“El fiscal Barbosa dice cosas absolutamente inmorales”: Enrique Gómez Martínez

En entrevista con Diario Criterio, Enrique Gómez Martínez, sobrino de Álvaro Gómez Hurtado, explica las razones para revivir al Movimiento de Salvación Nacional.

Diario Criterio: ¿Por qué quiere revivir el Movimiento de Salvación Nacional?

Enrique Gómez Martínez: Hay una oportunidad histórica que nosotros no buscamos pero que se dio gracias a la decisión de la Corte que restituyó la personería jurídica al Nuevo Liberalismo. En esta sentencia, la Corte, atada al principio de igualdad, no solo beneficia a ese partido sino a todos los movimientos que lo soliciten, siempre y cuando hayan sufrido hechos de violencia terrorista que hayan afectado su funcionamiento.

Así, la Corte abrió una ventana y un grupo grande de amigos decidimos solicitar de nuevo la personería jurídica de Salvación Nacional. Y eso me parece positivo, porque los partidos políticos que sobrevivieron a la reforma electoral de 2003 no han estado a la altura de las circunstancias y se han burocratizado. No se han modernizado ni convertido en instituciones representativas y verdaderamente democráticas.

Diario Criterio: ¿Usted cree que sí hay colombianos que quieran ingresar al Movimiento de Salvación Nacional?

E.G.M.: Hay mucho desestimulo de la ciudadanía con esos partidos y hemos recibido su apoyo porque está aburrida. La gente está cansada de que los partidos no tengan propósito y que busquen reelegirse a cualquier costo. Ahí es donde acometemos esta iniciativa de solicitar de vuelta la personería para crear un partido moderno, institucional y democrático que sea un cobijo para las ideas conservadoras. Sobre todo, que nos permita plantear el “acuerdo sobre lo fundamental” que proponía Álvaro Gómez como un elemento para refundar el Estado.

Diario Criterio: Veo cierta urgencia en entrar a participar en política…

E.G.M.: Sí, porque mientras los partidos están interesados en esa pequeña mecánica de reelegirse, de sacar contratos, puestos, hay una amenaza cierta. Yo he calificado, sin duda, al senador Gustavo Petro como un aspirante a tirano. Y esa amenaza es cierta, real y vigente.

Diario Criterio: ¿Cómo va el proceso?

E.G.M.: Tenemos una página que se llama salvaciónnacional.co. Allí las personas pueden inscribirse como militantes o aspirantes. Una vez el Consejo Nacional Electoral nos dé la personería, vamos a hacer una convocatoria amplia a nivel nacional para conformar las listas de Senado y Cámara y para conformar los directorios departamentales. Queremos que en esa convocatoria esté gente bonita, gente verraca que le interese lo público y que tenga ideas para aportar. También estamos abiertos a que nos acompañen políticos buenos y decentes que hacen bien la política.

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Diario Criterio: ¿Pero el fallo de la Corte Constitucional es suficiente para que el Consejo Nacional Electoral les dé la personería?

E.G.M.: Leyendo el fallo, pareciera que sí. Nosotros pensamos que dada la trascendencia de Álvaro Gómez en el movimiento y en el país y las consecuencias que acarreó su muerte para el movimiento, entonces pensamos que sí debe darse.

El acuerdo sobre lo fundamental

Diario Criterio: Álvaro Gómez creó Salvación Nacional como un movimiento multipartidista, ¿en esta nueva etapa lo seguirá siendo o será netamente conservador?

E.G.M.: El movimiento nació suprapartidista y se mantiene así, precisamente en la lógica del “acuerdo sobre lo fundamental”. En ese sentido, aquí puede llegar cualquier persona honesta, decente y transparente que quiera trabajar por un país mejor sin importar su inclinación ideológica y que esté de acuerdo con los principios del “acuerdo sobre lo fundamental”. Esa es la premisa para la vinculación.

Diario Criterio: Luego de más de 30 años, ¿el acuerdo sobre lo fundamental sigue vigente?

E.G.M.: Una de las cosas sorprendentes, pero a la vez deprimentes, es la vigencia del acuerdo. Hoy está en boca de todos. Todas las vertientes políticas acuden a ese concepto y al legado de Álvaro Gómez. Esto demuestra que sus puntos no se han hecho realidad. El acuerdo hablaba de que la ley no se negocia y que se debe aplicar para todos en términos de igualdad. No se ha cumplido. Tampoco se han cumplido los puntos relacionados con el desarrollo y con el medioambiente. Puede que en algunos aspectos se necesiten formulaciones actualizadas, pero se puede seguir manteniendo el espíritu de esos postulados porque no hemos progresado.

