Federico Gutiérrez, el candidato de Álvaro Uribe, de Iván Duque y de los clanes políticos

Federico Gutiérrez es quien enarbola el discurso del odio y de las falsedades. No es el candidato de la gente como dice su eslogan, sino el candidato del continuismo, de Uribe, de Duque y de todos los clanes políticos de Colombia.

Los resultados de las consultas presidenciales del pasado 13 de marzo concluyeron con un significativo triunfo de las fuerzas del cambio abanderadas por la izquierda, sobre las fuerzas del continuismo representadas por la derecha en Colombia. Este es un hecho inédito en nuestra historia y pareciera ser la antesala del triunfo de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales. 

Ya lo había anotado en una pasada columna: en las consultas presidenciales de 2018, la derecha encarnada por el hoy presidente Duque sacó 6millones de votos, mientras que la izquierda personificada por Petro sacó 2,8 millones. En las de este año se volteó la torta: la izquierda personificada por Petro sacó 5,6 millones y la derecha representada por Federico Gutiérrez, bajó a 4millones. 

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En la campaña de 2018, aun cuando la derecha tenía mucha capacidad de maniobra, propició una tóxica campaña que llevó a que el 2 de marzo de ese año, se atentara contra la vida de Petro en Cúcuta. Algunos medios y la Fiscalía le restaron importancia al gravísimo hecho y terminaron por empequeñecerlo y por engavetarlo.

Esta campaña ha sido más torva y más insidiosa. El discurso del odio y de las falsedades llevó a que la virulencia arrecie hasta límites demenciales, pero ahora es poco lo que la derecha puede hacer para cambiar un resultado, que muestra a las fuerzas de la izquierda cautivando con más facilidad al centro político.

Ahora, el candidato elegido de la coalición de derecha no es alguien con maneras burguesas como Duque, u otros de los anteriores protagonistas; sino un peleador callejero de léxico reducido, de exagerada agresividad verbal, a quien se le dificulta conceptualizar y proponer; por lo que ha preferido atacar de manera innoble a su contendor. 

Federico Gutiérrez no ha dejado conocer su pensamiento frente a los temas cruciales del país, se ha concentrado en difamar, deformar y distorsionar lo que dice o hace Petro. Su lenguaje no verbal dista mucho de las formas en las que se ha movido por centurias el mundo de la política, tanto en la Casa de Nariño como en las cumbres internacionales. 

Su programa de gobierno Un País en Orden y con Oportunidades, es elemental como él. Es más, el mismo documento lo señala: “NO proponemos un planteamiento conceptual, sino acciones concretas que aterricen en estrategias sectoriales”.¹ Se trata de un recetario continuista plegado a Uribe, a Duque y a sus fracasos. Solo hay frases sutiles de descontento y mejoras sutiles para que nada cambie. Federico Gutiérrez es un candidato de clase media, acomodado, sumiso a sus patrones. 

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Sus asesores elaboraron un programa neoliberal ajeno al medioambiente, en el que poco se habla de desarrollo sostenible, pero mucho de crecimiento económico; donde se ensalzan inexistentes resultados de seguridad, paz y libertad; y se magnifican los pobres avances sociales. 

Para ejemplificar lo brutal de esta campaña presidencial, en esta semana se dieron tres episodios que, articulados, muestran un descarado intento de entrampamiento –que no cuajó– de engaños y noticias falsas, diseñados al mejor estilo de Uribe –que tampoco cuajó– cuando intentó entrampar al senador Iván Cepeda. 

La Semana Santa arrancó con un despliegue colosal de los medios, según el cual, el hermano de Gustavo Petro había ido a La Picota a negociar rebajas de penas con los delincuentes que –todo el mundo sabía– el propio candidato había ayudado a encarcelar. Esas noticias venían acompañadas por convenientes textos apócrifos y de declaraciones desde las mazmorras. Daniel Coronell entrevistó a uno de los participantes de la reunión, al convicto exalcalde de Villavicencio Franklin Germán Chaparro, quien respondió tajantemente que en la reunión no se estuvieron negociando rebajas de penas y solo se habló de perdón social.

