“Los ‘falsos positivos’ no fueron una política de Estado”: director del Centro de Memoria Histórica

El historiador Darío Acevedo habló sobre la construcción del Museo de la Memoria y las polémicas que han girado a su alrededor.

Diario Criterio: ¿El Centro Nacional de Memoria Nacional Histórica les está cumpliendo a las víctimas?

Darío Acevedo: Claro que sí, pero no es el Centro de Memoria el que les está cumpliendo a las víctimas, es el Estado. Y no lo digo porque yo esté acá, al frente, sino desde el origen mismo de la Ley de Víctimas que ordenó la constitución de varias entidades, entre ella nosotros. Estamos trabajando en construir el museo y en adelantar numerosas iniciativas de memoria con las víctimas. Por ejemplo, hicimos una convocatoria, financiada por nosotros y adelantada por el Ministerio de Ciencia para adelantar 21 proyectos de investigación que finalmente quedaron, tras una convocatoria pública, en más de diez universidades públicas y privadas. Esa convocatoria fue abierta y no tuvo nuestra intervención en la selección. No hay tema vetado.

Diario Criterio: ¿Y qué objetivo tienen esas investigaciones?

D.A.: Aclarar muchos hechos, establecer conocimientos nuevos sobre problemas muy complejos. Por ejemplo, nos interesa dar luces sobre la relación del conflicto con el narcotráfico. Es un tema supremamente importante. También estamos interesados en las afectaciones regionales. Otro tema es la relación del Estado con el conflicto armado, en cómo optó por unas determinadas políticas en diferentes momentos para enfrentar a los grupos armados irregulares.

Los grupos de autodefensa y paramilitares es otro tema en el cual tenemos una secuencia de investigaciones de las que han salido ya siete volúmenes, hechas bajo la dirección de Gonzalo Sánchez. Yo me comprometí a continuarlas, sin meter la mano. En resumen, con estos temas queremos llegar a conocer más en detalle todas las relaciones que se establecieron en el marco del conflicto armado entre diversos protagonistas.

Puede leer: “Este gobierno no hizo nada para detener el nuevo ciclo de violencia”

Diario Criterio: Es decir, llegar a una verdad sobre el conflicto…

D.A.: No, porque los resultados de las investigaciones pueden ser discutibles. Uno de mis puntos de vista es que todo lo que se diga es controversial, porque los productos académicos no pueden ser entendidos como una Biblia, sino como algo que uno aporta al conocimiento. Además, hay un principio del mundo del conocimiento: su carácter inagotable. Todavía los franceses están discutiendo sobre su Revolución Francesa, si fue correcto o incorrecto cortarle la cabeza al rey. Lo mismo pasa con la Revolución Rusa, con la Revolución China o con los grandes acontecimientos. Nosotros mismos, sobre la independencia, tenemos tres fechas claves: 1810, 1819 y 1821. Entonces, aún discutimos, ¿cuál fue la fecha de independencia?

Diario Criterio:  ¿Cómo se hace para que ese conocimiento que está produciendo el Centro de Memoria no quede inserto dentro del debate político de izquierda y derecha?

D.A.: Eso lo resolvió el Estado y la ley. Yo tengo mi punto de vista sobre muchas cosas como persona, como académico y como ciudadano. Pero yo, como funcionario, encontré un parágrafo en la Ley de Víctimas que dice que los esfuerzos del Estado no pueden conducir al establecimiento de verdades oficiales. Entonces, ¿qué hacemos nosotros? Ofrecer todo lo que haya, todo lo que se produzca, al lector. Por ejemplo, nosotros hemos difundido las investigaciones que se hicieron antes de mi llegada así como las que se estaban adelantando. En ese sentido, hemos reimpreso obras claves, que la dirección anterior decía que íbamos a destruir o a ocultar. Reeditamos el libro ¡Basta ya! y lo entregamos a más de 890 bibliotecas.

Diario Criterio: Entonces, ¿usted no vetó ni sepultó las investigaciones que había adelantado el profesor Sánchez y su equipo?

D.A.: Eso es más que evidente. Lo que debe quedar claro es que el Estado no ofrece una posición única ni unificadora, ni puede permitir que se imponga la mía ni la de nadie. Da información consensuada. Y las exposiciones que hagamos y que estamos preparando también van a ser de esa manera. Por eso, nosotros no investigamos, como en la administración anterior, que tenía un grupo dentro del centro. Lo que hicimos fue convocar a muchos grupos de investigación para que, precisamente, generaran conocimientos diversos sin direccionamiento de alguien. Y ahí nosotros sí generamos una ruptura porque antes había un grupo que creía tener propiedad sobre el centro.

