Sama

Existe un grupo de personas que tienen la facilidad, la capacidad o la característica de hacer de todo, todo el tiempo y a toda hora. Cada dos por tres aparecen con un nuevo proyecto, una nueva idea, emprenden una nueva aventura, nunca están quietos y su permanente movilidad se traduce en logros concretos.

Uno de ellos es Fernando Samalea, músico y escritor argentino que nació en 1963, a quien sus amigos y quienes han trabajado con él llaman Sama. Un personaje que se gana el cariño inmediato de quienes han tenido el privilegio de conocerlo, pues él es una mezcla de sencillez, bajo perfil, sentido del humor y ganas de comerse el mundo en todo momento.

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Samalea es baterista, bandoneonista, compositor, escritor y, desde hace unas pocas semanas, fotógrafo. O al menos reconocido como tal, pues acaba de publicar en Buenos Aires el libro Imágenes en cámara rápida, cuyo contenido se explica una vez se conozca la trayectoria de este personaje tan singular en la escena musical de Argentina y también de España.

Samalea comenzó su carrera como baterista en la escena alternativa del rock de Buenos Aires de los años ochenta, y formó parte de varias agrupaciones alternativas, entre ellas Fricción, grupo que lideraba Richard Coleman y apadrinaba Gustavo Cerati, su amigo del alma. En 1989 lo conocimos en Colombia cuando vino como integrante del grupo de Charly García que se presentó en Medellín y Bogotá.

En su muy extensa hoja de vida también figura su participación como baterista en grabaciones y giras de Joaquín Sabina, Gustavo Cerati, Andrés Calamaro, Ilya Kuryaki and the Valderramas, Roby Draco Rosa y Calle 13, por solo mencionar los más reconocidos de una muy larga lista de músicos que lo han mantenido casi sin interrupción en escenarios y estudios de grabación, donde su estilo sobrio y preciso le ha servido de metrónomo a las bandas en que ha participado.

Samalea no es el baterista de los solos complicados e interminables. Su tarea (como la de Ringo Starr o Charlie Watts) es mantener el grupo en su lugar. Sin embargo, Samalea también ha experimentado con diversos instrumentos de percusión. Como parte de esas giras, visitó a Colombia, además de las veces que vino con Charly García (entre ellas el cierre de Rock al Parque de 2012, donde lo vimos con unos enormes maniquíes que hacían las veces de timbales), estuvo con Ilya Kuryaki and the Valderramas y Gustavo Cerati.

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Pero la de baterista es apenas una de sus múltiples facetas. A finales de los años ochenta decidió aprender a tocar el bandoneón, el instrumento emblema del tango, y que está en las antípodas de los parches y las baquetas. Y aquello no fue un capricho efímero o una pasatiempo para sus ratos libres. Como bandeononista ha formado parte de diversas agrupaciones y también ha grabado más de una docena de CD-libros firmados por él, cinco álbumes en colaboración de otros artistas, una gran cantidad de bandas sonoras y se ha presentado en un centenar de ocasiones en escenarios de Argentina, otros países de América y Europa.

El hecho de que utilice el bandoneón no significa que Samalea se haya dedicado al tango. Su propuesta musical es el resultado de una búsqueda de un sonido propio. Y su trabajo ha recibido no solo el reconocimiento de sus seguidores. En 2010 recibió el premio Gardel en la categoría de música instrumental de fusión por su álbum Primicia.

Memorias en Cámara Rápida - Fernando Samalea
Memorias en cámara rápida, el nuevo libro de fotografías de Fernando Samalea.

En los últimos años Samalea se lanzó de cabeza al mundo de la literatura y plasmó sus recuerdos de memorias fotográficas en tres extensos tomos de alto vuelo literario y un gran valor documental y testimonial: Que es un longplay, Mientras otros Duermen y Nunca es demasiado, publicados entre 2015 y 2019. La lectura de estas páginas no solo relata desde su perspectiva una parte importante de la música en Argentina sino también de su vida de vértigo, sin descanso, que lo ha llevado de saltar de un proyecto a otro, de un país a otro, casi sin parar.

Su afición por la fotografía había quedado plasmada en esos libros, en los que se publicaron algunas de las que ha tomado en su larga trayectoria. Sin embargo, son tantas las instantáneas que captó durante sus giras, muchas de ellas detrás de los bastidores y en los camerinos, que decidió plasmarlas en el libro que tituló Memorias en cámara rápida, que, como se dijo al comienzo, acaba de publicarse.

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En él recoge fotografías que tomó entre 1990 y 2010 en las que aparecen buena parte de los músicos con quienes ha tocado. Son fotografías que él se apresura a decir que son de aficionado.

Puede que lo sean. Pero en ellas Samalea saca a relucir su métrica, ya no como baterista sino en la manera como encuadra y compone sus imágenes. Además, lo que en ellas registró es de gran relevancia, forma parte de una gran historia que aún continúa escribiéndose e interpretándose y es, como él mismo dice, “de un carácter testimonial enorme para quienes amamos el mundo de la música”.

Foto: Jonatansaiud - Wikimedia

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