Caso George Floyd: ¿Chivo expiatorio o esperanza para reformar la policía de EE.UU.?

El juicio contra Derek Chauvin, el policía de Mineápolis (Minnesota) que estranguló durante nueve minutos con su rodilla a George Floyd el 25 de mayo de 2020, no era sólo un proceso para condenar el brutal asesinato que le dio la vuelta al mundo. Debía marcar un precedente serio tras un asalto en el que perdió la vida un afroamericano en manos de un agente del orden, una escena vista decenas de veces en Estados Unidos.

Puede leer: Las salas de cine intentan superar la peor crisis de su historia

El proceso cerró de cierta manera el caso de Floyd, dando la justicia que su familia y millones de afroamericanos pedían tras su muerte. Pero también marcó el comienzo de un periodo clave en la lucha para regular a las fuerzas policiales en Estados Unidos. Condenar a Chauvin debía propiciar el terreno para que aquel país lleve por fin a cabo una reforma estructural de su sistema policial, que desde hace décadas padece problemas estructurales catalizados muchas veces en racismo, abusos e injusticias.

Desde que comenzó el juicio el pasado 29 de marzo, el movimiento en contra del racismo volvió a las calles. El sistema no podía fallar esta vez. Las imágenes habían mostrado a Chauvin haciendo un uso excesivo de la fuerza que generó indignación absoluta.

En el evidente abuso que sufrió Floyd estribó el seguimiento al proceso, porque si Chauvin hubiese quedado libre, o si hubiese recibido una condena leve, el sistema judicial norteamericano habría quedado gravemente expuesto, y seguramente hubiese despertado la ira de demócratas, afroamericanos y de los grupos en defensa de los derechos civiles.

Esta vez, el sistema no falló. El jurado concluyó que Chauvin era culpable de los tres cargos en su contra: asesinato en segundo y tercer grado y homicidio involuntario. En consecuencia, Chauvin deberá pasar, al menos, 12 años y medio en prisión. Pero si el magistrado que lleva el caso concluye que hay circunstancias agravantes, la condena podría ser considerablemente mayor.

Durante el juicio contra Derek Chauvin, el asesinato de Daunte Wright, un afroamericano que murió por cuenta de una agente de la policía, encendió de nuevo las protestas en Estados Unidos. Foto: Christopher Mark Juhn/Agencia Anadolu

A muchos les preocupa que la Policía de Mineápolis, tradicionalmente cerrada ante cualquier acusación contra sus integrantes, haya señalado abiertamente a Chauvin, recordando episodios de conducta violenta y racismo. Está por verse si los agentes le dieron la espalda a Chauvin, a todas luces culpable, para evitar que un veredicto favorable a su excompañero abriera sospechas sobre el Departamento de Policía de Mineápolis.

Además, los acontecimientos recientes han llevado a que la condena de Chauvin no haya sido tomada como un triunfo absoluto y definitivo contra el racismo y el abuso policial. Con el juicio en marcha, en Brooklyn Center, otra ciudad de Minnesota, Daunte Wright, afroamericano de 20 años, también murió en medio de un operativo policial. Wright recibió un disparo de la oficial de policía Kimberly Potter​ durante una parada de tráfico, y el hecho despertó de nuevo a los manifestantes. Y un día después del veredicto contra Chauvin, Andrew Brown Jr., otro afroamericano, murió cuando un policía le disparó en un procedimiento para entregarle una orden de registro en Elizabeth City, Carolina del Sur.

¿Se puede reformar a la policía estadounidense?

Desde la muerte de Floyd, los demócratas han insistido en aprobar varios ajustes fundamentales a la policía estadounidense. Dentro de la reforma policial, que incluye diez puntos, se encuentran la prohibición a cualquier maniobra de estrangulamiento y del llamado ‘perfil racial’ para acusar a sospechosos, el uso obligatorio de cámaras corporales cuando se desarrolla un operativo, y eliminar la inmunidad cualificada, que protege a los oficiales del gobierno cuando realizan una acción discrecional en el ejercicio de sus funciones.

La reforma sería popular entre los norteamericanos. De acuerdo con un estudio de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland, la mayoría de los estadounidenses apoya actualmente los diez puntos propuestos en el proyecto de ley que desde el año pasado no logra prosperar en el Senado. El estudio también revela que un número importante de estadounidenses (el 63 por ciento de los participantes) cree que la mayoría de los agentes de policía son confiables, a la vez que más de la mitad piensa que los policías están sesgados por la raza cuando realizan un procedimiento.

El que menos juegue podría ser el campeón

Con esta brecha eterna en la sociedad norteamericana, cuesta ser optimista de cara al futuro. Sin embargo, la condena a Chauvin ha sembrado esperanza en muchos. El presidente Joe Biden está convencido de que, a pesar de que la reforma policial está en suspenso, el juicio “es un gran paso hacia la justicia en Estados Unidos”. Por su parte, Philonise Floyd, hermano del fallecido George, aseguró en The Washington Post sobre el veredicto que “sólo el tiempo dirá si marca el comienzo de algo que realmente cambiará a Estados Unidos y lo que atraviesan los estadounidenses negros”.

Más desafortunado fue el mensaje de la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara, quien le agradeció a Floyd por sacrificar su vida por la justicia. En todo caso, que Pelosi romantice un abuso policial es representativo de la falta de dimensión que la sociedad norteamericana padece frente a un problema que sigue fuera de control.

2 Comentarios