Le sugerimos: ‘Memorias guerrilleras’: la película sobre excombatientes hecha por desmovilizados de las Farc

Diario Criterio: ¿Entonces en el centro, bajo su administración, no hay un direccionamiento sobre cómo debe ser la producción del conocimiento?

D.A.: Ideológicos, no. Pero hay unos principios que están en la Ley de Víctimas, que no son de conocimiento, sino éticos, consensuales. Por ejemplo, el museo, que va a ser el producto final de este periplo, no debe ofrecer mensajes de odio, ni de venganza, que enaltezca a la justicia privada o el accionar subversivo, terrorista…

Entrevista con Darío Acevedo.
“El museo que va a ser el producto final de este periplo no debe ofrecer mensajes de odio”: Darío Acevedo.

Diario Criterio: Se dice que esa producción tiene que beneficiar a la víctima, pero sobre el significado de esa categoría hay un debate sobre si incluir a los policías y soldados que fueron heridos, asesinados o secuestrados. ¿Pueden ser víctimas los miembros de la fuerza pública? ¿En qué circunstancias lo son?

D.A.: La ley es clara. Las víctimas son todas aquellas que sufrieron crímenes de guerra o de lesa humanidad. Entonces, no todas las víctimas del conflicto son víctimas en el marco de la ley. Eso nos sirve a nosotros para incluir entre las víctimas, por ejemplo, a soldados y policías. ¿Por qué? Porque los soldados y policías afectados, por ejemplo, por minas antipersona fueron heridos por un artefacto prohibido por el DIH (Derecho Internacional Humanitario). Lo mismo sucede con el secuestro y con la violencia sexual. Cabe aclarar que un soldado o policía que cae en combate, dentro de las reglas del DIH, no es víctima.

Diario Criterio: En ese sentido, a usted lo señalan de querer construir una verdad favorable al Estado y favorable a ciertos estamentos, como las Fuerzas Armadas…

D.A.: Yo no sé por qué se aterraron mis opositores. ¡De alguna cosa se tenían que pegar para hacer la oposición y decir que aquí había llegado alguien que les iba destruir su legado! La andanada de críticas comenzó porque, durante las primeras semanas de mi llegada, vinieron miembros de las Fuerzas Armadas a visitarme, a desearme suerte, y yo los recibí con los brazos abiertos. Pero también recibí con los brazos abiertos, por ejemplo, a Aida Quilcué, dirigente del Cric (Consejo Regional Indígena del Cauca). Llegó a los diez días de estar posesionado. Ella vino porque el centro estaba realizando con ellos una investigación que cubría 115 pueblos indígenas. Con toda la bulla que se hizo, ella pensó que nosotros íbamos a acabar esa investigación. Y me cogió a rajatabla y me preguntó: “¿Usted qué va a hacer, profesor?“. Yo le dije: “Muy sencillo, si es algo que viene en camino, yo tengo que respetarlo, concluirlo”. Y así fue.

Diario Criterio:  Se podría decir que tiene buenas relaciones con los indígenas…

D.A.: Sí, muy buena. De hecho, con diez comunidades indígenas estamos respaldando unas exposiciones llamadas Sanaciones. Anteriormente, ocho de estas habían realizado una exposición que se llamaba Endulzar la palabra, que mostraba cómo los indígenas usan la palabra para sanar sus heridas. Entonces, el centro comenzó a acercarse a ellos y decidimos, de manera conjunta, revivir la exposición, pero bajo el nombre Sanaciones. A esta, se sumaron los wiwa, bari, huitoto, muinane, bora, ocaina, kamentsa, awá y pastos. Y ya tenemos todo. La inauguración se va a hacer en Pasto en los próximos días.

Diario Criterio: ¿Todo este trabajo que hace complementa o choca con lo que está haciendo la Comisión de la Verdad?

D.A.:  Ni se complementa ni se choca. ¿Por qué? Porque la Comisión de la Verdad está buscando la verdad, nosotros no. Nosotros contribuimos a la búsqueda de la verdad. ¿Cómo? Con insumos. Entendiendo esa búsqueda como un problema controversial. Espero que no me vayan a juzgar por lo que estoy diciendo, pero es que, ¿quién tiene la verdad? Si es la verdad del acontecimiento, es más fácil encontrarla. Por ejemplo, ¿quién cometió un crimen? Eso lo determina la justicia, no la investigación académica. La investigación académica reúne muchas fuentes para lanzar una hipótesis y sugerir conclusiones.

