La mala hora de los tres alcaldes alternativos de Colombia

Claudia López (Bogotá), Jorge Iván Ospina (Cali) y Daniel Quintero (Medellín) arrancaron sus gestiones con altos niveles de aprobación, pero hoy en día están en rojo, según la última encuesta de Invamer.

López, Ospina y Quintero fueron elegidos en las alcaldías de Bogotá, Cali y Medellín como alternativas a los poderes tradicionales. Aunque su arranque, en términos de popularidad, fue bueno, hoy están viendo cómo se va reduciendo su aprobación.

Claudia López y el dolor de cabeza de la seguridad

La más reciente encuesta de Invamer deja en evidencia la caída de la popularidad de la alcaldesa de Bogotá durante 2021. En mayo, después de que empezaron las protestas, Claudia López registraba una aprobación de 61 por ciento y una desaprobación de 36 por ciento. Las cifras eran muy similares a las del arranque del año. Sin embargo, en junio, la aprobación bajó al 50 por ciento y la desaprobación subió al 47. Teniendo en cuenta que el margen de error es del 5 por ciento, no había forma de decir que eran más los que rechazaban la gestión de López. Pero ahora que se conoce la encuesta de agosto sí es evidente la diferencia: solo 42 por ciento de los encuestados aprueba la labor de la alcaldesa, mientras que 51 por ciento la desaprueba.

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Durante 2020, cuando las restricciones por la pandemia eran más severas, López siempre tuvo la popularidad en niveles altos: en abril del año pasado, por ejemplo, llegó al 89 por ciento y en octubre estaba en 61 por ciento, dice la encuesta de Invamer. Y fue también en 2020 cuando se redujeron las cifras de delitos en comparación con 2019, excepto robo a bicicletas y violencia intrafamiliar.

Pero ya en 2021, en una Bogotá sin cuarentenas y en proceso de reapertura, los delitos se han disparado. Los homicidios, por ejemplo, han aumentado en 15,2 por ciento, al pasar de 571 entre enero y julio de 2020 a 658 en el mismo periodo de este año, según datos oficiales. Y el robo a personas también se ha disparado, con 56.792 casos entre enero y julio, más de 10.300 que los registrados en los mismos en los mismos meses del año pasado.

Todo eso, sin duda, explica el bajón de Claudia López. Y el pesimismo está muy alto: 82 por ciento de los consultados en Bogotá cree que las cosas están empeorando, dice la encuesta de Invamer.

Sin embargo, López sigue manteniéndose por encima de Enrique Peñalosa, el anterior alcalde de Bogotá, cuya aprobación en su segunda administración nunca superó el 34 por ciento. De hecho, la desaprobación de Peñalosa llegó a estar en 80 por ciento.

Daniel Quintero, el primer alcalde con baja aprobación

Así como sucedió con Claudia López, Daniel Quintero Calle empezó su alcaldía con una popularidad alta. Su aprobación, según Invamer, se mantuvo en 84 por ciento entre abril y junio de 2020. En agosto bajó a 71 por ciento y arrancó 2021 con 56 por ciento. Y ahora, dice la última encuesta, 46 por ciento de los consultados en Medellín aprueban la gestión de Quintero, mientras 53 por ciento la desaprueba, aunque se debe tener en cuenta que el margen de error está en 7 por ciento.

En todo caso, la favorabilidad de Daniel Quintero está por debajo de la de su antecesor, Federico Gutiérrez, quien siempre se mantuvo por encima del 78 por ciento, de acuerdo con Invamer. Es más, esta es la primera vez desde 1994 que un alcalde de Medellín tiene la desaprobación más alta que la aprobación, según la encuesta de Invamer.

Así como sucedió en Bogotá, durante 2020, según datos oficiales, los homicidios en Medellín disminuyeron 38,9 por ciento en comparación con el año anterior. Pero, como era de esperarse por el fin de las restricciones, varios delitos han aumentado este año. Con corte al primer semestre de 2021, los hurtos a personas aumentaron 14 por ciento, los homicidios 7 por ciento y los hurtos a motos 11 por ciento.

