Diez grandes momentos musicales en el cine de Edgar Wright

El cine de Edgar Wright es recordado, sobre todo, por sus bandas sonoras. Su última película, ‘El misterio de Soho’, no es la excepción.

Por encima de los pubs, las transiciones creativas, los protagonistas desorientados o el recurrente acecho de una masa de villanos (ya sean zombis, extraterrestres o fantasmas de traje y corbata), la gran marca registrada del cine de Edgar Wright es, sin duda, su música. El director de la recientemente estrenada El misterio de Soho (2021) se ha ganado a pulso la fama de gran melómano, y los ejemplos que lo confirman sobran.

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El título de sus dos últimas películas, Baby: el aprendiz del crimen (2017) y Soho, se lo debe a canciones de Simon & Garfunkel y Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick & Tich. Incluso, a Soho la tituló por consejo de Quentin Tarantino, también conocido por la obsesiva manía sobre sus bandas sonoras. Wright declaró en la revista Total Film que, mientras hablaba con Tarantino de Hold Tight, canción de Dave Dee, Dozy… que aparece en A prueba de muerte (2007), Quentin le preguntó si había escuchado alguna vez Last Night in Soho. “Es el mejor nombre de una canción para una película que jamás ha existido”, sentenció Tarantino. Wright se dejó convencer, y terminó desechando los otros dos títulos que tenía en mente para Soho, Red Light Area (Zona roja) y The Night Has a Thousand Eyes (La noche tiene mil ojos, inspirado en el cine Giallo).

Y anécdotas aparte, mientras Soho se lleva toda la atención a su alrededor, hace apenas meses Wright estrenó un documental sobre el dúo Sparks, The Sparks Brothers (2021). Wright se embarcó en el proyecto sobre los hermanos Russell y Ron Mael porque cree que son “la mejor y más influyente banda que nunca ha tenido un documental”.

En cualquier caso, la deriva obsesiva de Edgar Wright hacia la música popular se materializa en grandes momentos de su cine. En rocolas, reproductores de mp4, vinilos o interpretadas por grupos de garage rock, Wright reproduce la canción perfecta para el montaje que aparece en pantalla. Estas son diez veces en las que el director británico ha llevado la música en el audiovisual a lugares divertidos, icónicos y emocionantes.

10. Starstruck, The Kinks – El misterio de Soho (2021)

Desde que Eloise (Thomasin McKenzie), aspirante a diseñadora de modas, pisa por primera vez Londres, queda claro que la ciudad no la va a tratar del todo bien, sobre todo sus compañeras (para el caso rivales) en la University of the Arts London. Eloise se encuentra de repente con una enorme fiesta montada en su habitación por su compañera de cuarto, Jocasta (Synnøve Karlsen). Eloise, protegida por nada más que una cobija y sus audífonos beats, escucha la canción de The Kinks de 1968 mientras se filtran los bajos de la música electrónica a todo volumen de la fiesta. La lucha entre el presente y el pasado es un tema recurrente en Soho, y el solapamiento de las dos pistas es una buena analogía de lo que deparará más tarde a su protagonista.

9. Guerra de vinilos – Shaun of the Dead: Muertos de risa (2004)

Shaun (Simon Pegg) y Ed (Nick Frost) acaban de enterarse de la amenaza zombi que tienen alrededor. Rápidamente ven su casa (la de Shaun) invadida por muertos vivientes letárgicos, pero lo suficientemente aterradores para hacerlos escapar al patio trasero. Allí los esperan otros dos zombis, y después de lanzarles sanducheras y platos a la cabeza, solo les queda a la mano la colección de vinilos de Shaun. La escena apenas tiene un discreto beat de fondo, pero la diversión viene por cuenta de la discusión entre los protagonistas para decidir cuál disco vale la pena ser destruido para salvar sus vidas. Los sacrificados fueron Blue Monday, de New Order; la banda sonora de Batman; el álbum debut de Dire Straits, y Diamond Life, de Sade.

8. Village Green Preservation Society, The Kinks – Hot Fuzz: super policías (2007)

Otra canción de The Kinks. Seguramente, la banda sonora de Hot Fuzz sea la menos icónica de todas las de Edgar Wright. Pero la melancólica (y para algunos puritana) canción de The Kinks marida perfectamente con la primera entrada en contacto del policía Nicholas Angel (Simon Pegg) con el pueblo de Sandford, al que acaba de ser asignado. Angel sale a dar un trote matutino, con la sorpresa de que en las calles todos los transeúntes, desconocidos para él, lo saludan con una inquietante sonrisa y la mano levantada a su paso.

7. Loaded, Primal Scream – Una noche en el fin del mundo (2013)

Los ingeniosos créditos iniciales también son marca registrada de las películas de Wright. En este caso, y tras una intervención en un grupo de Alcohólicos Anónimos, el decadente Gary King (Simon Pegg, de nuevo) decide embarcarse en la búsqueda de sus amigos de la adolescencia para cumplir la promesa de tomarse una pinta en cada uno de los 12 pubs de su pueblo natal, Newton Haven. El prólogo de la canción (Vamos a emborracharnos y pasar un buen rato) cuenta exactamente lo que pasa por la cabeza de King. Y luego, con la vibra aspiracional de Loaded de fondo, la imagen de King alistándose para buscar a sus amigos se intercala con la de ellos, exitosos oficinistas, hombres de corbata y familia, alejados del protagonista que, entre la miseria de su vida, solo quiere recordar los buenos tiempos una vez más.

