‘El olvido que seremos’: libro, película y ahora novela gráfica

El libro de Héctor Abad Faciolince no solo llegará al cine en junio. Este jueves también saldrá en cómic. Así ha sido el reto de llevar esta conmovedora historia a otros formatos. 

A Héctor Abad Faciolince, El olvido que seremos le salió de las entrañas. En varias entrevistas ha dicho que el proceso fue como si sacara de adentro algo muy importante. “A veces como un tumor, a veces como un hijo”.

Y no es para menos: tenía que hablar de la muerte de su padre, una tragedia sin nombre que para el momento de la escritura aún no había cicatrizado. El resultado, sin embargo, fue todo un fenómeno editorial. 

Este año, de hecho, al libro (uno de los más vendidos de las últimas décadas en Colombia) se le suma una película de Fernando Trueba, que se estrenará el 1 de junio, y que ya ganó un premio Goya como mejor película iberoamericana.

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También una novela gráfica, editada por Salamandra, que será lanzada este jueves 6 de mayo. Una forma de llevar la historia a otros públicos.

Diario Criterio explora cómo fue el reto de transformar esta historia a cada uno de sus nuevos formatos: 

La novela gráfica: la nueva aventura

La idea de llevar El olvido que seremos a novela gráfica fue de la editora colombiana Catalina Mejía, de Salamandra Graphics, quien quería un libro en formato cómic que pudiera gustar en el mercado de América Latina y en España. 

Le encargó ese trabajo al ilustrador catalán Tyto Alba, quien se leyó el libro (que no conocía) y le encantó. 

“Siempre es difícil adaptar una historia real: no es fácil eliminar cosas para resumir sin sentir que estás mutilando el libro. Así que seguí la historia literalmente capítulo a capítulo, aunque finalmente eliminé uno que sentía que no encajaba en el ritmo que tomaba el cómic”, le explicó Alba a Diario Criterio. 

Durante ese proceso contó con la ayuda del propio Héctor Abad, quien estaba bastante emocionado con el proyecto. Él, de hecho, le pasó fotos y documentos para que pudiera dibujar a los personajes reales.

“Es la historia de un héroe real, de cómo los héroes no son guerrilleros ni tipos forzudos o con poderes sobrenaturales, sino que pueden ser personas aparentemente corrientes”.

“Fue increíblemente amable y simpático conmigo. A él le entusiasmaba el proyecto y lo enseñaba a su familia y amigos, me dio muchos ánimos y mucha libertad. Tenía mucho respeto con lo que hacía y me animaba a tomarlo como algo independiente de su novela”, recuerda el ilustrador.

Al final, la historia conserva su esencia: una relación de amor entre un padre y un hijo, y el ejemplo de “un héroe real, de cómo los héroes no son guerrilleros ni tipos forzudos o con poderes sobrenaturales, sino que pueden ser personas aparentemente corrientes”. 

El resultado se verá desde este jueves en librerías de España y de Colombia. 

La película: un proyecto ganador 

La idea inicial de llevar el libro al cine fue de Gonzalo Córdoba, el presidente de Caracol Televisión, cuando vio la edición 35 del libro en un aeropuerto. Héctor Abad aceptó la propuesta y ahí propuso al cineasta español Fernando Trueba como el director.

Trueba, ganador del Óscar en 1992 por Bellé Époque, siempre ha dicho que el libro es uno de sus favoritos y por eso, al inicio, se negó. “¿Cómo competir con algo tan verdadero, tan esencial, tan delicado, tan doloroso, tan real? Mi primera reflexión fue de desconfianza, susto, miedo”, explicó en una entrevista. 

Pero luego de pensarlo mucho, terminó aceptando. “Finalmente un día empecé a soñar con la película, literalmente, a soñar que estaba rodándola. Y por experiencia ya sé que cuando esto ocurre, la película es inevitable”. 

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El primer reto al que se enfrentó fue el de cómo trasladar a la pantalla una historia que dura 20 años. Algo que solucionó con dos estilos distintos, pero complementarios: uno para la infancia del hijo, y otro para la época del asesinato del padre.  

El segundo fue el de cómo llevar una obra tan poética y tan evocativa a un guion para cine. Ese recayó en su hermano, el cineasta y escritor David Trueba, otro fanático del libro de Abad Faciolince. 

“Al inicio uno dice ¿cómo transportas esto al cine?… Pero la clave fue buscar la esencia del libro y una vez la encontré,  renuncié a la letra, porque esa letra es del escritor y no se puede trasladar”, explicó este. 

“El autor habla sin rencor, sin odio, sin ánimo de retaliación. Tiene la distancia y la serenidad que se adquiere después de que las lágrimas se han secado”, Luis Fernando Afanador. 

El resultado le gustó a Héctor Abad (quien tenía tanto miedo de que no le gustara que duró dos mes sin leer el guion), que la película arrancó grabaciones en Medellín, con la producción de Dago García. 

La película se podrá ver en Colombia desde el 1 de junio. Ya ganó el premio Goya a la mejor película iberoamericana, y el premio al mejor filme del Festival Cinehorizontes, en Marsella (Francia). Además, estuvo en festivales como San Sebastián y Cannes.

El libro: el origen de todo

El crítico literario Luis Fernando Afanador recuerda que cuando salió el libro de El olvido que seremos, la editorial imprimió muy pocos ejemplares. A la semana, sin embargo, ya se habían acabado. 

“Fue desbordada por el voz a voz y claramente no le apostó mucho, tal vez porque era autobiográfico y no una novela”, recuerda. “Lo leí en esos días y me atrapó y me conmovió su narración. ¿Por qué gustó tanto en aquel 2006, antes de que fuera un libro famoso? Porque por primera vez oíamos a una víctima de nuestro conflicto colombiano”.

Y es que en el libro, Héctor Abad Faciolince hablaba sin reservas (ni pudor) sobre cómo lo marcó el asesinato de Héctor Abad Gómez, su papá, un médico salubrista antioqueño y defensor de los derechos humanos. 

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Era una elegía y una evocación al hombre más importante de su vida. La historia de un amor entre un padre y su hijo que había pasado por varias etapas (de acercamiento y distanciamiento) y que había acabado abruptamente. 

“El autor habla sin rencor, sin odio, sin ánimo de retaliación. Tiene la distancia y la serenidad que se adquiere después de que las lágrimas se han secado. 

Y también, transmite honestidad: un deseo sincero de encontrar la verdad, o mejor, su verdad, porque se trata de un libro muy personal, íntimo, que va hasta el límite de lo humanamente confesable”, recuerda Afanador. 

Esa fórmula gustó: no solo vendió más de 300.000 copias, sino que fue best-seller durante más de dos años en Colombia. En el mundo no fue la excepción: ha sido traducido a 12 lenguas y vendido en más de 20 países, y ganó premios en Estados Unidos y Portugal.

11 Comentarios

  1. Un profesor de español en el colegio nos hizo estampar esta frase en la primer pagina de nuestro cuaderno “El que no lee, no se humaniza”

    Definitivamente la lectura es valiosa. A temprana edad permite desarrollar la imaginación y más adelante, permite formar criterio propio y ampliar el horizonte cognitivo. Las nuevas tecnologías, y las dinámicas sociales actuales han ido relegando la lectura a segundos planos, al punto que son pocos nuestros jóvenes que leen hoy en día.

  2. José Miguel Figueroa Serrano

    Qué buena idea esto de publicar obras literarias en cómics.
    …leer debería ser, el postre que requiere la mente y el espíritu, para poder disfrutar la libertad de discernir y respetar la opinión de los demás, así no estemos de acuerdo.

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