Escritores excluidos de la Feria del Libro de Madrid: “Este es un acto de censura y no es un hecho aislado”

La decisión del Gobierno colombiano de solo invitar escritores “neutrales” a la Feria del Libro de Madrid sigue generando polémica. Diario Criterio habló con tres escritores colombianos sobre lo ocurrido. 

Desde que salió la lista de escritores colombianos invitados a la Feria del Libro de Madrid, en donde Colombia es el país invitado de honor, algunos notaron que algo raro pasaba. A pesar de que habían nombres de escritores como Darío Jaramillo o Melba Escobar, las ausencias eran bastante notorias. 

En la delegación oficil del Gobierno no estaban nombres como William Ospina, Héctor Abad Faciolince, Piedad Bonett, Laura Restrepo o Fernando Vallejo. Tampoco escritores que han venido destacando en el panorama internacional como Pilar Quintana, la reciente ganadora del premio Alfaguara, o Pablo Montoya, quien hizo un libro sobre las desapariciones en la Comuna 13 (La sombra de Orión). 

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Algunos, como Evelio Rosero, Juan Gabriel Vásquez y Tomas González, se excusaron de ir por compromisos previos en su agenda. Pero los demás ausentes tenían algo en común: todos eran muy críticos con el Gobierno Duque y el uribismo.

Pero lo que era una simple coincidencia, se convirtió en una certeza cuando Winston Manrique, de la revista W, destaco una frase suelta de Luis Guillermo Plata, el embajador de Colombia en España, durante la presentación de la programación, que había aparecido en un artículo del medio Libertad Digital: “Uno no quisiera que una feria literaria se convirtiera en una feria política. Ni para un lado ni para el otro. (…) Se ha tratado de tener cosas neutras donde prime el lado literario de la obra”.

Escritores colombianos excluidos de la  Feria del Libro de Madrid
Colombia País invitado de la 80 Feria del Libro de Madrid 2021

La frase indicaba, textualmente, que el Gobierno había decidido filtrar la lista de invitados a un evento literario por su posición política. Un claro acto de censura. 

Diario Criterio habló con tres escritores colombianos sobre el escándalo y esto fue lo que dijeron. 

¿La neutralidad existe?

Para todos es claro que, para empezar, hablar de escritores neutrales es una utopía, porque como dice Giuseppe Caputo, escritor de Un mundo huérfano y Estrella madre, y quien por muchos años fue director cultural de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo), “la literatura siempre es política. Los autores consciente o inconscientemente absorben o refutan los valores sociales dominantes de una época en sus libros”.

Así, explica: “Si yo escribo un cuento sobre una persona que se mete en un cuarto, apaga todas las luces y cierra todas las cortinas, eso que aparentemente es algo apolítico, termina siendo un comentario sobre la política: es alguien que no quiere el afuera, que rechaza lo que ocurre en el mundo”

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Con él está de acuerdo Pilar Quintana (La perra y Los abismos), quien no está incluida en la lista de invitados del Gobierno, pero sí va a Madrid invitada por su editorial. Ella cree que el acto de escribir ya implica asumir una posición política. “No se puede escribir desde la neutralidad, eso es algo que ni siquiera logran los periodistas. Escribir es asumirse como un ser político y eso ya establece una posición”, dice. 

No a las críticas

Sin embargo, las palabras del embajador están mediadas por un contexto político y social claro. En Colombia tuvo lugar hace unos meses el paro nacional más grande de los últimos años, en el que millones de personas salieron a protestar a las calles y el gobierno respondió con un exceso de fuerza que acabó en cientos de desaparecidos, asesinados y heridos. 

Muchas de las personas que hacían parte del mundo cultural (escritores, artistas, cineastas, actores, músicos) se pronunciaron a favor de las protestas y en contra de la respuesta estatal. Y las críticas no han parado desde entonces. Pareciera que las palabras de Plata se refieren a esa neutralidad: escritores que no critiquen públicamente al Gobierno por ese y otros hechos recientes. 

Carolina Sanín ve también una neutralidad peligrosa en temas estéticos. Supongo que se refiere a textos que no sean ofensivos políticamente para el que invita, que es el gobierno. Pero también hay una neutralidad en términos estéticos: si no hay búsquedas estéticas inmensas, ni hay una exaltación, ni una verdadera originalidad en la lengua, eso también constituye neutralidad. Así que es un criterio injusto porque somete a lineamientos políticos unas obras estéticas, pero además estéticamente es un criterio paupérrimo”.