No obstante, Federico Gutiérrez dijo, sin asomo de sonrojo, una mentira colosal ante La W, que: “El mismo señor Petro, reconoció que con el señor Iván Moreno, con quien se reunió su hermano en Semana Santa en La Picota… a cambio de rebajas de penas.”  

Esto ocasionó una reprimenda monumental por parte de los periodistas de La W, pero Federico impertérrito continuó insistiendo en ese montaje burdo, flojo y fallido.

A mediados de semana de pascua, Federico Gutiérrez aseguró que Piedad Córdoba se reunió con Francisco Javier Zuluaga Lindo, alias Gordo Lindo y con Leonardo Muñoz, alias Douglas, cabecilla de La Oficina de Medellín para ofrecerles beneficios y no ser extraditados. 

Pero Gordo Lindo fue enfático al desmentirlo: “Yo no soy extraditable, yo fui extraditado hace casi dos décadas y regresé hace cuatro años. Yo no estoy en el pabellón de extraditables”. Agregó que se había encontrado fortuitamente con Piedad Córdoba en el sitio de visitas de abogados cuando ella visitó a su hermano, ya que comparten abogado. La W, por su parte, entrevistó al cabecilla Douglas, quien desmintió a Federico y aseguró que “jamás me he reunido con esa señora, no la conozco, ni con el hermano”. 

Por último, a fines de semana se promocionó por medios y redes que el exgeneral de contrainteligencia venezolano Hugo Armando el ‘Pollo’ Carvajal, antiguo jefe chavista, rendiría testimonio contra Petro por haber recibido dinero del régimen venezolano. Dicho testimonio lo haría por videollamada desde Madrid, donde se encuentra detenido, ante Cristina Lombana, magistrada de la Corte Suprema de Justicia.

Caracol emitió en su noticiero nacional una nota pregrabada en la que se aseguraba que dicha audiencia se había producido y que el ‘Pollo’ efectivamente había acusado a Petro. Pero en la realidad no hubo tal acusación. Lo que sí se evidenció fue la existencia de un plan para desprestigiar a Petro y tratar de menguar sus posibilidades.

En suma, Federico Gutiérrez es quien enarbola el discurso del odio y de las falsedades. No es el candidato de la gente como dice su eslogan, sino el candidato del continuismo, de Uribe, de Duque y de todos los clanes políticos de Colombia. Pero es posible que pueda adquirir las competencias para ser un senador destacado.

¹ Programa de Gobierno de Federico Gutiérrez: Un País En Orden y Con Oportunidades, Pág.14.

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6 Comentarios

  1. Ernesto Díaz Ruiz

    De acuerdo contigo Pedrluis.
    “Fico” es terroriFICO, maléFICO, descarado, irresponsable, mentiroso y pendenciero al mejor estilo paisa, con el perdón de los paisas.
    En el caso del candidato que dijo Uribe, esas características son una muy peligrosa condición.
    Fico encarna más de lo mismo, pero peor, sin mesura, sin responsabilidad y a las patadas, como en una pelea de cantina, va a gobernar nuestro maltrecho país.
    Por eso no podemos permitirnos ni la más mínima posibilidad de que eso suceda.
    No es fácil, pero debemos hacer nuestro más valiente y responsable esfuerzo, para ganar en primera vuelta.
    Gracias Pedro por tu reporte de lo que ha sucedido.
    ¡Abrazo!

  2. El columnista resalta de manera importante la carencia de Federico Gutierrez de conceptualizaciones claras del estado de las cosas, adquiridas tanto en la academia, como en el trabajo reflexivo de los acontecimientos nacionales e internacionales que lo convierte en un candidato sectario y ramplón que desarrolla un formato preestablecido y conocido desde décadas atrás.

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