“Lo sucedido con el cadáver de Evita supera la ficción”: Felipe Pigna

A raíz del lanzamiento de la miniserie ‘Santa Evita’, el historiador argentino habla sobre los mitos y realidades de la que fue la primera dama de Argentina.

Este año se conmemoran siete décadas del fallecimiento de la que en su época fue la mujer más poderosa de Argentina.

Amada por unos y odiada por otros, Evita se ha convertido en un personaje que linda más en la mitología que en la realidad histórica. Ejemplo de ello es la miniserie de ficción Santa Evita, estrenada en Star+, que relata lo sucedido con el cadáver de Eva Duarte de Perón. Allí se entrelazan los sucesos reales que giraron alrededor del cuerpo, con una historia de ficción creada originalmente por el escritor Tomás Eloy Martínez.

Diario Criterio habló con el historiador argentino Felipe Pigna, autor de la biografía Evita, realidad y mito, sobre la Evita convertida en mito y la Evita histórica.

Evita, Realidad y Mito

Diario Criterio: ¿Qué opina de la serie Santa Evita, estrenada hace unos días en Star?

Felipe Pigna: La serie se basa en el libro ficcional de Tomás Eloy Martínez llamado Santa Evita, en el que hay elementos de realidad histórica y otros elementos que son ficción, de manera tal que me parece una serie muy interesante. La serie es fiel al libro y por eso hay algunos elementos que no coinciden con la realidad histórica, pero eso es lógico en una novela. La reconstrucción de época me parece muy buena; el vestuario y todas las situaciones me parecieron apropiadas. Es una serie interesante para ver.

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Diario Criterio: La serie y el libro giran en torno a los avatares del cuerpo de Evita. ¿Qué tanto hay de realidad y de ficción en esos sucesos?

F.P.: La realidad es que el cuerpo fue embalsamado porque se sabía que iba a durar mucho más el velatorio de lo normal, por la cantidad de gente que quería verla. Estamos hablando de millones de personas y el velatorio duró 16 días. Luego, el cuerpo fue depositado en la sede de la CGT (Confederación General de Trabajadores) y dejado a cargo del médico español Lara, encargado del embalsamiento y mantenimiento del cuerpo.

Allí estuvo hasta 1955, cuando se produjo el golpe militar que derrocó a Perón y los militares decidieron secuestrar el cuerpo de Evita, para evitar que cualquier tumba donde estuviera se convirtiera en un lugar de culto para los peronistas o de reunión de la oposición derrocada. Así que el cadáver tuvo distintos recorridos, siempre clandestinos, siempre a la sombra.

Diario Criterio: ¿Fue posible mantener en secreto el cuerpo de Evita?

F.P.: En un principio, no. La resistencia peronista siguió de cerca ese cuerpo y detectaba los lugares por donde pasaba y dejaba testimonios, como velas, flores. Eso hace que los líderes de la llamada Revolución Libertadora, nombre con que se bautizó el golpe de Estado contra Perón, decidieran sacarla del país y, con un acuerdo con el Vaticano, llevarla a Italia y enterrarla clandestinamente bajo el nombre falso de María Maggi. Allí estuvo 14 años. En 1970, cuando la guerrilla de Los Montoneros secuestró al general Pedro Eugenio Aramburu, jefe de la Revolución Libertadora, él dio la información de que los restos estaban en Italia. En ese momento, grupos peronistas empezaron a abogar por la repatriación del cuerpo hasta que, en 1971, el gobierno de facto de aquel momento decidió entregárselo a Perón.

Diario Criterio: ¿Cómo se encontraba el cuerpo y cuál fue su suerte?

F.P.: Cuando le entregan el cuerpo de Evita, Perón hace constatar los daños que tenía. Eran más de 35 lastimaduras hechas intencionalmente por sus secuestradores. Perón regresó a Argentina, pero el cuerpo quedó en España. Poco después de la muerte de Perón, Los Montoneros secuestraron el cadáver de Aramburu, a quien habían matado en 1970 y pidieron que, para devolverlo, debían traer el cuerpo de Evita a Argentina. Una vez, acá fue restaurado y depositado en la residencia presidencial, junto con el de Perón. Se creó un mausoleo en ese lugar en donde el cuerpo de Perón estaba a cajón tapado y, el de Evita, a cajón abierto con un grueso vidrio.