Diario Criterio: En vez de una verdad, usted hablaría de verdades…

D.A.: ¿Qué es la verdad? Para mí es un consenso que se va estableciendo en el marco de una comunidad académica, que es la de los historiadores, que resuelven problemas puntuales y fácticos. ¿Quién asesinó a Gaitán? ¿Cuántos tiros le pegaron? Eso es probable decirlo con certeza y queda como una verdad del acontecimiento. Pero cuando usted dice “a Gaitán lo mató la oligarquía o el comunismo internacional”, ahí se abre la investigación a múltiples hipótesis que probablemente nunca se podrán conciliar. Ahora bien, acá en Colombia la búsqueda de la verdad no puede ser como en el caso de Argentina, Chile, Guatemala o El Salvador, donde sí había una política de Estado de exterminio dirigida contra los civiles.

“El Estado no puede conducir al establecimiento de verdades oficiales”

Diario Criterio: Si acá no hubo una política de Estado, ¿qué fueron los ‘falsos positivos’?

D.A.: Acá no hubo una política de Estado y los ‘falsos positivos’ no lo fueron. Por decir eso me han criticado mucho. Los ‘falsos positivos’ fueron una interpretación abusiva de algunos oficiales, suboficiales y soldados para ganar prebendas en el marco de la guerra.

Diario Criterio: Luego de escucharlo sobre todos estos temas, ¿qué es la verdad para Darío Acevedo?

D.A.: Para mí, la verdad siempre ha tenido connotaciones religiosas. ¿Cuál es el Dios verdadero? ¿Cuál es la religión verdadera? Por eso yo creo que la verdad no es una sola. Claro, se llega a consensos. ¿Quién va a decir que los nazis no fueron los victimarios de los judíos? Pero la verdad nunca va a ser única.

Diario Criterio: ¿Y la memoria?

D.A.: Tampoco hay una sola. Dos autores extranjeros que han estudiado bien la historia del país, Daniel Pecaut y Malcom Deas, llegaron a una conclusión similar sobre el tema. El primero habla de la imposibilidad de que en Colombia se llegue a una versión de consenso sobre el conflicto armado. Deas, comentando el más reciente libro de Jorge Melo, dice más o menos lo mismo.

Le recomendamos: “La lucha armada, como forma de crear un país justo, fracasó”, Jorge Orlando Melo

Diario Criterio:  En ese sentido, ¿qué opina de la Comisión de la Verdad?

D.A.: La gente tiene mucha expectativa sobre lo que va a decir la comisión, sobre qué verdad va a decir. Yo no sé con qué van a salir, pero creo que no podrán salir con una sola verdad concluyente. Pienso eso por cosas muy sencillas. ¿Quién puede cancelar las polémicas que uno ve a diario en la prensa, en las universidades, en los movimientos políticos? Se podría decir que la verdad está en esas polémicas y cancelarlas con un veredicto único sí sería contraproducente.

Diario Criterio: Cuando usted llegó a la dirección del centro hubo una polémica alrededor de los archivos. Unos dijeron que usted los iba a acabar, unas organizaciones dijeron que iban a retirar sus documentos. ¿En qué va el archivo?

D.A.: La constitución del archivo de violaciones relativas a los derechos humanos en el marco del conflicto armado es una orden de la Ley de Víctimas. El archivo fue una de las cosas sobre las que se hizo más bulla. Incluso, el expresidente Samper llegó a decir que de aquí se habían retirado 27 organizaciones; solo lo hizo una. Al contrario de todo lo que se dijo, nosotros hicimos algo grandioso. Dispusimos todo el archivo en una aplicación. Usted la puede consultar en cualquier parte del mundo. Si se fija, lo críticos no volvieron a hablar de eso. No hay cómo entrarle al centro por ese lado. Nosotros estamos actuando con transparencia y hemos puesto a circular la información.

Museo de la Memoria tendrá seis salas.
Físicamente, el museo tendrá 14.139 metros cuadrados y seis salas de exposición.

Diario Criterio: ¿Cómo va el Museo de la Memoria?

D.A.: El museo se empezó a construir con una firma española que está construyendo en Lima el Museo Antropológico, el más grande de América Latina. Las obras llevan un año, pero la pandemia afectó mucho la construcción, el invierno también. Vamos un poquito retrasados. Físicamente, el museo tiene 14.139 metros cuadrados y va a tener seis salas de exposición. En las torres estamos pensando poner los nombres de las víctimas. Llenar todo el espacio con sus nombres, como lo hacen en varias partes del mundo.

