El sur de Bogotá, entre la resistencia y la violencia

Este miércoles, la capital vivió otra jornada de fuertes enfrentamientos entre manifestantes y miembros de la fuerza pública. Mientras el distrito asegura que la jornada dejó 29 heridos, organizaciones reportan cerca de 139. ¿Qué fue lo que pasó?

La localidad de Usme y los alrededores del portal Américas fueron, nuevamente, el escenario de marchas y protestas pacíficas que se vieron afectadas por actos de vandalismo y por el uso de la fuerza por parte de agentes de la Policía y el Esmad.

El día comenzó con las expresiones artísticas y culturales de varios manifestantes que, desde hace algunos días, vienen exigiendo un alto a la violencia policial como parte de un paquete de reclamos al Gobierno y las autoridades locales.

Sin embargo, antes del mediodía, se presentaron los primeros conflictos. Según informes del distrito, desconocidos atacaron a la Policía, los gestores de convivencia y las instalaciones del SuperCADE Américas, el cual está ubicado junto al portal de TransMilenio.

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Estos hechos habrían desencadenado la reacción de la fuerza pública, la cual ha sido denunciada por manifestantes y usuarios de redes sociales como violenta y alejada de los protocolos de respeto a los derechos humanos.

Las organizaciones sociales crearon cordones humanitarios para así tratar de persuadir a los miembros del Esmad para que dejaran de lanzar gases lacrimógenos y bombas aturdidoras, pues en el lugar hacían presencia menores, adultos mayores y personas que no participaban de las movilizaciones.

La situación era caótica, pues los enfrentamientos se presentaban en varios puntos de la localidad de Usme, como los barrios Yomasa, Santa Librada y Tenerife. Uno de los momentos más impactantes y que generó indignación fue el ataque a un grupo de jóvenes de la llamada primera línea.

El hecho quedó registrado en video y fue criticado por la propia alcaldesa Claudia López, quien aseguró: “condeno rotundamente los casos de abuso policial como este”.

Hasta el momento se conoce que el joven herido es Jonathan Guarnizo, quien se ve en el video alejándose de la confrontación mientras porta un escudo de la primera línea. En las imágenes se observa cómo Guarnizo es impactado por la espalda por lo que sería un proyectil de gas lacrimógeno.

El caso de este joven es solo uno en la larga lista de víctimas de la violenta jornada del miércoles. Entre los afectados se encuentran tanto manifestantes como agentes de la Policía. Inicialmente, el Distrito, en cabeza de la Secretaría de Gobierno, anunció que los heridos eran 24 civiles y cinco uniformados.

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Estos datos fueron rápidamente contrastados con el informe de la Cruz Roja. La institución humanitaria registró 139 afectados este miércoles, de los cuales 134 son civiles y cinco policías. En el reporte también señala que se presentaron afecciones en ojos y vías respiratorios, heridos con arma blanca y hasta intoxicaciones.

La diferencia en las dos estadísticas despertó polémica y rápidamente llovieron las críticas sobre el papel de la alcaldía en el control de las manifestaciones.

Incluso, la alcaldesa dio crédito a los datos de la Cruz Roja y dijo este jueves: “Agradezco a misión médica y Cruz Roja que atendieron 139 ciudadanos afectados en Usme, de los cuales 115 tienen afectaciones menores de irritación lacrimal y de garganta por gases lacrimógenos y 24 tuvieron heridas por golpes/objetos”.

Por ahora, la Secretaría de Gobierno anunció que se encuentra visitando a los heridos y escuchando los testimonios para iniciar las investigaciones pertinentes.

En el sector de las Américas, las protestas han transcurrido entre la resistencia pacífica de algunos manifestantes, como es el caso de las madres de la primera línea y los ataques y provocaciones contra la fuerza pública. En la jornada de ayer fueron capturadas 28 personas, ocho de las cuales están en proceso de judicialización en la URI de Kennedy.

A pocas horas para que se cumpla el primer mes del paro y para que se presente otra movilización masiva en las diferentes ciudades, el panorama en el sur de Bogotá es complejo. A las numerosas denuncias de abuso policial y vandalismo, se suma la inconformidad de los vecinos del sector, quienes reclaman el derecho a trabajar y movilizarse libremente.

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