35 candidatos asesinados: la violencia siembra el terror en las elecciones en México

La campaña para las elecciones intermedias del 6 de junio en México está siendo una absoluta tragedia. Allí, los cientos de participantes temen engrosar la lista de candidatos asesinados.

Los mexicanos elegirán este fin de semana a los integrantes de la Cámara de Diputados federal, a 15 de 32 gobernadores y a miles de funcionarios locales. Pero el proceso, como ha pasado en los últimos años, se ha convertido en una pesadilla.

Según el Gobierno, el proceso ha dejado la muerte violenta de al menos 14 aspirantes en todo el país. Sin embargo, la consultora Etellekt asegura que entre candidatos y precandidatos suman 35 víctimas, de un total de 88 políticos asesinados desde que se inició el proceso electoral, en septiembre pasado.

Para el presidente izquierdista Andrés Manuel López Obrador, se trata de un plan del crimen organizado para ampliar su poder.

En las últimas campañas electorales en la regiones de México, la constante han sido las amenazas y agresiones. Candidatos son atacados con bombas incendiarias contra su casa, son intimidados continuamente en redes sociales, y son seguidos por vehículos sospechosos.

Vencer el miedo

En Guanajuato, la violencia ya había probado ser más que un disuasorio. El 29 de marzo fue ultimado Alejandro Galicia, aspirante a legislador del municipio de Apaseo el Grande.

Ese estado, donde operan bandas dedicadas a robar combustible, suma casi 1.300 homicidios este año, una de las cifras más altas de México, donde han sido asesinadas unas 300.000 personas desde que en 2006 el Gobierno lanzó un operativo militar antidrogas.

El Gobierno, que denuncia la existencia de un “partido del crimen organizado“, reporta además 400 agresiones a aspirantes y brinda protección a 148. Pero algunos ante las intimidaciones, prefirieren renunciar.

Los criminales “buscan fortalecer su operación mediante la intimidación y el aumento de su influencia política“, sostiene la ministra de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez.

Tras la sangrienta campaña de 2018, cuando fueron asesinados 152 políticos (48 candidatos), las amenazas son ahora el principal instrumento de violencia electoral, según Etellekt.

La consultora subraya que un 89 por ciento de los aspirantes asesinados en el actual proceso eran opositores a los gobiernos que buscaban sustituir. Romain le Cour, de la consultora Noria Research, piensa que los ataques son “una herramienta política. Usas la violencia para llegar a un fin que es ganar más poder, ganar elecciones, votos, terreno, clientela, recursos“.

Tal estrategia se apoya en la impunidad, pues, según Etellekt, en la presente contienda solo ha habido detenciones en tres de los asesinatos. Ante la violencia, que incluye secuestros, una misión de observadores de la OEA expresó el miércoles su “profunda preocupación“.

Seguirán los ataques

Esta semana, la fiscalía de Michoacán informó que Rosa Elia Milán, candidata a alcaldesa de Cuitzeo por el partido oficialista Morena, fue atacada a balazos la noche del domingo cuando viajaba con su familia. Resultó ilesa, pero su esposo fue herido por los disparos que hicieron individuos que viajaban en motocicletas.

Por su parte, el gobierno de Puebla informó que se investiga el secuestro de Porfirio Eusebio Lima, candidato a alcalde de Acajete por el Partido Verde, ocurrido el 29 de mayo.

El viernes pasado fue asesinado a balazos Cipriano Villanueva, de 65 años, quien era candidato a regidor del municipio de Acapetahua, por el partido estatal Chiapas Unido. Y la semana pasada fue secuestrado por hombres armados Omar Plancarte Hernández, candidato por el Partido Verde a la alcaldía de Uruapan, en Michoacán.

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El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se limitó a llamar la cordura: “Hay que rechazar todo tipo de violencia y no resolver así las cosas. El mejor método es el método democrático“, dijo en rueda de prensa el mandatario.

En cualquier caso, la violencia está disparada desde hace años en México. Desde diciembre de 2006, cuando el Gobierno lanzó un polémico operativo antidrogas, el país registra más de 300.000 asesinatos, según cifras oficiales que atribuyen la mayoría de esos crímenes a la delincuencia organizada.

Y las estrategias lanzadas por López Obrador no han frenado la escalada de violencia. Apostó por iniciativas sociales y educativas que no han surtido efecto. Y terminó con la Policía Federal para crear la Guardia Nacional. Pero en 2019, las cifras previas a la crisis de la pandemia, México tuvo 33.743 asesinatos totales, el número más alto de su historia.

*Con información de AFP

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