcar del poder.

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Tantos camuflajes para un solo cuerpo son la expresión más profunda de inseguridad propia, y de infinitos miedos de un joven perdido entre el Ubérrimo y el despacho presidencial. Iván Duque Márquez no estaba preparado para asumir la Presidencia y tampoco era él quien gobernaría. Al tener inexperiencia de un lado y enajenación del otro, la sociedad se convirtió en la víctima central.

Porque uno puede estar en esa situación, pero si entiende su condición y durante los primeros meses de gobierno reconfirma que nunca gozará de autonomía, toma decisiones: empieza por reconocer sus limitaciones y pide a otros líderes que lo rescaten del secuestro para gobernar con algo de libertad (y dignidad). Incluso hubo funcionarios que venían del gobierno anterior, que hicieron el esfuerzo de quedarse cuando empezó su periodo, intentando que no todo se hiciera trizas bajo la premisa de “darle chance” al mandatario y apoyarlo para que la cordura, que en un instante se asomó en sus ojos, abriera un camino menos desolador. Pero él no los escuchó. Prefirió callar, obedecer al imputado, demolerse a sí mismo y hacer todo lo contrario a su lema de campaña “el futuro es de todos” y al nombre de sus talleres regionales “construyendo país”

De tanto disfrazarse su piel se convirtió en fachada porque detrás no quedaba nada más. De ahí en adelante entró la furia de un ser frustrado, cuya soledad se volvió directamente proporcional a su tiranía y a su capacidad de destrozar el más ínfimo resto de futuro.

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Ante ese panorama, el protagonista junto a su Correa (única compañera fiel), a su gabinete y al resto del “combo” con el que cooptó los entes de control, prefirieron dedicarse a bravear y a vociferar con frecuencia “¡y qué va a hacer o qué!”, luego de cada sin razón hecha política:

  • Hago trizas la implementación del Acuerdo de Paz y someto al país a otro baño de sangre que no detendré, y qué va a hacer o qué.

¡Cataplum! bloques de institucionalidad y de sociedad al suelo.

  • Mueren más personas por robo de celulares que por ser defensores de derechos humanos, y qué va a hacer o qué.

¡Plum! más trozos de país al piso.

  • Salgo con la falacia de reconstruir Providencia en 100 días, y qué va a hacer o qué.

¡Plum! ¡Plum! miles de escombros caen al mar.

  • Hago plagio y me posesiono, y qué va a hacer o qué.

¡Cataplum! sigue el derrumbe.

  • Tengo pruebas para capturar civiles que dispararon a manifestantes, pero no haré nada, y qué va a hacer o qué.

¡Plum! abajo el techo.

  • Selecciono “cosas” “neutras” para la Feria del libro de Madrid, y qué va a hacer o qué.

¡Plum! ¡Plum! ornamentos y “cosas” se desmoronan.

  • Me advirtieron lo de Centros Poblados y no hice nada, y qué va a hacer o qué.

¡Cataplum! rompen puertas y saquean todo.

  • Evado impuestos y sigo en el cargo, y qué va a hacer o qué.

¡Plum! arrancan ventanales.

  • Insisto en el glifosato, autorizo frackinginvestigativo” y le digo al mundo que soy Greta en versión masculina, y qué va a hacer o qué.

¡Plum! ¡Plum! se desploman los parales principales

  • Votarán muertos y el que no sienta garantías que no se presente de candidato, y qué va a hacer o qué.

¡Cataplum! cortaron la luz.

  • Me invento protestódromos, ciberataques, países enemigos del calibre de Rusia e Irán, y qué va a hacer o qué.

¡Plum! empezaron a lanzar escombros a los vecinos.

  • Desacato la decisión del juez y firmo la ley de presupuesto, y qué va a hacer o qué.

¡Plum! ¡Plum! ¡Cataplum! ¡¡¡P L U MMMMMM!!!

Casi todo se vino abajo. Solo queda en pie un muro de lamentos para el protagonista, y una fachada para los colombianos y para el mundo. Como el pabellón de Colombia en la Feria del Libro de Madrid 2021 que tenía pintados los libros en vez de exponer la diversidad de obras y escritores estupendos que existen en este país.

Tal vez los stands con libros dibujados eran una pista para que fuéramos imaginando cómo será la escena final de la adaptación que este gobierno hizo de la película La Estrategia del Caracol:

Escena 1462. Cierre de gobierno

Iván Duque Márquez con su disfraz de presidente en el atrio presidencial pronunciando su brevísimo discurso de despedida con voz impostada y mirada altiva hacia la cámara.

Al fondo, la fachada de la Casa de Nariño con un inmenso letrero en aerosol rojo que la atraviesa de lado a lado, y que dice:

‘Ahí tienen su hijueputa casa pintada’.

12 Comentarios

  1. Amparo Garzón Cifuentes

    Maria Camila co.o siempre muy inspirada y nuestro títere inspira fácilmente ya que se ha dedicado a no hacer nada de lo que necesita el país. Así que felicitaciones por tu excelente columna y un sentido pésame por nuestra nación

  2. Camila, qué linda manifestación de conocimiento, valentía y don de mujer verraca.
    Necesitamos un millón de mujeres de su talla para que empujemos el cambio que este país requiere.
    Gracias.

  3. Magnífico artículo. El subpresidente Duque solo nos dejará los escombros de una patria invivible e irrescatable . El próximo gobierno (ojalá progresista), tendrá que rescatar el país de este profundo desastre.

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