El exfiscal Martínez Neira debe salvar su honor

Pocos funcionarios han sido tan controvertidos como el exfiscal Néstor Humberto Martínez Neira, hijo de uno de los hombres más queridos por los colombianos, Humberto Martínez Salcedo.

El fino humorista político encarnó al ‘maistro‘ Salustiano Tapias, personaje de palustre, gorra y overol que representó al sufrido pueblo colombiano por muchos años. A los jóvenes que no conocieron al papá del exfiscal se les podría decir que él fue la fuente de inspiración para que Jaime Garzón cultivara ese tipo de humor comprometido que llevó a que el paramilitarismo y miembros de la fuerza pública lo asesinaran.

Se podría afirmar que el ilustrador de zapatos de Jaime Garzón, Heriberto De La Calle, es el hijo literario del Salustiano Tapias, de Humberto Martínez. De pronto, por eso, en una entrevista que el lustrador le hizo a Martínez Neira, cuando era ministro del Interior de Pastrana, le soltó este latigazo: “¿Quién iba a saber que le iba a salir un hijo así de cafre?”

Jaime Garzón, como su personaje Heriberto de la Calle, con Néstor Humberto Martínez (1998).

No era para menos, pues mientras el padre del exfiscal —un auténtico hombre de honor— fue sancionado por cuatro gobiernos para intentar callarlo, su hijo desarrolló su carrera cercana a los poderosos, a las multinacionales, tanto en los altos cargos como en su ejercicio profesional, mostrando muy poca empatía con los sectores populares. La hoy senadora Aída Abella, cuando Martínez fue elegido fiscal, declaró: “Los dueños de este país tendrán fiscal, pero los pobres, no”.

Lo que no se puede negar es que Martínez Neira es un hombre astuto, que heredó de su padre una poderosa inteligencia que le ha permitido navegar por mares tempestuosos, como el del Cartel de la Toga; el de Odebrecht, por el cual le acomodaron el remoquete de Doctor Cianuro; por acusaciones de bienes ocultos; por el del corrupto fiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno; por el caso Hyundai, por el supuesto tráfico de influencias en la rectoría de la universidad Sergio Arboleda, por el de Seuxis Paucias Hernández, conocido como Jesús Santrich; y otros más.

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A propósito del caso Santrich, la mecha se volvió a prender la semana pasada por la publicación de un anexo que, al final, resultó no ser parte del informe final de la Comisión de la Verdad en el que se insistía que su captura fue el resultado de un entrampamiento de la DEA, que contó con el apoyo de la Fiscalía General de la República de Néstor Humberto Martínez Neira.

El exfiscal salió a los medios a desmentir dichas afirmaciones, explicando que su entidad jamás entregó cocaína, sino que esta era del propio Santrich, ni participó en ningún entrampamiento con la DEA. Adujo como prueba que los compinches del guerrillero fueron extraditados y ya se declararon culpables en una corte de Nueva York.

La verdad es que sus declaraciones no alcanzan a esclarecer las dudas que quedaron por su actuación en la Fiscalía, en un caso que tuvo mayores consecuencias que la de la muerte del sarcástico Representante a la Cámara del partido de los Comunes.

Todo empezó el 9 de abril de 2018, cuando el fiscal Martínez Neira, en rueda de prensa, informó que había capturado a Jesús Santrich en cumplimiento de una orden de captura internacional con fines comerciales de extradición.

La reacción del país fue de estupor y rabia, pues una parte de este no podía entender, ni aceptar, ni perdonar, que un negociador de las Farc en la Habana llegare a traicionar al país de manera tan grotesca y miserable.

Así como tampoco, otra parte del país podía aceptar que nadie, absolutamente nadie, ni siquiera la Fiscalía o la Administración de Control de Drogas (DEA), pudiera colocarle trampas a la implementación del Acuerdo de Paz.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) abocó el conocimiento del presunto delito responde con el narcotráfico y, 40 días después de su captura, los magistrados de la Sección de Revisión de la JEP le otorgaron a Santrich la garantía de no extradición y ordenaron su libertad inmediata.

