¿El 17 de junio de 1733 es la verdadera fecha de fundación de Cúcuta?

La fecha de fundación de la capital de Norte de Santander no corresponde al 17 de junio de 1733. Según el historiador Silvano Pabón, la titulación y erección parroquial se verificó el 20 de noviembre de 1734, mediante título de autoridad competente.

Por: Silvano Pabón Villamizar / Especial Diario Criterio

Estas líneas apuntan a una explicación comprensiva del proceso de erección parroquial y su trámite en las altas cortes de Santafé. Explican que los particulares no erigían o fundaban parroquias, sino que los encargados de hacerlo eran las autoridades eclesiásticas y del Estado. En ese sentido, la escritura de Doña Juana Rangel de Cuéllar del 17 de junio de 1733 no representa la fundación de San José de Cúcuta. Es solo uno de los 10 requisitos que debían cumplirse para surtir el acto administrativo que instituía el feligresado parroquial granadino.

La institucionalización o formalización del poblamiento de San José de Cúcuta se verificó oficialmente el 20 de noviembre de 1734, con el título de erección parroquial expedido por el presidente de la Real Audiencia, don Rafael de Eslava. Así, el 17 de junio no corresponde con la realidad histórica. La fecha fundacional de San José de Cúcuta es el 20 de noviembre.

Explicación historiográfica

A finales del siglo XVI la Corona española ordenó que las comunidades indígenas encomendadas debían poblarse como los pueblos de España, separados de los españoles. En 1602 se ordenó el primer poblamiento de los indios de los valles de Cúcuta, como la construcción de dos capillas doctrineras, las capillas de Cúcuta y Capacho, y se asignaron las tierras de sus resguardos. Las capillas se construyeron, pero los indígenas no se congregaron.

En 1623, en tiempos del visitador Villabona de Zubiaurre, se volvió a hacer un segundo intento, pero los terratenientes agroganaderos de la región lo impidieron porque perdían la mano de obra. En 1641, con la visita del doctor Don Diego de Carrasquilla Maldonado, oidor de la Real Audiencia, se logró definitivamente el poblamiento de los indios de Cúcuta sobre la margen derecha del río Pamplona. Donde hoy se encuentra la plaza y templo parroquial de San Luis. A los indios se les asignaron las tierras de sus resguardos y se estableció la doctrina completa y estable para este pueblo.

Ahora bien, la población de blancos y mestizos tenía que asistir a esa capilla doctrinera para poder cumplir con sus preceptos religiosos. Al principio no hubo dificultades, pero a medida en que la población no indígena de los valles fue aumentando la cosa se complicó. Comenzaron así, en el siglo XVIII los conflictos entre los indios del pueblo de Cúcuta y sus agregados blancos y mestizos.

La fundación de Cúcuta

Los integrantes de este vecindario de la margen izquierda del río Pamplona decidieron presentar a las autoridades la iniciativa para erigirse en parroquia diocesana, segregada del pueblo de indios. Y así lo hicieron en el año de 1733. Los vecinos más notables y pudientes entregaron el proyecto al Tribunal Eclesiástico del Arzobispado de Santafé, donde les indicaron qué requisitos debían cumplir.

Además de suscribir un proyecto que diera las razones y argumentos que los hiciera merecedores a erigir una parroquia, los vecinos debían cumplir otros requerimientos. Entre estos se encontraban contar con el sitio y lugar para asentar la parroquia (para el caso, la escritura de doña Juana Rangel de Cuéllar). Garantizar la congrua y sustentación del cura, construir el templo parroquial, la casa del cura y la cárcel. Debían levantar un padrón del vecindario y conseguir certificaciones de los curas vecinos donde constara que no se oponían al proyecto.

Luego de cumplir los requisitos se debía responder a los reparos u oposición que se presentara al proyecto. Todo esto los vecinos notables lo lograron en algo más de un año. En noviembre de 1734, las autoridades eclesiástica y civil de Santafé promulgaron los actos administrativos que erigieron y titularon la parroquia de San Joseph del Guasimal.

EL papel de doña Juana Rangel

Esta pequeña exposición nos lleva a concluir que la escritura de donación de tierras de doña Juana Rangel de Cuéllar no constituye la fundación de San José de Cúcuta. Solo fue uno de los requisitos con que debió contar o resolver este vecindario para ser titulados como parroquia formal. La institucionalización de San Joseph del Guasimal ocurrió con la provisión de su Título de Erección Parroquia, dado el 20 de noviembre de 1734, por el presidente de la Real Audiencia de Santafé, don Rafael de Eslava.

En este punto radica la disfunción discursiva y cognitiva frente al hecho histórico en cuestión. La escritura de doña Juana Rangel de Cuéllar, fechada el 17 de junio de 1733, solo trata y obra en función del cumplimiento de un requisito temprano dentro del expediente. De hecho, con esa escritura aún no había seguridad alguna de tener éxito en el proyecto. Este documento por sí solo no representa ni puede considerarse como la fundación de San José de Cúcuta.

El proyecto de erección parroquial de los vecinos blancos y mestizos, no solo lo lideró doña Juana Rangel de Cuéllar. Fue un proyecto colectivo donde participaron hacendados que aportaron más recursos que ella. Todos ellos comprometieron sus bienes, personas y haciendas en esas escrituras hipotecarias.

Una función de la Corona

Además, en el siglo XVIII los particulares no fundaban territorios. Era una práctica que la Corona había prohibido, que quedaba en manos del Estado o de la autoridad competente. Para el caso, las erecciones parroquiales para vecinos no indígenas las autorizaba el Arzobispado y las titulaba o erigía oficialmente el Estado.

Desde la perspectiva histórica y del derecho hispánico, las parroquias no se fundaban, se erigían. Así que la parroquia de San Joseph del Guasimal debía erigirla el vicepatrono real, representante de la Corona y no por un particular, como lo narra la historiografía tradicional.

La invitación es a releer los documentos, rehacer las interpretaciones, comprender mejor los procesos institucionales y las categorías jurídicas de cada una de las épocas de nuestra historia local y regional.

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