“La lectura y la conciencia ambiental no tienen edad”: Francisco Vera, el niño ambientalista

Diario Criterio habló con Francisco Vera Manzanares sobre el lanzamiento de su libro ‘Pregúntale a Francisco: ¿Qué es el cambio climático?’, su esperanza por entrar a la política y su proyecto Guardianes por la Vida.

En Pregúntale a Francisco: ¿Qué es el cambio climático? la Tierra confiesa que está enferma, el páramo de Sumapaz invita a mirar a la naturaleza y a Marte le preocupan los cambios del planeta Tierra con el paso del tiempo.

En este libro todos tienen voz: los océanos, el aire, los árboles… Cada uno de estos personajes, fundamentales para la vida humana, ‘conversan’ con Francisco Vera Manzanares, el niño ambientalista que junto con Guardianes por la Vida ha creado todo un movimiento activista en defensa del medioambiente.

Pregúntale a Francisco es un texto pensado para niñas y niños que se preguntan cómo cuidar el planeta. Busca explicar de la forma más sencilla posible por qué ha subido la temperatura de la Tierra, cuáles son las causas del calentamiento global y cómo podemos contribuir de forma individual al cambio.

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Francisco Vera Manzanares nació en 2009 y, a pesar de su corta edad, ha puesto sobre la mesa las problemáticas profundas que enfrenta el país en torno a la naturaleza, el cambio climático y el deterioro ambiental. En 2019 fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de la Delegación de la Unión Europea en Colombia y hace parte de los 100 niños prodigio del mundo, según la Organización Global Child Prodigy Awards.

Francisco confiesa que por más ambientalista que sea, aún usa plástico. Eso sí, cada vez intenta reducirlo más. “Le he bajado al consumo de carnes, pero de grande quisiera ser vegetariano. El queso y los huevos creo que son difícil dejarlos”, dice Francisco desde España.

Actualmente está leyendo el Diario violeta de Carlota, de Gemma Lienas, un texto que habla de cómo la sociedad actual es tan patriarcal y desigual para las mujeres. “La autora trata de demostrar la violencia de género por medio de ejemplos cotidianos”, dice.

“Al activismo le dedico un tiempo pero no todo el día, soy muy juicioso con las tareas porque a veces dejan muchas”

Francisco Vera

Ya está en sexto grado y a pesar de las amenazas y el acoso que ha sufrido por su activismo se considera un niño feliz. Su coherencia sorprende y su amor por la vida supera cualquier adversidad. Diario Criterio habló con él sobre su libro, su esperanza por entrar a la política y su proyecto Guardianes por la Vida.

Francisco Vera: el niño ambientalista

Diario Criterio: El libro recoge muchos de los temas que usted ha tratado durante estos años de activismo. El cambio climático, el dióxido de carbono, el efecto invernadero, etcétera… ¿Qué temas fueron indispensables incluir en el libro? 

Francisco Vera Manzanares (F.V.M.): Uno de los temas que me importaba incluir era el de la diversidad. Tan solo en la portada se ve que que yo llevo ahí un saco con un oso de anteojos. Yo escojo varios espacios como el páramo, el océano o animales como el colibrí para hablar con ellos. Creo que defendemos lo que amamos y amamos lo que conocemos, es decir que conocer es amar. 

Este libro es una forma de visibilizar la diversidad de América Latina y lo precioso que es nuestro mundo. Otro tema principal es el cambio climático, yo entrevisto a personajes para hablar de esto también. Los explico, pero sobre todo hablo de las acciones. Creo que además de un discurso, hay que tener unas acciones desde la casa y el territorio. 

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Hay que ser conscientes, pero saber aplicar esa conciencia: quien es inteligente no es quien sabe mucho, sino quien sabe aplicar los conocimientos. 

Diario Criterio: ¿Hay algún tema que le hubiera gustado meter, pero no alcanzó? 

F.V.M.: Un tema del que me hubiera parecido interesante hablar sería sobre cómo el cambio climático afecta desde el punto de vista social: los refugiados climáticos, los conflictos por el agua, los derechos humanos. Abordarlo desde un punto de vista social, porque el medioambiente no es ajeno a la desigualdad, a la pobreza. Todo está conectado de alguna manera. 

Diario Criterio: El libro es interactivo e invita a los lectores a ser más conscientes del medioambiente, ¿cómo fue la investigación y la escritura del libro? 

F.V.M.: Una vez me contacta Planeta, empezamos a planear cómo sería el libro. Yo empecé a escribir e investigar, buscando datos desde el computador (desde Google, la fuente que uno más consulta aunque también deberíamos consultar los libros) y ahí se fue armando. 

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Diario Criterio: El libro tiene una particularidad y es que usted intenta darle voz a eso que creemos que no tiene voz, que es la naturaleza. Le hace preguntas al agua, al dióxido de carbono, a los animales… 

F.V.M.: Decidí hacer esto como algo simbólico. Hay gente que dice que la naturaleza no tiene voz. Para mí sí, lo que pasa es que hay que escucharla, hay que escuchar el sonido de las hojas, del viento. Hay que sentir empatía, esa es la voz que ellos tienen. 

Cuando entras en diálogo, además, las cosas son más divertidas. Es más chévere que la Tierra te cuente a ti que tiene 100.000 millones de hectáreas de masa boscosa. Pueden ser los mismos datos que yo doy, pero contados desde un personaje. Al ser para niños era importante que fuera divertido, por eso pensé en hacerlo interactivo desde el principio. 

