“Expresidentes deberíamos dar ejemplo y reconciliarnos”: Samper

La semana pasada, líderes y lideresas de 14 regiones del país le entregaron al gobierno de Gustavo Petro una agenda para humanizar el conflicto. El expresidente Ernesto Samper, promotor de la propuesta, habló al respecto.

El pasado 27 de julio, más de 300 líderes y lideresas de las zonas más afectadas por el conflicto armado y miembros del Gobierno electo se reunieron en la Cumbre Humanitaria Nacional. Allí se hizo entrega de una agenda para humanizar el conflicto al futuro canciller Álvaro Leyva.

Ernesto Samper presidió Cumbre Humanitaria
Cumbre Humanitaria Nacional. | Foto: Fundación Vivamos Humanos

El documento, que pide un cese humanitario inmediato al fuego, contiene nueve exigencias al nuevo Gobierno, entre las que se encuentran: respeto de la vida y al ejercicio de los liderazgos sociales; protección de bienes civiles sociales, sagrados y comunitarios; erradicación de todas las formas de violencia; respeto a la autonomía territorial y al derecho propio de las comunidades étnicas; garantías a la movilidad de personas, erradicación de minas antipersona, municiones sin explotar y artefactos explosivos; no incurrir al reclutamiento forzado de la población civil; entre otras.

El expresidente Ernesto Samper, quien lideró la construcción de la agenda, habló con Diario Criterio sobre la viabilidad de estos pedidos históricos de colombianos que habitan las regiones más conflictivas del país, además de sobre otros temas de actualidad. Él considera que ya es hora de meterle el acelerador a la paz total y, sobre todo, a la humanización del conflicto.

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Diario Criterio: ¿Cómo surgió la agenda para la humanización del conflicto que le presentaron al nuevo Gobierno de Gustavo Petro?

Ernesto Samper: Nosotros, desde hace algunos años, venimos trabajando en la zona del Catatumbo y nos dimos cuenta de que, desde que se estaban negociando los acuerdos de La Habana, en esa región la persistencia del conflicto continuaba expresada en presencia de actores armados, de narcotráfico… Nos llamó poderosamente la atención la preocupante situación humanitaria que violaba todo el ABC del derecho humanitario. Por eso comenzamos a trabajar en la posibilidad de un acuerdo humanitario para el Catatumbo en el que los actores armados, incluido el Gobierno, decretaran una especie de cese humanitario para proteger a la población civil inocente.

Luego nos encontramos que en 14 territorios estaba presentándose el mismo cuadro de afectaciones humanitarias. Por eso, en marzo de este año, hicimos un esfuerzo y reunimos a todos los representantes de esas 14 zonas y acordamos presentarle al presidente electo la propuesta de una agenda humanitaria para que el Gobierno incorporara entre sus políticas de paz la necesidad de ir humanizando el conflicto.

Diario Criterio: ¿Y cuál es el propósito de la agenda humanitaria?

E.S.: Esta agenda humanitaria se le presentó la semana pasada a Petro con una hoja de ruta que, en esencia, plantea un cese humanitario del fuego, mientras se avanza en las negociaciones de la paz total. La petición es que los actores armados les garanticen la supervivencia y la movilidad a los habitantes de los 14 territorios y, al Gobierno, se le pide que se avance en el programa de sustitución social de cultivos.

La propuesta es que busquemos la paz desde los territorios y empecemos con la humanización del conflicto desde allí, sin perjuicio de que luego, en los diálogos regionales, se pueda ir articulando una propuesta de paz duradera.

Diario Criterio: Lo que señala la agenda son los reclamos hechos históricamente por los habitantes de los territorios que han sufrido el conflicto y que nunca se han resuelto. ¿Qué le hace pensar que esta vez sí será posible cumplir la agenda humanitaria?

E.S.: Por la sencilla razón de que este nuevo Gobierno no considera a las 10 millones de personas que viven en estas zonas unos enemigos. Tampoco piensa que la presencia del Estado se debe reducir exclusivamente a la presencia militar. El cambio de concepción entre pensar que la única solución para el problema del conflicto es el escalamiento militar y darles el tratamiento de terroristas a todos los que viven en estas zonas, que fue la política desarrollada por Iván Duque, a una concepción distinta que posiblemente implementará Petro, nos llena de esperanza.

