¿Es posible la propuesta de Petro de lograr una negociación exprés con el ELN?

Según expertos, la propuesta de Gustavo Petro de una impulsar una rápida negociación con el ELN que culmine con su desmovilización desconoce las dinámicas de esa guerrilla y la complejidad de abordar un proceso de paz.

Hace un par de semanas, Gustavo Petro concedió una entrevista al portal periodístico español Público titulada ‘Un acuerdo de paz con el ELN y el desmantelamiento pacífico del narcotráfico es posible en Colombia‘. Al hablar sobre orden público, la directora de Público, Esther Rebollo, le preguntó al precandidato a la presidencia: “¿Cómo va a controlar a las bandas del narcotráfico, a la guerrilla del ELN, a las disidencias de las Farc?“.

Petro respondió: “Tengo un reto ambicioso y la realidad es que hay miles de hombres armados bajo diferentes agrupaciones todas ligadas al narcotráfico. Proponemos un desarme para lo que queda de la vieja insurgencia, un diálogo político rápido, y ahí incluyo al ELN (Ejército de Liberación Nacional) y a las disidencias de las FARC, que se forjaron porque Duque saboteó el acuerdo de paz, y ese acuerdo debe cumplirse. El ELN puede dejar las armas en el corto plazo en medio de un proceso de profundización democrática“.

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Días después, Gustavo Bolívar publicó un trino que decía, entre otras cosas, que en los primeros 100 días de un posible gobierno del Pacto Histórico “se buscará con afán la paz grande“. Luego, en el debate presidencial organizado por el grupo Prisa, Petro aterrizó un poco más su propuesta de paz. Dijo que retomaría las negociaciones iniciadas por el gobierno de Juan Manuel Santos y que para solucionar el problema de las disidencias de las Farc tomaría como base el acuerdo de La Habana.

La paz con el ELN, promesa difícil de cumplir

Pese al optimismo de Petro y sus seguidores, alcanzar de manera rápida la paz con el ELN —o por lo menos la desmovilización— es una ilusión. Exnegociadores, expertos en temas de paz y hasta la historia de esta guerrilla sugieren que la propuesta no tiene una base realista.

En su entrevista concedida al Diario Criterio, Humberto de la Calle se refirió al tema y dijo: “Me parece un chiste. Es imposible. Es no conocer la complejidad de un proceso. Nosotros nos sentamos en La Habana después de una fase secreta y con una agenda por primera vez precisa de seis puntos. Eso nos llevó años. Nosotros habitamos en dos minutos”.

Yo digo que nosotros estábamos en la tierra y las Farc en marte. Eran dos visiones y la de ellos con una lógica interna. Muchos amigos, me decían: ‘Es mamey para ustedes negociar con unos campesinos ignorantes’. Eso no es así. Las Farc tenían una visión coherente dentro de sí, totalmente contraria y distinta a lo que nosotros pensábamos. Llegar a un acuerdo en el punto uno fue muy difícil“.

Por otro lado, todavía no se tiene claro qué exigencias previas fijaría Petro en una posible negociación con el ELN. Históricamente, uno de los tantos escollos que ha frenado los diálogos con esta guerrilla es el tema del secuestro.

El gobierno de Juan Manuel Santos comenzó a cercamientos con el ELN en 2013. Tras idas y venidas, en 2016 se pudo firmar una acuerdo para sentarse en la mesa de dialogo, pero esto solo fue posible un año después porque el ELN se negaba a abandonar el secuestro, una exigencia hecha por Santos. En ese orden de ideas, ¿Petro exigirá que ELN abandone el secuestro para iniciar los diálogos?

Por otra parte, ¿estará Petro consiente de que hay una profunda brecha o división entre los líderes históricos del ELN, partidarios de los diálogos y los comandantes militares de los distintos frentes de guerra como alias Pablito? Ante la profunda federalización del ELN en los últimos años y del predominio del ala guerrerista en el ELN, ¿cuál sería estrategia u hoja de ruta para negociar con esta guerrilla? ¿Optaría por negociar con su Comando Central o lo haría con cada frente guerra o de manera regional? ¿A comandantes como Pablito o alias La Abuela les interesaría continuar con el proceso de paz que dejó Santos?

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Las dudas de cómo sería una paz rápida en un posible gobierno de Petro aumentan si se suma su estrategia para silenciar los fusiles de las disidencias de las Farc y de organizaciones criminales como el Clan del Golfo. El problema radica en que en cualquier tipo de negociación ya sea política o de sometimiento se debe contar con las expectativas del otro. Conciliar las posiciones de los bandos y llegar a acuerdos no es fácil y puede durar años. De eso dan cuenta la historia de los procesos de paz en el país.

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