Emisoras de paz: la voz de los colombianos en las zonas afectadas por el conflicto

Fruto de los acuerdos de La Habana, ya existen 11 emisoras de paz que desempañan un papel crucial en difundir la cultura de reconciliación y en fomentar la identidad de los habitantes de las regiones rurales del país.

Los colombianos que viven en las grandes urbes poco conocen lo que sucede en esa Colombia rural, alejada de los grandes centros de producción económica. De hecho, muchos piensan que allí sus habitantes no necesitan de medios de comunicación, por el hecho de no estar inmersos en la cotidianidad de las ciudades, en donde suceden las cosas importantes.

Idea alejada de la realidad. Desde hace décadas, en las zonas rurales se ha creado un sistema de radiodifusión que permite comunicarse a los habitantes del campo. El mejor ejemplo de ello fue Radio Sutatenza, que entre la década de los cuarenta y los ochenta del siglo pasado, emitió programas educativos y culturales para el campo colombiano que terminaron también permeando a los sectores populares de las ciudades.

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Emisoras de paz: hijas de los acuerdos de La Habana

Ahora, las radios comunitarias y rurales tienen un nuevo impulso con la puesta en marcha de las emisoras de paz, fruto de los acuerdos de paz entre el Estado colombiano y la antigua guerrilla de las Farc. Su misión es hacer pedagogía para la paz, la convivencia y la reconciliación. Sin embargo, también se han vuelto una herramienta para que las poblaciones se informen sobre los hechos locales y nacionales, y para que los colombianos de las zonas rurales difundan su cultura.

Creadas en 2019 en las zonas afectadas por el conflicto y operadas por RTVC Sistema de Medios Públicos y Radio Nacional de Colombia, en la actualidad hay 11 emisoras de paz: Algeciras (Huila), Puerto Leguízamo (Putumayo), Arauquita (Arauca), El Tambo (Cauca), Bojayá (Chocó), Florida (Valle), Chaparral (Tolima), Ituango (Antioquia), Fonseca (La Guajira), Convención (Norte de Santander) y San Jacinto (Bolívar).

En las emisoras de paz trabajan 55 periodistas para crear información y una programación continua durante 24 horas al día. En cada una ellas se emiten 17 programas semanales, al mes, suman 68. A corte de diciembre de 2021, estas estaciones radiales superaron las 8.000 horas al aire.

Con el propósito de cumplir lo acordado en La Habana, el próximo mes de febrero entrará en operación una nueva emisora de paz en Mesetas (Meta), y otras cuatro más lo harán en 2022.

Más allá de la paz

Para nadie es un secreto que la región del Catatumbo atraviesa momentos difíciles de orden público. Es una zona en la que la violencia ha persistido luego de los acuerdos de paz con las Farc. No obstante, allí sus habitantes mantienen viva la esperanza de la paz. Con ese fin, en agosto de 2020 en el municipio de Convención, la puerta de entrada a Catatumbo, se fundó una emisora de paz.

Emisora de paz Convención
Geovanny Mejía Cantor, primero a la izquierda, lidera el equipo de periodismo de la emisora de Convención. Cortesía: RTVC

En casi año y medio de estar al aire, esta radiodifusora se ha convertido en un pilar de la cultura de los habitantes de la región y ha contribuido a fortalecer su identidad. “La Colombia rural se cuenta a través de historias, crónicas y reportajes narrados por los habitantes de la región, quienes tienen la oportunidad de dar a conocer su cultura, sus vivencias, sus costumbres y también sus esperanzas”, dice Geovanny Mejía, periodista de la emisora de paz de Catatumbo.

Esa misma percepción tiene Carolina Díaz, víctima de la violencia y periodista de la emisora de paz de Arauquita, que ahora busca escribir una nueva historia de la región desde el periodismo.

Desde lo rural –comenta Carolina– contamos las labores que realizan los campesinos, cómo apoyan a esa construcción de tejido social a través de sus cultivos, sus emprendimientos y cómo han podido evolucionar en el posconflicto. Nos gusta contar historias de paz y darles voz a indígenas, a víctimas del conflicto, a reincorporados, a líderes y lideresas sociales. Esas son las historias que contamos a través de nuestros micrófonos”.

Emisora de paz Arauquita.
Equipo Arauquita. Carolina Diaz, cuarta de izquierda a derecha. Cortesía: RTVC

Un espacio de identidad

De igual manera las otras emisoras de paz, además de fundir los acuerdos de La Habana y mensajes de reconciliación y convivencia, son altavoces de la cultura inmaterial de sus regiones. En Ituango, la emisora del pueblo se apuntó un éxito al transmitir el Festival de la Canción Nudo del Paramillo, lo mismo sucedió en San Jacinto, Bolívar, con la transmisión del Festival de Gaitas.

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Así, las emisoras de paz crean un sentido de pertenencia en las comunidades. Para Álvaro García, gerente de RTVC, que las radiodifusoras sean de la comunidad permite que la programación sea elaborada por sus propios miembros y que cumpla con las necesidades informativas de los territorios. García también destaca que esta característica impide que los micrófonos “se pongan al servicio de una causa política o ideológica”.

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