Ernesto Samper en la Cumbre Humanitaria
La senadora María José Pizarro y el expresidente Ernesto Samper. Foto: Fundación Vivamos Humanos

Diario Criterio: ¿Cómo sería ese plan para desescalar o humanizar el conflicto?

E.S.: Acá nosotros no nos estamos inventando nada. Desde la época de nuestra independencia, Bolívar y Morillo hicieron un tratado para regularizar y humanizar la guerra. El derecho humanitario, que nació como una forma de aliviar los horrores de la guerra, mientras las partes seguían en conflicto, fue recogido por la Constitución de 1991 y, en mi gobierno, fueron aprobados los protocolos I y II que lo reglamentan. Es simplemente aplicar el artículo tercero que claramente dice que las partes en conflicto podrán hacer acuerdos humanitarios para sacar a la población civil del conflicto mientras termina la guerra, ya sea por un acuerdo de rendición o por una negociación como la que debería llevarse a cabo en el caso del ELN y se hizo con las Farc.

Negociar con bandas criminales

Diario Criterio: En la actualidad, los grupos que tienen mayor incidencia en el conflicto ya no son las guerrillas, como el ELN, sino las bandas armadas ilegales, como el Clan del Golfo. El problema es que estos últimos grupos no tienen estatus político y, en términos reales, no están obligados a cumplir el derecho humanitario. ¿Cómo decirle al Clan del Golfo o a las disidencias que lo cumplan?

E.S.: No es cierto que, en términos de humanización del conflicto, haya diferencias entre actores armados de carácter político y otros que no son políticos. El hecho de que las negociaciones para llegar a una paz con todos los actores armados sean distintas no significa que no se puedan comprometer a respetar el derecho humanitario. Casi que podría ser una primera exigencia para una negociación con el Clan del Golfo.

En el caso del Catatumbo hay expresiones de voluntad que nosotros hemos recibido de manera expresa de los sectores relacionados con el Clan del Golfo. Ellos estarían dispuestos a contribuir a este cese humanitario porque simple y sencillamente es una cuestión de humanidad. Vuelvo y lo repito: todos, sin excepción, sean regulares o irregulares, tienen la obligación moral de contribuir a la humanización del conflicto.

Diario Criterio: ¿Estaría de acuerdo con darles un estatus político a grupos como el Clan del Golfo para agilizar la pacificación?

E.S.: Como decía antes, cada grupo tiene un tratamiento distinto que debe respetar la Constitución, los límites legales, los tratados internacionales. De tal manera que el próximo Gobierno será el que encuentre, para cada uno de los acercamientos a esos grupos, una ruta específica que dé cuenta de plazos, condiciones de desarme, de garantías de no repetición. Pero, insisto, independiente de los mecanismos. Estoy de acuerdo en que hagamos todo lo que esté al alcance para encontrar la paz y que no nos quede media casa incendiada y la otra mitad intacta.

Diario Criterio: En estos temas hay que ser realista y lo cierto es que estructuras criminales como el Clan del Golfo y las disidencias se lucran de los negocios ilegales. Y, en buena medida, el éxito de esas economías depende de la aplicación de fuertes repertorios de violencia que vulneran el derecho humanitario. A los líderes ambientales los matan porque les perjudican los negocios a estas bandas. Entonces, ¿cómo se puede humanizar el conflicto cuando hacerlo significa afectar las rentas ilegales?

E.S.: Primero, partamos de la premisa de que el narcotráfico está metido en todas las actividades relacionadas con el conflicto. En ese sentido, tenemos que ser conscientes de que mientras no se acabe la fuente de financiación de todas estas actividades de izquierda o de derecha, los conflictos seguirán. Sin embargo, hay procedimientos que pueden ir avanzando. Por ejemplo, el tema de la sustitución social de cultivos. La mayor parte de los líderes que están asesinando en este momento son defensores de la sustitución social de cultivos.