Allí van a estar hasta 1976, cuando se produce el golpe cívico-militar que derrocó a Isabel Perón. Luego, a Evita la envían al cementerio de la Recoleta y, a Perón, a Chacaritas. Es una historia realmente increíble que supera la ficción.

“Evita era la representación de que el ascenso social era posible”

Diario Criterio: ¿Por qué en Argentina hay tanto fervor hacia Evita que, incluso, hasta supera al de Perón?

F.P.: Porque Evita tenía un vínculo mucho más emotivo, más sentimental con la gente. Era la que estaba en contacto con el pueblo permanentemente. Había creado una fundación de ayuda social, donde a la gente se le solucionaban problemas médicos, habitacionales, laborales; por lo tanto, Evita tenía un contacto muy fluido con la gente y una muy buena relación con los sindicatos. Todo esto hacía que ella fuera más querida que Perón. Tenía un discurso más radical que el de Perón, un discurso más confrontativo. Por eso, cuando en 1951, unos años antes de su muerte, la GCT la propuso como candidata a la Vicepresidencia, los políticos cercanos a Perón se opusieron y lograron que él no la designara. 

También hay que tener en cuenta que estamos hablando de alguien muy joven: ella muere a los 33 años. A veces perdemos de vista la edad que tenía Evita, la juventud y los pocos años que estuvo en la política, como desde los 27 o 28 años hasta los 33. Fueron muy pocos años para alguien que dejó una marca tan fuerte.

Diario Criterio: Al igual que alrededor del cuerpo de Evita se han creado mitos y leyendas, la vida de ella está llena de acusaciones, mentiras y mitos. Se ha dicho que era prostituta, arribista, manipuladora, clasista, en fin… pero otros la asemejan a la Virgen o le atribuyen milagros. ¿Cuáles son esas mentiras y verdades de su vida? 

F.P.: Bueno, lo real es que no fue prostituta, fue una actriz que conoció a Perón y fue su mujer. Una persona que estuvo muy presente en la vida de Perón y que ocupó en poco tiempo un papel importante en el plano político. Lo real fue que provocó un cambio muy profundo en la sociedad argentina que la dividió entre quienes la amaban y quienes la odiaban.

Obviamente, los sectores populares la amaban, se sentían identificados con ella. Los sectores del poder y la clase media la veían como una arribista, una persona a la que le gustaban las joyas y todo ese tipo de cosas. Por el contrario, al pueblo le parecía un elemento positivo que ella se vistiera de manera lujosa. Esa imagen les hacía sentir a los desposeídos que en algún momento de la vida podían llegar a vestir con ese lujo; ellos consideraban que Evita era la representación de que el ascenso social era posible.

Diario Criterio: Al hacer su investigación sobre Evita, ¿qué episodio o hecho lo impresionó o lo conmovió de ella?

F.P.: Son muchos, porque ella tenía una personalidad muy fuerte, de mucho carácter. Al hablar con su secretaria, una cosa que me impresionó mucho fue que Evita conocía la baja autoestima de los sectores populares. Entonces, ella me contaba, por ejemplo, que cuando se trasladaban a las familias de un barrio popular, conformado por casas tremendamente precarias, hechas de latas, a un barrio recientemente construido, con casas decentes y demás, Evita se quedaba hasta que no terminara de arder la última casa, porque decía que esta gente iba a volver a esos lugares debido a que no tenía todavía la autoestima suficiente para sentir que se merecían ese mejoramiento de vida. Que entendiera esa lógica me pareció muy conmovedor.

Diario Criterio: ¿En qué grado está el culto a Evita? ¿Al mismo del de los padres fundadores de la nación argentina?