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Las principales irregularidades que la JEP señaló en su providencia fueron que la Fiscalía omitió tramitar la asistencia judicial y permitió que agentes de la DEA realizaran operaciones encubiertas sin contar con las autorizaciones, pues eso “constituye un atentado a la soberanía nacional”; recordó que, según la Corte Constitucional, “no podrá el Estado inducir a las personas a cometer conductas ilícitas para las cuales ellas mismas no estaban predispuestas”; aseguró que tampoco tenían autorización de un juez de garantías para ingresar a la casa de Santrich; y que las pocas pruebas en su contra le fueron entregadas a la JEP con vicios de ilicitud e ilegalidad.

Como consecuencia del fallo, Néstor Humberto renunció a la Fiscalía el mismo 15 de mayo —aparentemente abatido y fracasado— con una explosiva carta pública contra la JEP en la que vaticinaba: “en adelante los delitos permanentes de narcotráfico no podrán ser investigados por la justicia ordinaria y se juzgarán por la JEP con un sistema de beneficios”.

Cuatro días más tarde, el 19 de mayo, en cumplimiento de la orden de la JEP, Santrich salió de La Picota en silla de ruedas, pero fue recapturado por agentes de la Fiscalía, el Cuerpo Técnico de Investigación Criminal y Judicial (CT)I y el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), y llevado en helicóptero al Búnker de la fiscalía.

Situación que tampoco prosperó en la práctica, pues la Corte Suprema de Justicia ordenó, nuevamente, por su condición de aforado, su libertad.

Lo más calamitoso para la implementación del proceso de paz fue que jefes de las guerrillas de las Farc, como Luciano Marín, Iván Márquez; Hernán Darío Velásquez, El Paisa; y, posteriormente, el propio Santrich, terminaron por apartarse de la implementación de los acuerdos y se fueron para el monte, de nuevo, a recrudecer la interminable guerra.

Por todo esto no se trata de que, como lo propuso Martínez Neira, se integre un extravagante y anacrónico “tribunal de honor Javeriano”, sino de que el propio exfiscal —como mínimo— le solicite a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes que lo investigue y determine si, eventualmente, incurrió en delitos, y amerita o no que la Corte Suprema asuma el respectivo juicio. Porque este caso tiene que dilucidarse por el canal que la Constitución Política tiene establecido. Así salvaría su honor y, de pronto, los representantes terminen archivándolo como por el proceso del caso Odebrecht.

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6 Comentarios

  1. Alvaro Estrada C

    Muy bien Dr. Pedro Luis así es como se desenmascaran estos corruptos q se han convertido en una roya para desangrar a este noble país Combiano.

  2. Ernesto Díaz Ruiz

    El progenitor de “Cianuro” debe “revolcarse en su tumba”, ante el devenir de su vástago.
    La única otra historia similar, pero pal otro lado, es la de Álvaro Gómez Hurtado.
    Sin embargo, el hijo de Salustiano con sus nefastas acciones no logra opacar las de su padre.
    Trajiste a mi recuerdo a uno de los más queridos hombres de la farándula. En su momento, junto con Pachecho, se robaron el corazón de la gente. El uno con su agudeza sarcástica y el otro con su honesta generosidad. Ambos incansables trabajadores.
    Humberto, el bumangués, abogado de la nacho fue, entre otras cosas, subdirector de la Televisora Nacional y profesor de radio y teatro en la Javeriana, la Tadeo y la Central. También escribió para El Espectador. De la radio recuerdo sus programas El pereque y El corcho; muy populares.
    Siempre que me entero de lo que hace su hijo, pienso en lo triste que deria sentirse si lo hubiera visto. Menos mal que no.
    Ahora que lo pienso, Pedro, el humor campechano de tus cuentos costumbristas es muy similar al de algunos textos del personaje de “Yo y tú” y de “Mamagay”, ese obrero de la construcción que inspiró a nuestro muy querido Heriberto de la Calle.
    Nestor Humberto tiene deudas con la justicia y con la historia (y con la paz), que no puede saldar con la herencia de su apellido. Debe -o debería- enfrentar sus actos con la gallardía con que su padre enfrentó los suyos.
    Abrazo grande Pedroluis.

  3. Alfonso Díaz Bonilla

    Pedro Luis, tus comentarios nos hacen ver la realidad de lo que pasa en nuestro amado país, que con tu sagacidad intelectual nos hace ver la corrupción de nuestros próceres de la actualidad, empezando por el exfiscal Néstor Humberto Cianuro quien se contaminó con los demás corruptos como los de Odebreth y muchos entrampamientos a la justicia colombiana y engaño a nuestro amado pueblo. Gracias Pedro por todas tus columnas que leo con mucho entusiasmo.

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