Emcali: ¿Por qué pagaron esos precios por televisores, proyectores y sillas?

Diario Criterio tuvo acceso a un documento a través del cual se justificarían los exagerados precios para el mobiliario de Emcali.

Este medio accedió a un documento firmado por el representante legal de la unión temporal AMI 2022 a través del cual el contratista explica los valores cobrados por los televisores, proyectores y sillas ergonómicas.

Como se recordará, ese contrato por valor de 216.000 millones de pesos para construir y dotar dos centros de control inteligente para Emcali e instalar cerca de 100.000 contadores, causó revuelo luego de conocerse las denuncias sobre los valores que se pagaron por algunos electrodomésticos y mobiliario.

Aunque el contrato tiene una infinidad de ítems, los precios que más polémica causaron fueron los pagados por dos televisores Smart de 55 pulgadas, a 43 millones de pesos cada uno; proyectores a 750 millones de pesos y sillas ergonómicas a 17 millones de pesos cada una.

El escándalo ya cobró la cabeza del gerente de Emcali, Juan Diego Flórez, quien renunció en medio de la presión mediática.

La polémica sigue creciendo y tiene en el ojo del huracán al alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina y a su junta directiva dentro de la empresa de servicios públicos. Este viernes 23 de septiembre los trabajadores sindicalizados de la entidad protestaban en las afueras del Centro Administrativo Municipal (CAM) exigiendo la renuncia del mandatario.

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Los televisores para Emcali

Foto: Barco.com

Este medio conoció un documento enviado a la gerencia de Emcali y en el que se explicaría en detalle los valores cobrados por el contratista por esos electrodomésticos y mobiliario, motivo de la controversia.

Para empezar, aclaran que los dos televisores facturados están equipados con otros elementos que justifican el valor cobrado y que aparecen descritos en el documento del proceso de contratación denominado “características específicas”.

“Duele realmente el despliegue que se le ha dado a este “hecho”. ¿Podría racionalmente una entidad admitir que una mercancía que en el mercado vale X pesos, se el entregue por ocho o nueve veces más su valor?”, se pregunta el representante legal de la sociedad AMI en la carta.

El empresario paisa añade, “¿Y podría un contratista ser tan torpe en presentarse a un proceso licitatorio con semejante ventaja para los demás competidores dentro del proceso de selección pública y a sabiendas de lo que ello implica en materia de responsabilidad fiscal y penal?”.

En efecto, el documento del proceso contractual denominado “características específicas”, dice claramente que esos dos televisores deben contar con sistema de audio y dos sistemas denominados ClickShare.

“El contratista debe suministrar e instalar 2 monitores LCD de 55” con resolución 4k, conectividad wifi, uno en cada sala. El contratista debe suministrar e instalar 2 sistemas de audio y dos sistemas de colaboración inhalambrico ClickShare, uno para cada sala”, dice el documento de características específicas del contrato.

Resulta que el sistema CkickShare es un mecanismo inhalámbrico que permite la conectividad de esos televisores con cualquier dispositivo (portátil, tableta, etc) para compartir pantalla dentro de las salas de conferencias.

“Conecta automáticamente su ordenador portátil a cámaras, altavoces y barras de sonido de sala. Los flujos de reuniones inteligentes le guían en reuniones intuitivas y sin estrés. Comience en segundos. Sin cables, sin desorden, sin tiempo que perder”, dice la pieza publicitaria de ese dispositivo.

Según el contratista, esos componentes con seis controles adicionales, sumados al precio del televisor, impuestos y estampillas, arrojó el valor de 43 millones de pesos. La otra revelación que hizo es que esa transacción les arrojó una utilidad de 11 millones de pesos.

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Los proyectores para Emcali

Foto: tomada de Internet

La otra polémica giró en torno a los 1.500 millones de pesos que pagó Emcali por dos proyectores. Es decir, cada uno a un valor de 750 millones de pesos.

Para esa compra el contratista también tiene una explicación técnica y que aparece en el famoso documento del proceso contractual denominado “características específicas”.

Evidentemente, allí se habla claramente no de un proyector o pantalla, sino de un Video Wall-Controladora, algo muy distinto en materia técnica.

“(…) lo cual constituye una imprecisión técnica de alta envergadura, toda vez que las especificaciones técnicas del proceso de selección, describen claramente que el elemento que debe suministrar la contratista es un sistema de Video Wall- Controladora”, argumentó el contratista en el documento al cual tuvo acceso este medio.

Resulta que el Video Wall-Controladora es un dispositivo que reproduce una misma imagen, dividida en varias pantallas individuales, pero juntas. Mientras que el proyector lo que hace es mostrar esa misma imagen, pero en una pantalla.

“El video Wall podrá dividirse en pequeñas áreas de video virtuales de cualquier tamaño con la misma funcionalidad. Debe tener la capacidad de mostrar imágenes del servidor local de video Wall o de servidores remotos vía streaming video (envío/recepción de señales entre centros de control)”, dice el documento de características específicas en el proceso contractual.

Las sillas para Emcali

Foto: sillasergonomicas.com

La compra de 6 sillas ergonómicas, por valor de 18 millones de pesos cada una, fue la otra denuncia que generó indignación entre los caleños que siguen de cerca el escándalo al interior de Emcali.

Sobre esa compra y los valores cobrados el contratista explicó que “(…) toda vez que la misma debe cumplir con 11 requisitos especiales y con estándares de diseño determinados que hacen necesaria su diseño, fabricación e importación, y que debido a sus características y particularidades requieren de personal calificado para su elaboración desde fábrica, basada precisamente en el diseño requerido”.

Y agregó el contratista que así “Como en el caso del TV, no se trata de una silla cualquiera que se consigue en ‘Muebles Don Manuel’. Se trata de UN EQUIPO ERGONÓMICO. En lo relacionado con esta silla por valor de $17.968.474, resulta necesario remitirse a las especificaciones técnicas, anexo No. 2 del proceso de contratación”.

En síntesis, frente a los altos requisitos exigidos por Emcali, el contratista argumenta que para cumplir con lo establecido, las sillas prácticamente tuvieron que ser fabricadas, por lo que no costaron 18 millones de pesos cada una como se facturó en el contrato, sino 28 millones de pesos. Es decir, ellos asumieron una pérdida de diez millones de pesos por cada una de las sillas.

Más allá de las explicaciones del contratista y de las denuncias del sindicato, la última palabra en este escándalo, que apenas comienza, la tienen las autoridades que ya anunciaron investigaciones de oficio.

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