Ernesto Pérez: el frailejón que recuerda la necesidad de proteger esta planta paramuna

El éxito del Frailejón Ernesto Pérez, personaje de la serie Cuentitos Mágicos de Señal Colombia, ha retomado la conversación sobre la importancia de proteger estas plantas que son vitales para los recursos hídricos del país y se encuentran amenazadas.

Hola, mi nombre es Frailejón Ernesto Pérez. Te quiero a saludar. No me conoces, pero yo a ti sí, sí. Yo soy tu amigo, tu amigo frailejón”. Con esta letra y una melodía pegajosa, un personaje animado puso al país a hablar de uno de los tesoros del páramo: los frailejones. Esas plantas de hojas largas y delgadas que protegen el suelo y regulan los ciclos hídricos.

La canción, con ritmos latinoamericanos y con el ska como género principal, ha conquistado las redes sociales. Tanto así, que en Tik Tok, primera red en la que se viralizó, ya tiene 1,4 millones de vistas, 178.000 me gusta, 2.300 comentarios y 27.900 compartidos. También ha sido tendencia en Twitter y se han abierto distintos espacios de conversación para dialogar sobre su éxito y, aún más importante, sobre su importancia en el ecosistema.

Esta, sin embargo, no es la primera vez que su belleza y características captan la atención. Durante años, exploradores, científicos y hasta poetas han sido inspirados por su peculiaridad. Por allá en 1975, el artista colombiano Gonzalo Ariza retrató en dos óleos a estas plantas. Uno se llama ‘Frailejones en el páramo’ y otro ‘Frailejones en Chingaza’. También fue la planta que José Celestino Mutis, director de la Real Expedición Botánica, escogió para agradecerle al virrey José Expeleta.

Su poder no es menor: absorben la neblina y la regresan a la tierra en gotas de agua que luego se convierten en ríos y quebradas. Cuando abunda el agua, la retienen, para luego liberarla en época de sequía, alimentando así el ecosistema que los rodea.

De su presencia solo pueden ser testigos tres países del mundo: Ecuador, Venezuela y Colombia. En total, se han reportado 145 especies. Colombia cuenta con 90, de las cuales 78 son endémicas.

Actividades como la ganadería extensiva, la agricultura y el turismo no controlado, así como los incendios que tardan horas e incluso semanas en ser extinguidos, han puesto en peligro a estas plantas, que crecen entre 1 y 2,5 centímetros por año, lo que significa que para poder alcanzar sus 4 o 5 metros de altura pueden pasar 200 años o más.

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Estos datos demuestran que el espacio que ha abierto ‘Ernesto Pérez’ es también una oportunidad para llamar la atención sobre la importancia de que las autoridades ambientales tomen medidas para concientizar sobre su valor y garantizar su conservación.

Sobre frailejones

En un páramo bien conservado puede haber entre 2.000 y 20.000 frailejones adultos por hectárea. Estos individuos vegetales se relacionan directamente con varias especies animales. Más de 150 especies “se alimentan o habitan” en ellos, entre los que se encuentran mamíferos, aves, arácnidos e insectos, según ha reportado el Instituto Humboldt.

Los frailejones también cumplen distintas funciones en los ecosistemas: protegen los suelos, evitando su degeneración y son de utilidad para medir las consecuencias del impacto climático y la actividad humana, debido a su vulnerabilidad a los cambios.

Estas plantas pueden ser consideradas como especies bandera, sombrilla y clave. “Especies bandera porque pueden ser reconocidas fácilmente por un ojo inexperto, sombrilla porque de ellas depende la conservación de muchas otras especies de plantas y animales, […] y especies clave porque su desaparición desataría una profunda transformación del ecosistema”, explica el instituto.

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En peligro

La primera evaluación del estado de los frailejones en Colombia se hizo hace casi dos décadas. En ese momento, sólo se tenía registro de 67 especies. De estas, 36 fueron categorizadas con algún tipo de amenaza. En los años posteriores, se reportaron otras 21 especies más y se registraron nuevas amenazas, entre las que se encuentran el cambio climático y “un complejo hongos”,  de acuerdo con un documento de la Unión Europea y el Humboldt.