“La lectura y la conciencia ambiental no tienen edad. Aunque siempre trato de decir que este texto es para niños a partir de los 5 años, en realidad es para todo aquel que se interese por el medioambiente”.

Diario Criterio: Hablemos de Guardianes por la Vida, este proyecto de niños ambientalistas que usted lidera. ¿Cuántos niños hacen parte y cómo les ha ido?

F.V.M.: Guardianes va muy bien, ya somos 450 niños de lugares como Nariño, Santander, Cundinamarca, Cesar, Valle del Cauca y Antioquia, en Colombia. En México, de Yucatán y Ciudad de México. Y en Argentina, de Buenos Aires y Córdoba. Vamos de forma excelente y seguimos trabajando por el medioambiente. 

Ahorita estamos pensando desde el punto de vista de la educación ambiental y la lectura. No por mi libro, sino porque ya tenemos varios proyectos vinculados a este tema. Seguimos muy al tanto de lo que está pasando en Argentina, en la provincia de Corrientes, y de lo que pasa en el Guaviare y el Caquetá, con las altas temperaturas. También seguimos adelante manifestándonos. 

Diario Criterio: ¿Cada cuánto se reúnen? ¿Cómo es su formación de equipo?

F.V.M.: Desde Guardianes creemos que el movimiento es un espacio horizontal. Justamente tratamos de ser muy parejos, pero por temas de organización claramente tenemos unos líderes que en muchas ocasiones son profesores, ya que algunos colegios apoyan el proyecto.

Los niños que no están vinculados desde el colegio, tienen líderes que ayudan a la coordinación. Muchos papás todavía no permiten las reuniones presenciales, pero los niños que tenemos acceso a internet hacemos la divulgación desde las redes sociales. También hay otros que no tienen el mismo acceso, así que estamos intentando mejorar la participación de estas personas. 

Pertenecer a Guardianes no es solo seguir las acciones que define el proyecto, sino convertirse en un guardián de la vida desde lo cotidiano e individual. 

Francisco Vera - niño ambientalista 2
Francisco Vera – Foto: Cortesía Planeta.

Diario Criterio: Hace poco usted hizo un recorrido por Europa. ¿Cómo vio algunos de estos países en temas ambientales? ¿Qué le llamó la atención? 

F.V.M.: En Madrid estuve en un festival sostenible. Luego estuve en Escocia en la COP y en Canarias. Uno de los temas que más me ha sorprendido es la sostenibilidad ambiental. El plástico que se consume se pone en una caja y se va separando por su propia cuenta. Hay muchas bicicletas, patinetas electrónicas. 

Otra cosa son las políticas en general. Uno siempre se fija en las acciones cotidianas, pero muchas veces eso no es tan representativo. No es menospreciarlo, pero si nos ponemos a ver cerca del 60 por ciento de la contaminación del planeta viene de cuatro directores de cuatro empresas multinacionales. 

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En la Unión Europea me pude dar cuenta de que tienen muy regulado el medioambiente. Está el Pacto Verde Europeo, que es un pacto firmado después del Acuerdo de París donde hay varios aspectos como la reducción de gases del efecto invernadero y un plan de la producción de la biodiversidad europea. 

Diario Criterio: Usted ha dicho en diferentes ocasiones que quiere ser político y, si se puede, incluso presidente del país. Esas aspiraciones en un niño son inspiradoras, pero sabiendo cómo es la política en Colombia, ¿qué lo motiva a seguir firme en esa decisión? 

F.V.M.: Nosotros coexistimos con la mentira, el robo, la corrupción. Creo que el único que puede cambiar esto (porque yo soy creyente) es Dios. Hay que dejar que Colombia deje de ser un país tan corrupto y por lo menos garantizarles a los ciudadanos derechos básicos.

“Lo que me motiva es mi sensibilidad por la injusticia social, por la injusticia con los derechos humanos. Mientras sigan existiendo desigualdades tan profundas y heridas no cicatrizadas en el país hay que seguir luchando. Hay que hacerlo hasta que podamos sanar para salir adelante, no solo desde la economía, sino desde la vida”.

Yo creo que uno lo hace porque es tu país, es tu lugar de nacimiento, ese lugar de donde te sientes orgulloso porque allí están tus ancestros, está tu tierra: eso ya te inspira a seguir adelante, te hace conservar la esperanza en el cambio y en que podemos hacer algo por el país. Uno puede hacer un cambio por el mundo, pero quisiera hacerlo especialmente en Colombia. Noticias malas hay en todo el mundo, pero creo que en Colombia hay más (risas).

Diario Criterio: ¿Cómo ve a Colombia y los avances en temas ambientales del país? 

F.V.M.: Yo lo veo extremadamente mal. Lo que en Colombia no hemos entendido es que nuestro país no es normal en la cantidad de especies de plantas, de bosques y ríos. Seguimos teniendo políticas muy flojas que no salen del papel. Colombia puede tener una de las constituciones más verdes, el problema es cómo las instituciones van a aplicarla, cómo van a hacer para que las leyes se cumplan.

Muchas veces las instituciones son negligentes, son interesadas y defienden los intereses de grandes economías como las que deforestan el Amazonas.

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