El Salvador, primer país en legalizar el bitcóin; ¿qué pasará?

La medida significa que cualquier ciudadano o entidad puede pagar transacciones o título usando esa criptomoneda y que los cambios entre bitcóin y el dólar —la moneda que usa el país— a partir de ahora no tendrán algún impuesto asociado.

La disposición entrará en vigencia en los próximos días, pero hay muchas dudas de si el país tendrá la infraestructura suficiente para enfrentar este desafío.

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Desde el punto de vista económico las implicaciones pueden ser amplias y, en algunas circunstancias, hasta catastróficas: el bitcóin tiene fluctuaciones muy bruscas que, de acuerdo con GP Morgan, han alcanzado hasta el 73 por ciento, lo que podría llevar al país a una inestabilidad financiera sin precedentes e imposible de controlar o sopesar.

Es decir, un pequeño propietario podría vender su casa, recibir bitcóin como parte de pago y al día siguiente haber perdido 20, 30 o 50 por ciento de su dinero. El caso contrario también puede suceder, que de la noche a la mañana su capital se incremente astronómicamente.

¿Qué busca El Salvador con esta medida?

Es difícil entender cuál es el propósito del presidente Nayib Bukele y los miembros de su partido —mayoritario en el Congreso y que fueron los artífices del proyecto—, sobre todo porque lo hecho va contra la tendencia mundial, que es más bien el restringir el uso de las criptomonedas.

De hecho, la Asociación Nacional de Finanzas de Internet de China (NIFA, sigla en inglés), la Asociación Bancaria de China (CBA) y la Asociación de Pagos y Compensación de China acaban de tomar fuerte medidas en contra del bitcóin, calificándolo de instrumento “grave peligro para la seguridad de las inversiones y el orden económico y financiero” y prohibiendo su uso en las transacciones y servicios que realizan dichas entidades.

Bukele, por su parte, ha dicho que está cumpliendo con una promesa de campaña y ahora promete construir “una infraestructura satelital” para que los habitantes de zonas rurales de su país puedan acceder a los bitcóins.

Además, el presidente ha confirmado que Tron, popular plataforma de criptomonedas, establecerá una oficina en El Salvador. Esta noticia ha sido celebrada por Justin Sun, fundador de Tron.

Al entusiasmo de Bukele se le suman lecturas más optimistas, como la de Avik Roy, en Forbes, que asegura que “El Salvador podría convertirse en uno de los centros monetarios más importantes del mundo”.

El problema de la renuncia al control de la moneda

En todo caso, a pesar del optimismo de Bukele, una vez se acepta una moneda extranjera en el territorio, el manejo político (autonomía) del tipo de cambio, entre otros, se pierde. De tal manera que ya no se pueden hacer, por ejemplo, equilibrios de balanza comercial vía ajuste del valor de cambio. Ahora bien, los salvadoreños ya habían perdido este instrumento al aceptar el dólar como su moneda natural. Sin embargo, con el bitcóin la cosa se hacer peor porque ahora también será sumamente difícil restringir “el circulante”, lo que podría implicar fenómenos de inflación.

¿El otro problema del bitcóin que comprometerá a El Salvador?

Seguramente se verán flujos importantes de dinero bitcóin que entren a El Salvador para comprar materias primas y bienes salvadoreños, lo que, obviamente, es positivo. No obstante, dado que por la naturaleza del bitcóin es sumamente difícil rastrear, tanto sus dueños anteriores como el origen de los fondos con que se lo compra, El Salvador podría convertirse en un mercado negro de armas, drogas y otros bienes ilícitos.

1 Comentarios

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