Sobre este último, a finales de 2018, una investigación realizada por diferentes organizaciones e instituciones académicas reveló que los frailejones estaban siendo afectados por la presencia de hongos, escarabajos y polillas, los cuales podrían comprometer en el mediano y largo plazo su capacidad para regular y suministrar el agua, no solo a las especies de su alrededor sino también a las ciudades aledañas.

A esta problemática se le suman acciones humanas como la ampliación de la frontera agrícola, la contaminación de acuíferos, la minería y las quemas reiteradas.

Como resultado, 55 especies, de las 90 que hay en el país, se encuentran en categorizadas en algún tipo de amenaza: 15 están en peligro crítico, 25 en peligro y 15 son vulnerables. El resto de especies se encuentran categorizadas así: casi amenazadas (5), de preocupación menor (22) y datos deficientes (5), según el más reciente análisis del Instituto Humboldt.

Estas son algunas de las que se encuentran en peligro crítico:

Frailejón de Pan de Azúcar

Esta especie endémica, localizada entre los departamentos de Boyacá y Santander, se ha visto afectada por actividades como la ganadería extensiva. De acuerdo con Humboldt, es necesario llevar a cabo estudios para determinar si la especie está “más ampliamente distribuida”. 

Frailejón pan de azúcar
Foto: Instituto Humboldt.

Frailejón de Cerrito

Este frailejón puede llegar a medir hasta dos metros de altura. Se encuentra en Santander, en los páramos de Almorzadero y Cerrito. La distribución de esta especie es restringida y se ha visto afectada por la disminución de la calidad del hábitat y las actividades agropecuarias. No se han emprendido acciones para su conservación. 

Frailejón cerrito
Foto: Instituto Humboldt.

Frailejón de Los Estupendos

Este frailejón de 1,2 metros de altura está presente en el departamento de Boyacá. Actualmente, la calidad y extensión de su hábitat se han visto afectadas por la ganadería extensiva y la minería de carbón. Esta especie se ha registrado en el área protegida del Parque Nacional Natural (PNN) Pisba.

Frailejón de los estupendos
Foto: Instituto Humboldt.

En guerra

Los frailejones también han resistido al conflicto armado: fueron utilizados para construir camas improvisadas en campamentos abandonados y para la limpieza. Asimismo, los soldados solían colocar las hojas de los frailejones en su uniforme para hacerle frente al frío. Hoy en día, sin embargo, estos usos ya no se fomentan por su impacto ambiental. 

Aunque los soldados y los grupos armados se han distanciado de su hábitat, las amenazas no han terminado y su guerra por sobrevivir tampoco. Por eso, es urgente que los tomadores de decisiones impulsen acciones de conservación, que partan de la investigación de la distribución de las poblaciones y del impacto de las amenazas. 

De acuerdo con las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), es importante realizar estudios sobre las necesidades de restricción de uso, preservación y recuperación de áreas para promover el reordenamiento de estas en los territorios donde se encuentran los frailejones. A su vez, señalan la necesidad de sensibilizar a los pobladores del territorio sobre el uso adecuado de los suelos. 

El Humboldt, por su parte, ha recomendado promover la conservación ex situ (fuera de su hábitat natural) a través de bancos de semillas, realizar el Plan Nacional de Conservación de los Frailejones, fortalecer el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, promover la difusión del conocimiento existente sobre frailejones y transmitir un mensaje de responsabilidad ecológica sobre todo en redes sociales. 

Y, como ha enseñado ‘Ernesto Pérez’, las acciones también se pueden emprender desde los hogares. “Te vengo a enseñar que apagues luces antes de dormir, no gastes agua si no has de consumir, que cierres llaves si te has de cepillar y las basuras aprendas a reciclar”.

Ernesto Pérez
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