Diario Criterio: El mejor ejemplo de los acuerdos sobre lo fundamental fue la alianza que Álvaro Gómez hizo con sus antiguos secuestradores del M-19 en la Constitución de 1991. ¿Podría haber un “acuerdo sobre lo fundamental” con el petrismo si se tiene en cuenta que usted acaba de decir que Petro es un candidato a dictador?

E.G.M.: El señor Petro habla mucho del “acuerdo sobre lo fundamental”, pero no es muy sincero. El espacio que permite lograr esos consensos requiere un compromiso sincero. Uno no puede plantear lo dicho por Álvaro Gómez y a la vez usar demagogia. El primer gran paso para poderse sentar con Petro a buscar un “acuerdo sobre lo fundamental” es llegar a un pacto con la verdad y la transparencia. Si uno hace política, tiene que hacerla responsablemente y no debe recurrir al formato, como él lo hace, basado en manipulaciones.

El segundo consenso con esta persona y sus seguidores es el respeto a la democracia. También no se puede postular una persona que tiene tantas preguntas que resolver sobre la financiación de sus actividades públicas y electorales. A Petro se le dice alias ‘la bolsa’ porque nunca nos ha explicado bien cómo recibió ese recurso. Él nos exhibe una preclusión de la Corte Suprema que a mí no me resuelve el problema ético y moral. Eso está mal, todos los colombianos saben que la política no se puede hacer con bolsas de dinero en efectivo. Y él lo ignora y se hace el pendejo con eso. De la misma manera, el señor Petro tiene que decirnos bien cómo se fondean todos esos actos públicos que hace por fuera del calendario electoral y quién los financia.

Y, por supuesto, este señor debe comprometerse a que no va a alterar el orden constitucional para tomarse el poder, como lo han hecho todos sus amigos en América Latina y como lo acaba de hacer uno de los grandes ídolos, el señor Ortega.

Diario Criterio: ¿Cómo sería ese acuerdo sobre lo fundamental con Uribe?

E.G.M.: Uribe ha sido un demócrata que ha sufrido de muchas decisiones contrarias por parte del poder judicial. Pero siempre lo he visto acatando el mandato de los jueces con resignación y mucha dignidad. Entonces, sobre ese punto, yo no creo que sea necesario exigirle un compromiso mayor que ya nos ha demostrado con sus actos. Yo solo le diría que guarde la calma, tenga fe y mantenga una coherencia ideológica. Yo creo que en muchas de las decisiones recientes el presidente Uribe cae un poco en el juego de este señor Petro y promete cosas irrealizables buscando audiencia.

El legado de Álvaro Gómez

Diario Criterio: ¿Cuál es su opinión del Partido Conservador?

E.G.M.: Al Partido Conservador no le importa ser moderno y representativo. Sus dirigentes no tienen el propósito de hacerlo más participativo para sus militantes, ni mucho menos quieren cambiar unas prácticas terribles. Aida Merlano es la punta del iceberg y el partido se hace el pendejo. Entonces, ese no es un espacio organizacional de renovación. No hay propósito de enmienda. Usted habla con los parlamentarios y ellos están interesados en traficar contratos y puestos y generar estímulos indebidos para hacerse elegir. Les importa cinco la doctrina conservadora. Les importa cinco ser propositivos. Por ejemplo, el senador Barguil no quiere hacer ningún debate conmigo. El partido se está derrumbando. Su participación parlamentaria va a seguir decreciendo.

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Diario Criterio: ¿Buscaría algún acercamiento con ellos?

E.G.M.: A mí no me interesa mucho acercarme a ellos porque no tienen ánimo de enmienda. Es un poco triste porque mi casa política, el laureanismo, es de enorme trascendencia en el partido. Es poco lo que se puede concretar con una directiva y unos parlamentarios que están de espaldas al país.

Diario Criterio: Así las cosas, ¿quién o quiénes encarnan las ideas conservadoras y las de Álvaro Gómez?

E.G.M.: Contrario a lo que se le hace pensar a los colombianos, aquí la juventud es profundamente conservadora. Sobre todo, una gran cantidad de colombianos que luchan por superarse. Yo me sorprendo día a día de la cantidad de colombianos que trabajan de día, estudian de noche, cuidan a sus hijos y se esfuerzan por superarse. Ellos entienden que la capacitación, así implique un enorme esfuerzo personal, los va a hacer progresar. Son personas que no están esperando que el Estado les haga las cosas. Esas personas son las que encarna el conservatismo. A mí que no se me diga que no hay conservatismo. Están por todos lados, sino que no existen espacios políticos que los representen.

Enrique Gómez Martínez quiere revivir a Salvación Nacional.