El asunto de EPM

Otro asunto que sin duda debe haber golpeado la popularidad del mandatario ha sido el tema de Empresas Públicas de Medellín (EPM). Durante los 20 meses que lleva Quintero como alcalde, EPM ha tenido cuatro gerentes. Jorge Andrés Carrillo Cardoso ocupa el cargo actualmente, al que llegó después de la renuncia de Alejandro Calderón Chatet.

Calderón Chatet fue nombrado el 5 de abril en reemplazo de Mónica Ruiz Arbeláez. Apenas unos días después, el 9 de abril, el portal Vorágine reveló que el entonces nuevo gerente de EPM no tenía los títulos que decía tener: economista y especialista de la Universidad de California. Además, fue relacionado con sociedades offshore en Panamá y dos personas presuntamente vinculadas a los Panamá Papers.

Finalmente, Calderón Chatet renunció el 12 de abril.

Pero, sin duda, el mayor golpe en el caso de EPM fue la salida de Álvaro Guillermo Rendón López, quien ejercía como gerente desde enero de 2020. Rendón López duró 13 meses en el cargo y presentó su renuncia el 31 de enero de 2021, por petición del alcalde de Medellín y, sobre todo, por diferencias con él.

Además, en agosto de 2020, renunciaron los miembros de la junta directiva de EPM, que rechazaron que Quintero no los consultara en la decisión de demandar a los constructores de Hidroituango y en la de presentar un proyecto de acuerdo para ampliar la razón social de la empresa.

Para muchos, todos esos movimientos han generado crisis institucional en EPM, uno de los bienes más preciados para los medellinenses.

Jorge Iván Ospina y el paro

Ospina ya había sido alcalde de Cali, entre 2008 y 2011. En esa primera gestión, su aprobación siempre fue alta e incluso alcanzó el 79 por ciento, de acuerdo con Invamer.. Durante 2020, el primer año de su segunda alcaldía, parecía que la historia se repetía, pero entre octubre de 2020 y enero de 2021 su aprobación cayó del 65 al 38 por ciento. Y la desaprobación pasó de 31 a 60 por ciento. Según la última encuesta de Invamer, 72 por ciento de los consultados en Cali desaprueba su gestión y apenas 23 por ciento la aprueba.

Sin duda, uno de los factores que más ha jugado en contra de Ospina fue su manejo del paro. Para muchos, el alcalde fue permisivo con los bloqueos y el vandalismo. El senador uribista Gabriel Velasco, uno de sus más grandes contradictores, suele resaltar ese punto. 

Ospina fue cuestionado también por firmar un decreto, el pasado primero de junio, para abrir una mesa de diálogo con manifestantes. Para sus críticos, el decreto abría la puerta para legitimar los bloqueos y limitar las acciones de la fuerza pública. Finalmente, la medida se cayó.

Además, la Fiscalía General lo tiene en la mira en dos casos. El pasado 29 de junio, lo llamó a interrogatorio por la forma en que ha manejado el paro. Posteriormente, el 8 de julio, lo acusó formalmente por irregularidades en un contrato suscrito durante su primera administración.

Inseguridad y desempleo, otros factores en Cali

Ambas actuaciones han sido cuestionadas por un presunto sesgo político de la Fiscalía General. Sin embargo, hay otros factores que tienen enojados a los caleños, como bien lo reseñó Diario Criterio hace dos meses. En plena pandemia, por ejemplo, la alcaldía gastó más de 20.000 millones de pesos para la Feria de Cali virtual y para el alumbrado.

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Además, los homicidios subieron 35 por ciento durante el primer semestre del año. Cali, asimismo, registró una tasa de desempleo del 20,2 por ciento entre mayo y julio, de acuerdo con el Dane. Es la tercera ciudad principal con mayor desempleo. Aunque hay una mejora de 8 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2020, la situación sigue siendo preocupante.

7 Comentarios

  1. Hay mucha inseguridad en todo el país ,acá en Bogotá está tenaz .
    Pero esta pandemia ha causado una catástrofe económica y eso ha causado más inseguridad y violencia
    Pero no solo puede responsabilizarse de todo a los alcaldes

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