Un clima de censura

En el fondo, Sanín también ve un mensaje vedado: les piden a los escritores que se dediquen a escribir y no a otras cosas, como hablar de política. “Lo curioso es que no nos están excluyendo porque critiquemos abiertamente al Gobierno en nuestras obras, porque muchos de los excluidos ni siquiera nos ocupamos de la actualidad política en ellas. De alguna manera nos excluyen porque nos atrevemos a opinar fuera de nuestra actividad literaria”, dice la escritora de Pasar fijándose  y Tu cruz en el desierto

Algo similar dijo Jerónimo Atehortúa, cineasta de Medellín, en su cuenta de Facebook, en donde habla de un clima de censura que va naturalizándose. “Llevo un par de charlas en las que se me ha pedido que no hable de política (si me piden eso a mi que no tengo ninguna visibilidad, cómo será con otros). Lo piden, incluso, espontáneamente. Así comienza el miedo a hablar. Nos van aleccionando. Empieza uno a preguntarse ¿de cuántas cosas me habrán dejado por fuera debido a mis ideas políticas?”.

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En este caso, sin embargo, llama la atención el hecho de que lo hagan explícito, y que el embajador lo diga en un evento lleno de periodistas, en el que también promocionó la participación de Colombia en la feria como un espacio “diverso y vital”. Un acto con el que hace explícito el veto y termina insultando a los escritores que sí invitaron.

“No es un hecho aislado”

Caputo, de hecho, cree que en un acto de colegaje y de dignidad, los invitados deberían hacer oír su voz de protesta y actuar de alguna forma: o no aceptando la invitación a Madrid o usando esa plataforma para “denunciar esta idea nefasta de la cultura como algo decorativo, ornamental, una cosa que se vuelve inane y, sobre todo, injusto y servicial a los intereses de este gobierno”

No todos están de acuerdo con esa opinión. Aunque Quintana dice que de haber sido invitada por el gobierno (y no por su editorial) ella habría rechazado el viaje por sus convicciones, también cree que los otros escritores están en su derecho a aceptar la invitación. “Todos los escritores son libres de aceptar que el gobierno pague sus tiquetes, porque el dinero del gobierno es dinero de todos los Colombianos”, explica. 

De los autores incluidos en la lista, sin embargo, ya Melba Escobar anunció en su cuenta de Twitter que había declinado la invitación a Madrid.

Más allá de esos detalles, que terminan siendo anecdóticos, de fondo queda un muy mal sabor de boca: el sabor de la censura. Un tema que, según Sanín, va mucho más allá de este episodio. “Esa pretensión de crear una cultura oficial respaldada por el Estado ya se ha visto en episodios como el cierre de la revista Arcadia, que lo hizo Semana una vez que se convirtió en órgano no oficial de propaganda de gobierno. Este no es un hecho aislado”.

16 Comentarios

  1. Camilo Andrés Mendivelso

    Pretender q no exista política en la literatura es una consecuencia lógica para el grupo de personas q piensa q la ética es una cuestión superflua y q el deber ser de los buenos ciudadanos es estar de acuerdo con el gobierno de turno. Una actitud claramente fascista.

    1. Queda un mal sabor y sin darnos cuenta nos vamos acostumbrando. Una censura a la censura! Cómo negar la participación a una feria literaria a extraordinarios escritores con ese tizne político que tanto daño nos hace.

    2. Que tristeza que por culpa de la politiquerí a (No es política), no exista la libertad de expresión y se castigue de una u otra forma a quienes se oponen a los gobiernos de turno

  2. Es triste ver cómo la censura en este país se hace evidente a nivel de la feria de Madrid; no es la primera vez , en épocas de gobiernos como el de Turbay y Laureano Gómez se vivió la reprension a los escritores y art:istas..

  3. No hay que hablar de escritores destacados, o de escritores consagrados, o escritores reconocidos; los escritores invitados no lo son también? Esto desvía la gravedad de la denuncia. Pues lo grave, e imperdonable, es que el gobierno de Colombia censure sus escritores, y por ende el Arte, por una posición política.

    1. José Vicente Guzmán M.

      Hola Dora. Gracias por el comentario. Cambiaré el concepto de ‘consagrados’. Lo usé porque al inicio, cuando no se conocía la frase del embajador, muchos criticaban la lista por incompleta, teniendo en cuenta que faltaban escritores reconocidos (lo que no quiere decir que los invitados no lo sean, solo que no eran todos).

      Pero tienes razón en que el término puede distraer.

  4. Muy respetables todas las opiniones, en espacial la de Carolina Sanín. El problema no depende de que haya escritores que son críticos de cualquier gobierno, y otros que no lo sean, o lo que es peor, que lo apoyen. Mirar el asunto desde esa perspectiva es seguir con el esquema buenos-malos (desde la ética, quiero decir), blanco-negro, etc. Nadie (escritor, ama de casa, lo que sea) puede aplaudir a Satanás y después atacar al Diablo, algo que han hecho varios de los no invitados… Lamentablemente demasiadas personas solo ven las apariencias porque es lo único que deja ver el olvido.

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