Por supuesto que a las bandas armadas de derecha o de izquierda no les interesa la sustitución social de cultivos, materia prima de su negocio actual, pero, precisamente, por eso hay que seguir con los temas de la sustitución, de formalizar a los campesinos sin criminalizarlos. Creo que hay que trabajar pensando en ese campesino que tradicionalmente es criminalizado y en soluciones que permitan salir del problema del narcotráfico sin demasiado costo de violencia.

Diario Criterio: Le insisto, expresidente Ernesto Samper, ¿las disidencias y grupos como el Clan del Golfo estarán dispuestas, no solo a respetar el derecho humanitario, sino a dejar el lucrativo negocio de las economías ilegales? En otras palabras, ¿humanizarán el conflicto sabiendo que esto los perjudica en sus negocios?

E.S.: Claro, eso es cierto. Por eso ellos tienen que mostrar su voluntad de que quieren terminar a las buenas con su negocio y sus actividades. Las Farc hubieran podido continuar indefinidamente con sus políticas de secuestro y de financiación ilegal, pero tomaron la decisión de salirse. Esto debe quedar claro, las bandas deben tener la voluntad de salirse a las buenas de la actividad criminal.

Además, teniendo en cuenta el derecho humanitario, deben comprometerse a no seguir con el plan pistola, ni a matar policías, ni a líderes sociales, ni perseguir a los movilizados. Si no existe la voluntad, pues no va a haber paz. Yo parto de la base de que ellos están mandando señales de que sí les interesa llegar a una paz. Si eso es así, el primer acto que ellos deben llevar a cabo es humanizar el conflicto y proteger a la población civil inocente que está en medio de su actividad.

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Diario Criterio: Ya que hablamos de paz y reconciliación, ¿los expresidentes no tendrían que dar ejemplo de reconciliación? La situación de enemistad entre ustedes parece no tener fin, porque ahora ya el expresidente Andrés Pastrana no quiere ver al nuevo presidente Petro…   

E.S.: Por mi parte no hay ningún problema. De hecho, creo que los expresidentes debemos tener un trato cordial en temas de interés nacional. Si nosotros hubiéramos aceptado participar en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores para el tema de Nicaragua, posiblemente no estaríamos en las que estamos. Y usted tienen razón, nosotros deberíamos dar ejemplo. Yo estoy abierto a la reconciliación y creo que las condiciones están dadas. Todos los expresidentes fuimos a la Comisión de la Verdad. Ese podría ser un buen inicio.

Las opiniones de Ernesto Samper sobre Piedad Córdoba y Venezuela

Diario Criterio: ¿Qué opina de la solicitud de la magistrada de la Corte Suprema Cristina Lombana de abrirle investigación a Piedad Córdoba?

E.S.: Creo que Piedad tiene todo el derecho que tienen todos los colombianos a la presunción de inocencia. Mientras esa presunción no sea controvertida y vencida en juicio, yo presumo la inocencia de Piedad y espero que le den las garantías para que se defienda.

Diario Criterio: ¿Cómo ve el anuncio del restablecimiento de relaciones con Venezuela?

E.S.: Con mucho optimismo. El único país con el cual Colombia no puede tener una guerra no declarada es con Venezuela. La relación con Venezuela, independiente de cualquier consideración ideológica, es especial. Tenemos 2.300 millones de kilómetros de fronteras, 4 millones de personas viviendo en esa región. Años atrás, llegamos a exportar 7.000 millones de dólares y llegamos a tener 5 millones de dólares en inversiones. Hoy, todo eso está en ceros. No tiene ningún sentido que, por un prurito ideológico, hayamos terminado las relaciones con Venezuela y celebro el paso histórico que el canciller Leyva dio.

Diario Criterio: Usted, desde un principio, ha apoyado a Petro. ¿Le ha cobrado ese apoyo? ¿Le ha pedido alguna cuota burocrática?

E.S.: Claro que estoy pidiendo. Estoy pidiendo que se avance en los acuerdos de paz, estoy pidiendo que Colombia regrese a los mecanismos de integración latinoamericana y estoy pidiendo que haya un mejoramiento en las condiciones de vida de los colombianos. Eso es lo que estoy pidiendo desde hace 40 o 50 años; lo que traté de hacer en mi gobierno. Esas son mis exigencias al nuevo Gobierno.

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