F.P.: Es distinto, porque los padres fundadores son mucho más indiscutibles. San Martín o Moreno Belgrano son personas de consenso. En cambio, en el contexto del siglo XX y de los conflictos sociales, Evita plantea una división en la sociedad argentina. Aunque yo creo que, con el tiempo, mucha gente que la odiaba comprendió y agradeció ciertas cosas que hizo, sin estar de acuerdo totalmente con ella. El voto femenino, por ejemplo, muchos logros sociales y leyes laborales impulsadas por ella son transformaciones reconocidas por un sector importante de la sociedad.

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Diario Criterio: Y comparada con personajes del siglo XX, como Carlos Gardel y Armando Maradona…

F.P.: Evita hace parte de un mito popular en donde están Gardel, Maradona y el Che Guevara. Son personas icónicas que representan, cada uno, algún momento histórico y creo está bien ponerla en esos lugares, en ese pedestal simbólico de momentos y cuestiones decisivas de la Argentina.

Diario Criterio: ¿Se podría decir que Evita hace parte del ADN de la argentinidad?

F.P.: Sí, claramente. Es un componente, para mí, bastante imprescindible de la argentinidad.

Diario Criterio: ¿Cómo está ese culto hacia Evita en la actualidad?

F.P.: Sigue siendo importante. De hecho, el aniversario 70 de su muerte lo repotenció. Mucha gente fue a su tumba, hubo muchísimos actos en todo el país y se habló bastante de ella. Sigue estando vigente.

Diario Criterio: Usted, desde la perspectiva de historiador, ¿cómo analiza esos choques entre la Evita mitológica y la histórica, o entre la memoria y la historia de ella?

F.P.: Hay dos cosas. Uno, en el análisis histórico, que debe encargarse de los aspectos positivos y negativos de Evita, hay mucho escrito y dan cuenta de lo que ella hizo. Por otro lado, está la memoria popular de Evita, construida sobre un fuerte reconocimiento a lo que hizo por los desposeídos. Sectores que estaban completamente postergados y olvidados y que ella los puso en un primer plano. Ella fue la que, por primera vez en la historia argentina, puso en un primer plano a la niñez, la ancianidad… a los cuales les dedicó mucho tiempo e hizo cosas concretas: hogares, vacaciones para los niños que no iban a conocer nunca el mar, obras muy interesantes que implicaban un cambio en la redistribución del ingreso. O sea, ese dinero que nunca se destinaba a los sectores populares pasó a ellos.

Foto de portada: archivo Felipe Pigna

7 Comentarios

  1. Evita “ayudaba” no compraba votos.. no intercambiaba choripanes por votos… Evita quería que los pobres progresaran, que tuvieran educación, progreso.. no quería que siempre fueran pobres con un choripan en la mano… Cuando los argentinos comprendan esa diferencia van a entender que el Peronismo es lo opuesto al Kirchnerismo

    1. Buena entrevista y complementa el artículo de la serie de Santa Evita .
      Se confirma que es más recordada por las buenas obras que hizo por la gente pobre

    2. Veo la historia de Evita y creo que el Kirchnerismo tiene algo muy parecido, siempre hay un gorila que transpira odio por los pobres y desprecia todo lo que sea ayudar a los que menos tienen … tanto a Eva como a Cristina van a quedar en la historia. Viva Peron, viva Nestor y Cristina!

  2. La realidad más triste que hoy se vive en Argentina es que las nuevas generaciones van a crecer pensando que Evita tenía algo que ver con el Kirchnerismo y no tiene nada que ver con la corrupción, nunca tuvo nada que ver con el lavado del dinero ni el clientelismo. Es más, los militares que se robaron el cuerpo de Evita para profanarlo podemos compararlo con el Kirchnerismo cuando se apropia de su imagen y dicen “si ella estuviera viva seria Kirchnerista”.. Qué saben?.. Si ella no puede hablar.. Porqué le ponen palabras en su boca si no puede oponerse? No violen más su imagen, respeten lo que fue y no la toquen mas.

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