Diario Criterio: ¿Cuándo se va a terminar la obra?

D.A.: La idea es hacer la inauguración a mediados del año entrante, pero yo creo que va a ser parcial. Estamos pensando que la primera exposición sea Sanaciones.

Diario Criterio: ¿Y el costo?

D.A.: El edificio empezó costando 64.000 millones de pesos, pero se acaba de aprobar un ajuste de más o menos 14.000. Vamos en 78.000 millones y puede subir un poquito más. En este coste no se incluye la dotación que estará financiada por el Estado y parcialmente por cooperación internacional.

Diario Criterio: ¿Y ya decidieron qué van a exponer?

D.A.: Todavía no. Pero en ese tema hubo unas discusiones interesantes. En un principio, se decía que debía mostrarse la historia del conflicto armado, pero no: ese debe ser el telón de fondo. Lo que debe destacarse son las víctimas, su memoria, la exaltación de su dolor, de su proceso de recuperación… con unos mensajes de reconciliación, de rechazo a la violencia a la venganza, al odio.

Luego de esas discusiones, nosotros hemos llegado a la conclusión de que es imposible tener una exposición permanente porque el espacio no da para tener todo lo que va a reunirse en la colección del museo. No se le olvide que son más de nueve millones de víctimas. Entonces, hemos concluido que el museo debe realizar, a lo largo de su vida, muchas exposiciones sobre muchos temas para darle cabida a la memoria de todas las víctimas.

El Museo albergará la memoria de más de 9 millones de víctimas.
El Museo albergará la memoria de más de 9 millones de víctimas.

Diario Criterio: ¿Están trabajando con algún museo internacional?

D.A.: Sí, hemos tenido contactos con la Fundación Smithsonian. Esta no nos ofrece financiación, sino asesoría técnica y museográfica.

Diario Criterio: ¿Qué le ha representado ser director del centro y parte de un Gobierno de derecha?

D.A.: Mire: desde que inicié mi alejamiento de la izquierda, que ha sido paulatino, he perdido muchos amigos. Eso ha sido muy costoso, porque separarse del marxismo implica que lo tilden a uno de traidor. Paradójicamente, el marxismo, que es tan ateo, se comporta como una religión. Entonces, con la llegada al centro seguí perdiendo amigos, pero ya me he acostumbrado. También me he acostumbrado a no salir a la calle para evitar que me hagan un bochinche.

Diario Criterio: Ya después del tiempo que ha estado en el centro, ¿qué reflexiones saca de las polémicas que han girado en torno a usted?

D.A.: A mí lo que me extraña es que gente tan leída y erudita sea tan cerrada a la banda con algo que no ha ocurrido. A mí ni siquiera me dejaron llegar y empezaron a decir que yo ya había hecho y deshecho con la memoria de las víctimas. Que yo iba a negarlas. Y yo les decía: “Denme en tiempo y luego me evalúan”, pero no me lo dieron; me condenaron.

Diario Criterio: ¿Qué les dice a sus críticos?

D.A.: Que ojalá retornen al espíritu libertario del mundo académico.

Diario Criterio: ¿Qué le va a dejar su administración al centro?

D.A.: Dejo un campo abierto a la investigación científica y académica, cuyos resultados se tendrán que ver a partir del año entrante. Hice más transparente el proceso de investigación. Inicié el Museo de la Memoria. Hubo gente que trató de ponerle zancadilla para suspender la construcción. Mostré que tenemos un sistema de archivos de los derechos humanos ejemplar y bien visto en el mundo de los archivos.

5 Comentarios

  1. Excelente funcionario y un transparente trabajo. Eso lo tenía amarrado, amañado y enmermeladas las Ong de izquierda afectas a farc y eln, tergiversando nuestra historia.

  2. Cuando en la argumentación las evidencias muestran un hecho pero una parte se empeña en negarlo valido solamente de su posición, se le llama falacia ad Baculum o de apelación a la fuerza, variante de otra falacia, llamada de Falsa autoridad. En ella, el argumentador deja en evidencia fallos en la lógica de los hechos y su razonamiento. Eso es lo que pretende este señor que posa aquí de académico, pero cuyos argumentos lo dejan en evidencia por su deshonestidad intelectual, es decir, en donde los hechos no casan con sus razones. ¿cómo tapara la realidad con un dedo? A base de mentiras repetidas y reiteradas, es lo que en el discurso político se llama propaganda. El uribato lo ha hecho durante 25 años, es su ley o leit motiv.

Deja un comentario

Diario Criterio