‘El Paciente’, una serie imperdible para salir del diván

The Patient’ (el paciente), una serie para quienes vamos al psicólogo (o sea, para todos, porque todos deberíamos ir), pero también una de las mejores para quienes buscan un buen recomendado para ver.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos encontrado en un cuarto de paredes blancas (o beige, en mi experiencia), cuadros o posters de montañas; paisajes europeos o atlas; a veces, un reloj de pared o dos materas súper bien cuidadas; una caja de pañuelos y un sofá o demasiado cómodo o demasiado incomodo, hablando con el psicólogo que nuestros amigos nos recomendaron o que encontramos porque ya era hora de sentarse en el diván y unir las piezas para bajarle a la ansiedad y la angustia de existir en el momento y el ahora que nos tocó.

Este escenario no tiene nada de nuevo. Lo llamativo, digámosle así, es el sentimiento que a veces nos da —cuando nos está yendo muy bien (o muy mal) en terapia— de querer tener un acceso casi directo, a cualquier hora del día, a nuestro psicólogo. Casi como si ese personaje que tiene acceso directo a nuestros pensamientos viviera en nuestra casa.

Bueno, puede que hasta ese punto no lo hayamos considerado, porque tenemos la suerte de estar a una llamada o un WhatsApp de distancia del terapeuta. El extremo está propuesto, de una manera magistral, en la miniserie El paciente (The Patient), donde el asesino de la serie Sam (Domhnall Gleeson) secuestra su psicólogo, el doctor Strauss (Steve Carrell) cuando se da cuenta de que la terapia tradicional, al menos para él, no funciona.

Últimamente, tiendo a disfrutar mucho más las miniseries que los programas de cinco o más temporadas. Funciona muchas veces mejor construir entre ocho y diez episodios con un guion excelente y una historia interesante que invertirle años a una trama que podría terminar decepcionando tanto a sus personajes, la construcción de su ethos, como a su audiencia (como me referí a Game of Thrones en mi artículo de diciembre… Prometo que algún día lo superaré). 

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El espacio narrativo de una miniserie es más reducido y por esto mismo no existen tantas oportunidades de traicionar la historia que se quiere contar, logrando, al mismo tiempo, que impacte a su audiencia lo suficiente para que salgamos a recomendarla como locos o nos deje pensando por semanas en lo que vimos.

The patient, sin exagerar, puede ser una de las mejores miniseries de los últimos años, por lo menos, de las que he visto, porque logra llevar un escenario común o familiar de una terapia hasta las últimas consecuencias imaginables por una persona común y corriente.

'The Patient' ('El paciente'), con Sam (Domhnall Gleeson) (derecha) y el doctor Strauss (Steve Carrell) (izquierda).
The Patient (El paciente), con Sam (Domhnall Gleeson) (derecha) y el doctor Strauss (Steve Carrell) (izquierda).

Es una clase magistral de suspenso, con algunos elementos increíblemente cómicos que te llevan a las lágrimas, tanto de la risa (por lo absurdo de la situación) como de la tristeza (por lo trágico, de nuevo, de la situación).

Las sesiones entre Sam (Gleeson) y el Dr. Strauss (Carrell) solo podrían describirse como mundanamente estresantes.

Sam es inspector de restaurantes y ama la comida, y es, muchas veces, alrededor de la cena que logra progresar en su objetivo: dejar de matar.

Por su lado, el Strauss está pasando por el peor momento de su vida: su esposa acaba de morir, su relación con su hijo, Ezra, se deteriora cada vez más.

Y termina secuestrado por uno de sus pacientes.

Aun así, el doctor Strauss busca la manera de tratar a su paciente de acuerdo con lo que él necesita y siente, mientras se mantiene con vida. Esto hace que la dinámica entre ambos personajes sea lo que determine el ritmo de la historia y haga que los espectadores se mantengan pegados a la pantalla por 10 episodios.

Hay dos elementos que hacen que esta serie sea imperdible para aquellos que disfruten de un buen thriller o que simplemente vayan a terapia: la actuación de Domhnall Gleeson y cómo el Dr. Strauss se resguarda en su fe judía para lograr comprender la situación en la que se encuentra y lidiar con el trauma de su pasado.

Domhnall Gleeson es, en mi opinión, muy subvalorado como actor, ya que en todos los papeles que lo he visto (desde Harry Potter hasta Exmachina) logra transformarse casi por completo. The patient le permite, realmente, demostrar su rango, logrando que sintiera simpatía y hasta cariño por Sam, sin perder de vista su retorcida forma de ver el mundo.

Me reí y sufrí con Sam lo que hace mucho no lo hacía con cualquier personaje en televisión, cine o incluso en un libro.

Ahora, sobre el judaísmo del doctor Strauss, este demuestra que la religión en la que crecemos impacta diferentes aspectos de la vida de cualquier individuo y, en muchos casos, reduce nuestra capacidad de vernos reflejados en la experiencia religiosa de otra persona.

Alan Strauss tenía muy clara su identidad judía, lo cual chocaba directamente con su incapacidad de ponerse en los zapatos de su hijo, igualmente judío, pero ortodoxo. El conflicto parece religioso y, aunque este es un aspecto importante para ambos personajes, termina siendo una descripción muy conmovedora del amor entre padres e hijos y cómo crecemos con ese amor tan profundo que a veces no nos deja ver quién es el otro realmente (este se ve con más fuerza en el octavo capítulo de la serie, Ezra).

Así sea por curiosidad morbosa, por saber cómo es la cita de un asesino en serie con el psicólogo o porque está buscando algo muy bueno para ver este principio de año, y manteniéndose en mi lista de las mejores plataformas para ver series en este momento, descárguese Star+ y véase The Patient.

@Queleeisabel

7 Comentarios

  1. Excelente la forma como describes la serie invitándo a verla , motivando , pero sin darnos detalles que puedan dañar la emoción que se pueda dar al verla

  2. Realmente fascinante la forma como narra desde su perspectiva, como ha llamado la atención esta miniserie “El Paciente”, que deja un abreboca para no dejar de ver esta miniserie

  3. Suena muy interesante la serie ya que me parece que da una perspectiva diferente a este relación entre paciente- terapeuta y la dependencia que alguien puede llegar a tener de la ayuda extra que nos ofrece la terapia. Definitivamente la pondré en mis series para ver este año.

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