6. We Are Sex Bob-omb, Sex Bob-omb – Scott Pilgrim versus los ex de la chica de sus sueños (2010)

De nuevo, una escena de créditos iniciales. Scott Pilgrim está llena de números musicales. La competencia de bandas de garaje por un contrato musical se solapa con la rivalidad de Scott Pilgrim (Michael Cera) con los exnovios de Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead), la chica con la que sale. Sin embargo, cuando comienza la historia la pareja de Scott es Knives Chau (Ellen Wong), ingenua estudiante de colegio que terminará siendo un escape pasajero. Knives, a quien ya le gusta Scott, llega para ver por primera vez un ensayo de Sex Bob-omb, la banda del protagonista y dos amigos más. Y tras verlos tocar queda aún más enloquecida (es una atracción realmente enfermiza) por Scott.

Como viñetas de historieta, a los primeros planos de los instrumentos y los músicos se suman rayos y onomatopeyas. La cámara incluso hace un extenso travelling out entre el espacio absurdamente extendido entre la banda y Knives, y el plano termina justo detrás del sofá. El músico Beck estuvo detrás del diseño de la música de Sex Bob-omb para la película, y el balance entre letras sin rodeos, instrumentos ruidosos y reverberación está en el punto exacto para que el grupo no parezca una parodia sino una auténtica banda de la gloriosa era del garage rock.

5. 20 Seconds To Comply, Silver Bullet – Una noche en el fin del mundo (2013)

Como en La invasión de los ladrones de cuerpos (1956), los protagonistas descubren que su pueblo está invadido por alienígenas antropomorfos. Pero a diferencia del clásico de los años cincuenta, y como buena película de Wright, Gary King y sus amigos no logran escapar, sino que se ven obligados a la confrontación y, en definitiva, a dejar para el público una memorable secuencia de acción: unos extraterrestres Pierce Brosnan y Martin Freeman se enfrentan a un Nick Frost desatado y un Simon Pegg que no puede dejar la bebida, ni siquiera en un pub rodeado por extraterrestres.

4. Wade In The Water, The Graham Bond Organisation – El misterio de Soho (2021)

La primera mitad de Soho está bañada por la nostalgia de los tiempos pasados, hasta que esa mirada inocente se derrumba más tarde. La primera vez que Eloise viaja en el tiempo al Londres de los años sesenta, se transfigura, entre juegos de espejos, con Sandie (Anya Taylor-Joy), una aspirante a cantante de bares nocturnos. Sandie conoce esa noche a Jack (Matt Smith), figura influyente en el sector y con quien se toma la pista de baile. Entre la música R&B, la pareja de Jack se alterna entre Sandie y Eloise gracias a juegos de cámara y edición que parecen imposibles.

El misterio de Soho (2021), de Edgar Wright
Eloise (Thomasin McKenzie), Sandie (Anya Taylor-Joy) y Jack (Matt Smith) bailan en El misterio de Soho (2021).

3. Neat Neat Neat, The Damned – Baby: el aprendiz del crimen (2017)

En un conversatorio para el Vulture Festival de 2017, Edgar Wright se refirió a American Graffiti (1973) como una influencia clave en la manera en que el británico utiliza la música en sus películas. Wright recuerda que la cinta de George Lucas “fue una de las primeras películas en utilizar solo música diegética”, es decir, aquella que los personajes de la historia también están escuchando en la escena.

Esta fijación por la música diegética se consuma en Baby, en donde el protagonista, Baby (Ansel Elgort), está con audífonos todo el tiempo por culpa de un tinnitus. Así, Baby acompaña todas las escenas de acción y persecuciones con la música que nadie más que él está escuchando. En la escena en cuestión, incluso, devuelve la canción que escogió para musicalizar el robo cuando se da cuenta de que no van a alcanzar a escapar antes de que termine el tema de The Damned.

2. By Your Side, Beachwood Sparks – Scott Pilgrim versus los ex de la chica de sus sueños (2010)

En Scott Pilgrim, Wright no teme entrar en el terreno del ridículo. Las canciones que interpretan algunos ex de Ramona son cursis y de mal gusto. Pero lo clave es que Scott Pilgrim es una película sobre adolescentes, y las decisiones amorosas o estéticas de aquellos días de juventud pueden ser bochornosas a la postre. Cuando Wright retrata el enamoramiento de Scott con Ramona, recurre a la balada melosa de Beachwood Sparks que dice “cuando tengas frío / estaré allí para abrazarte fuerte contra mí“. Un increíble viaje a la adolescencia.

1. Don’t Stop Me Now, Queen – Shaun of the Death: Muertos de risa (2004)

La escena musical más icónica de la carrera de Edgar Wright. Sin razón aparente suena la canción de Queen en la rocola, y una simple coreografía con palos de billar y un viejo muerto viviente se convierte en una escena de culto. Para rematar, afuera los zombis que intentan entrar al Winchester Tavern hacen de multitud enloquecida en un recital de Freddie Mercury.

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