Diario Criterio: ¿Qué diferencia hay entre ser conservador y ser de derecha?

E.G.M.: La derecha cae en otras visiones del mundo, incluso antidemocráticas. En cambio, el conservatismo es una doctrina muy antigua que ha existido desde que se formaron las democracias modernas. Y ese conservatismo acepta como motor la lógica del proceso, que desconfía del cambio abrupto, no porque las cosas no vayan a cambiar sino porque lo que hay en el presente es el resultado de megaprocesos culturales, económicos y sociales y no se puede ser soberbio buscando rupturas radicales.

Esas rupturas institucionales violentas o consensuales son riesgosas porque conducen a la sociedad a resultados que en muchas ocasiones no son deseables. El conservador conserva porque entiende la lógica de sus tradiciones, porque entiende que el cambio es un desafío y debe hacerse prudente y moderadamente.

Esa lógica del proceso no la entiende América Latina porque somos maleducados, porque somos malcriados y no tenemos la paciencia de construirnos como sociedad. Y en eso también tiene que ver el acuerdo sobre lo fundamental: construir una sociedad más funcional y que acepte la lógica del proceso.

Diario Criterio: Entonces, la derecha para usted es…

E.G.M.: En la derecha meten de todo, demagogos, facilistas y muchas personas con propuestas que no cumplen precisamente la lógica del proceso y no respetan la evolución social. Por eso, yo no creo en la categoría de derecha.

Sobre el actual gobierno

Diario Criterio: Usted, como descendiente de uno de los fundadores de la Universidad Sergio Arboleda, ¿cree que el presidente Iván Duque y el fiscal Francisco Barbosa son dignos arboleístas?

E.G.M.: Yo no creo que las universidades deban ser conceptos herméticos donde no hay diversidad de pensamientos, donde no sean posibles distintas visiones del mundo. Esa pregunta que usted hace se podría aplicar para otras universidades, pero no para la Sergio, porque esta es una universidad que Rodrigo Noguera y Álvaro fundaron sobre la base del humanismo, que significa apertura a todos los conocimientos, a todas las visiones. Esa universidad sobre la que pregunta es la de las camisetas, es la universidad de los estalinistas, donde debe haber uniformidad. Aquí hay tantas (universidades) donde se imponen los discursos, hasta el lenguaje. La Universidad Nacional, el Externado… en todas esas universidades impera la imposición.

Diario Criterio: Le cambio la pregunta. ¿Qué opina de Duque?

E.G.M.: Yo comparto algunas de las visiones de Duque. Creo que le tocó un momento muy desafortunado. Cualquier evaluación que se haga sobre su gobierno debe tener en cuenta el enorme nivel de desinstitucionalización que dejó Santos. Él sacrificó la mitad de las instituciones del país para cumplir su ambición de meternos en este contrato medio diabólico donde no hemos obtenido nada de lo que nos prometieron, pero que sí hemos renunciado a mucho: el famoso contrato con las Farc.

Duque recibió el país desbaratado con un rival en las elecciones que desdice de todo proceso democrático al amenazar al presidente con violencia por haber perdido. Duque tuvo que comenzar su gobierno con el amedrentamiento hecho por Petro de emplear a la violencia en las calles. Y se dio en 2019 de manera espantosa. Y es esa nueva forma de hacer política tiránica similar a la de las camisas pardas de Hitler. Petro tiene esas fuerzas de choque. Entonces, el comienzo de Duque es duro y le cae la pandemia.

Diario Criterio: Dejando a un lado esas adversidades, ¿cómo califica la gestión de Duque?

E.G.M.: Yo creo que es un señor decente que tiene muchos errores. Creo que en las crisis no se forma el carácter, pero sí se revela. Y creo que el pecado del orgullo lo afecta y lo ciega. Es un hombre que guarda rencores y eso estorba su gestión. Como gobernante, le ha faltado decisión. En eso lo critico.

Pero, en medio de todo, ha sido un hombre digno. Ha tratado de reflejar la formación humanista que Noguera y Gómez dejaron como fundamento de la Sergio. Me preocupa y me entristece mucho que no reconozca la importancia del juicio moral; por ejemplo, debió pedirle la renuncia a la ministra de Comunicaciones. Creo que apoyar el levantamiento de la Ley de garantías fue otro error moral. Pero no soy quién para decir quién es o no un buen arboleísta.

Diario Criterio: Y su opinión de Barbosa…

E.G.M.: La Fiscalía transforma al ser humano que nombran fiscal general. Es una experiencia, no solo cierta con Barbosa. De él para atrás todos se vuelven unos envidiosos, unos dioses absolutamente intocables, a los cuales los posee rápidamente el orgullo y la lujuria del poder que los pone de espalda a los problemas reales y de seguridad que tiene la sociedad colombiana. A mí que no me digan nada distinto que a menos justicia más inseguridad. Cuando no se condena, los criminales se envalentonan.

