Érase otra vez en Hollywood: el debut literario de Tarantino

El cineasta estadounidense, en su primera incursión en las letras, acaba de publicar una versión novelada de ‘Érase una vez en Hollywood’, su más reciente película. Una reseña.

Cada año, docenas de libros son adaptados al cine: novelas, cuentos, obras de teatro. Aunque los resultados varían, algunas obras maestras del séptimo arte han nacido de textos literarios.

Por ejemplo, Blow-Up, de Michelangelo Antonioni, que ganó la Palma de Oro en 1966, se inspiró en el relato Las babas del diablo, de Julio Cortázar. Otro ganador en Cannes, Apocalypse Now, dirigida por Francis Ford Coppola, tomó como punto de partida la novela de Joseph Conrad El corazón de la oscuridad. Hitchcock, por su lado, filmó docenas de cintas icónicas a partir de libros cuya calidad él desdeñaba.

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No suele ocurrir, por el contrario, que un cineasta adapte una película a la literatura. Y, menos aún, una película de su propia autoría. Pero ese es el caso de Quentin Tarantino, que decidió escribir una versión novelada de su más reciente obra cinematográfica, Érase una vez en Hollywood.

Publicada el mes pasado con el mismo título por la editorial Harper Collins, y traducida al español por Javier Calvo para el sello Reservoir Books de Penguin Random House, se trata de una obra que visita, reestructura y expande el universo de la versión fílmica. Como si un artista, después de terminar una escultura, decidiera hacer una versión similar, pero más detallada, en un lienzo.

Tarantino, un cinéfilo consumado, se explaya escribiendo sobre películas, actores y chismes de la época

El resultado es una novela que de entrada genera extrañeza porque su lectura está teñida por la experiencia de haber visto la película. El lector, probablemente, no podrá desligar los personajes de los actores que los interpretaron en el cine y, también, abrirá sus páginas para buscar en qué difieren las escenas filmadas de las escenas narradas en el papel.

En ese sentido, se trata de un libro que nunca logra diferenciarse del todo de su homólogo cinematográfico, como si fuera una especie de apéndice incapaz de existir independientemente.

Porque además la historia es, en apariencia, la misma: un actor en el ocaso de su carrera y un doble de acción con un pasado oscuro se enfrentan a la familia Manson a finales de los años sesenta, en una época en la que una nueva cultura subversiva se toma Hollywood y estalla en mil pedazos el modelo convencional de hacer películas.

Brad Pitt (Cliff) y Leonardo DiCaprio (Rick Dalton), personajes de la película y el libro.

Pero la novela, por fortuna, se rebela lo suficiente de su progenitor como para hacerse un lugar propio. Para empezar, el libro es una verdadera biblia para quienes aman el cine.

Tarantino, un cinéfilo consumado, se explaya escribiendo sobre películas, actores y chismes de la época. Narra, por ejemplo, la llegada a Estados Unidos de la primera película europea que incluyó una escena de sexo real.

En otra parte, analiza varias cintas dirigidas por Akira Kurosawa y protagonizadas por Toshiro Mifune. Pero sobre todo habla de películas estadounidenses, de los westerns y de las del New Hollywood, aquel movimiento fílmico que introdujo el cine de autor en el país norteamericano y que ganó miles de adeptos gracias a figuras como Dennis Hopper y a obras como Bonnie and Clyde.

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La cantidad de datos cinematográficos permite que el lector se transporte a Los Ángeles en 1969, una época que Tarantino además adorna con decenas de referencias musicales y geográficas.

El cineasta devenido en novelista también cambia el orden de las escenas en el libro. Si bien el eje central del libro es un día en particular, Tarantino viaja con destreza y libertad hacia el pasado y hacia el futuro. Nos relata, con mucho detalle, la historia de Cliff (Brad Pitt) en la Segunda Guerra Mundial y, de hecho, se imagina un nuevo final para la historia.

El libro es diferente de sus películas, pero en él persiste su habilidad para ambientar escenas y, sobre todo, su increíble oído para crear diálogos entretenidos.

El libro es, en ese sentido, menos estructurado. Tarantino esfuma la tensión narrativa de la película y, en cambio, se centra en hacer una especie de retablo de la época, al tiempo que nos presenta con un análisis psicológico de dos hombres de mediana edad y de temperamentos muy diferentes que parecen (o no) estar ante una encrucijada.  

Al mismo tiempo, el autor juega con las posibilidades narrativas de su nuevo medio. Sin las ataduras de tener que llevar la historia a una escena culminante, Tarantino incluye una serie de capítulos inesperados en los que demuestra sus habilidades como escritor.

Portada del libro

En uno, por ejemplo, mete a Charles Manson en la cabeza de una de sus seguidoras mientras ella entra en una casa burguesa a medianoche. En otro, narra uno tras otro y con fluidez el desayuno de todos los personajes principales.

Por último, le dedica mucho más tiempo a la nueva serie de televisión en la que actúa el personaje de Rick Dalton (Leonardo DiCaprio). De hecho, dos capítulos parecen narrados como si esa serie fuera el libro, un juego que le permite a Tarantino reflexionar sobre las diferencias entre lo que ocurre en la vida real y lo que transcurre en la ficción.

La novela Érase una vez en Hollywood divertirá a los seguidores del cineasta estadounidense. El libro es diferente de sus películas, pero en él persiste su habilidad para ambientar escenas y, sobre todo, su increíble oído para crear diálogos entretenidos. Y si bien la novela es víctima por momentos de cierto impulso que lleva a Tarantino a escribir escenas de violencia innecesaria, se trata de una obra que incluye, también, momentos de lucidez y de belleza, sobre todo hacia el final.

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