Y en esas estamos. Mientras que la Fiscalía es convertida en un botín burocrático, delitos de alto impacto social no se investigan y persiguen. Por ejemplo, en resolución de los casos de homicidio, solo hay una efectividad del menos del 20 por ciento. En la práctica, el 80 por ciento de los homicidios ni siquiera se investigan. Vamos para 13.000 homicidios y el fiscal tranquilo, viajando, paseando… Cuando usted ve sus entrevistas, dice cosas absolutamente inmorales.

Él nos garantiza que su imparcialidad se define por su capacidad de perseguir al uribismo. ¡Qué funcionario puede decir eso! Un hombre que nos dice que es el más capacitado para el cargo y nunca ha ido a juicio y nunca ha acusado. Pero vuelvo y le digo, yo no soy quién para decir si Barbosa es un digno arboleista, pero sí que no es un digno funcionario.

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Álvaro Gómez Hurtado. Salvación Nacional. Enrique Gómez Martínez
Foto: Cortesía: Salvación Nacional @MovSalvacionNal

Diario Criterio: Si bien usted dice que Petro es un aspirante a tirano, lo cierto es que representa a un porcentaje importante de la población que está cansada de la situación, de ver que los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres. ¿Cómo desde el conservatismo pueden arrebatarle esos votos a Petro?

E.G.M.: Yo creo que esa dialéctica que usted usa desprevenidamente, esa división entre ricos y pobres, no es cierta. Todo el mundo depende de su situación de vida. Ese concepto estático de la riqueza y la pobreza es el primer paso para estigmatizar. Yo no me dejo atrapar en un discurso donde la sociedad se divide entre ricos y pobres. Yo creo que lo que se necesita son oportunidades y liberar toda esa capacidad productiva de los colombianos, con un Estado que no sea ladrón, ni tramposo ni mentiroso.

Mire la contradicción, personas como Petro no hacen sino decir que todo es malo, que el Estado esto y aquello. ¿Cuál es la solución que proponen? Más Estado. Con lo difícil de que el Estado funcione bien. ¿Usted cree que la sociedad funciona bien si aumentamos más las responsabilidades del Estado? ¿Usted cree que el hurto de bicicletas se reducirá si las registramos todas, en vez de meter presos a los que roban? ¿Cree que vamos a encarcelar los estafadores de pensiones mandando a los ancianos a una notaría para que acrediten que están vivos? ¿Qué culpa tienen ellos de los estafadores? Y así hay muchos ejemplos.

Diario Criterio: Entonces, ¿cuál es su propuesta?

E.G.M.: Yo propongo que el Estado tiene que funcionar bien. Tiene que ser eficaz y eficiente para solucionar los problemas a tiempo y con un costo razonable. Eso es dificilísimo. No le carguemos más al Estado. Más bien miremos que lo fundamental lo cumpla. Justicia, la tiene que cumplir el Estado, no se puede delegar en los privados. El Estado debe responder por el orden público y en algunos estándares decentes de bienes y servicios.

Yo creo mucho en la autoconciencia de los ciudadanos y las empresas. Le pongo otro ejemplo: ¿Qué protege más el ambiente, la responsabilidad social empresarial o un lagarto viendo cómo se enriquece dando permisos de autorización ambiental? Nuestro país necesita crecer al 5 por ciento, pero necesitamos liberarlo de todos esos peajes que le impiden progresar. Tenemos que fomentar el estudio en ciencias e ingenierías. Soy abogado y estoy muy orgulloso de mi profesión, pero no necesitamos abogados, ni sociólogos. Debemos liberar y modernizar la escuela. La riqueza se genera conociendo la naturaleza. Nuestra propuesta es crear las condiciones para un entorno productivo.

3 Comentarios

  1. Qué risa, siempre cuidándose las espaldas, siempre dorando la píldora con eufemismos, guardando las apariencias con hipocresía, con estulticia… ¿decente? ¿de qué me hablas viejo?. No es que haya leído la entrevista, lo considero perder el tiempo.

  2. El mismo discurso ultraderechista de Laureano, quien hizo invivible la República, tal como lo anunció cuando hacía feroz oposición a los gobiernos liberales. Llegó al gobierno a raíz del asesinato de Gaitán, como candidato sin competidores, creó un ejército paramilitar llamado policía chulavita, que inició una guerra de exterminio con un saldo de 300.000 muertos. Ese es legado de Laureano, genocida que reivindicaba su conservadurismo, como hace su nieto hoy.

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